La sorpresiva cantidad de sufragios que obtuvo la ponen en el centro de las preferencias en esta parte de la campaña. El presidente endureció su discurso contra la inmigración. Gestos conciliadores del candidato socialista.
El socialista Francois Hollande y el presidente Nicolas Sarkozy son los únicos que quedaron en carrera para el ballottage del próximo 6 de mayo, sin embargo, un día después de la primera vuelta electoral, casi todas las miradas se posaron sobre Marine Le Pen, la candidata del partido de extrema derecha Frente Nacional, que alcanzó la tercera ubicación con el 17,9% de los sufragios. Sus votos, que marcaron el mejor rendimiento en la historia de su partido, se transformaron en un factor determinante en la segunda vuelta, un detalle que la hace el centro de todas las especulaciones en la Francia de estos días. Mientras todos los analistas evalúan cuál será su determinación para el comicio, Le Pen criticó a los dos candidatos que competirán en la segunda ronda de estar “en la misma línea” en las cuestiones fundamentales que según ella debe enfrentar su país y dejó abierta la posibilidad de liberar de compromisos a sus votantes.
Casi uno de cada cinco electores eligió a la candidata del Frente Nacional en la primera ronda del domingo. Esto significa que tanto Hollande, que tuvo una ligera ventaja en la votación, como Sarkozy deberían captar parte de sus votantes.
La campaña de Le Pen se centró en claros aunque exiguos planteos: dejar de utilizar el euro, reinstaurar los controles fronterizos, atajar la inmigración y acabar con lo que considera la islamización de Francia. Eso le alcanzó para quedarse con un sólido tercer sitio en los comicios, con casi el doble de votos de los que obtuvo el Frente Nacional en las elecciones de 2007 y más de los que había obtenido alguna vez el partido desde que lo fundó su padre Jean-Marie Le Pen.
A primera vista, quien parece más cercano a los planteos de Le Pen y, por ende, a cooptar a sus votantes es el actual presidente, quien ayer mismo comenzó su trabajo de atracción. “Los electores del Frente Nacional deben ser respetados”, aseguró. “Puedo decir que los he escuchado”, agregó desde su sede de campaña en París. Poco después, volvió a la carga sobre los mismos destinatarios en un acto de campaña en Saint-Cry. “La Europa que no regula los flujos migratorios, que no defiende sus fronteras y que al mismo tiempo abre sus mercados sin una contraprestación se acabó”, aseguró.
El socialista Hollande, por su parte, aludió ayer a los que votaron por el Frente Nacional y dijo que tal vez votaron por Le Pen porque sienten que el sistema los dejó atrás. Sin hacer mayores gestos para ganar su voto, el ganador del domingo aprovechó un acto en la Bretaña para mostrarse confiado en su triunfo: “Vamos a ganar la elección presidencial.” <



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