El domingo por la noche un comerciante de Azul fue secuestrado en el local, para ser abandonado en la ruta 226 en el partido de Tandil. Los delincuentes se llevaron una suma cercana a los 150 mil pesos.
El hecho se conoció aproximadamente a las 22.40 del domingo, cuando una persona que pasaba por el lugar vio la puerta de acceso al negocio abierta y dio aviso a la Policía, quienes no encontraron gente en el lugar.
Al parecer, la víctima concurrió al comercio acompañado por su hermano Félix, quien se retiró antes, luego de lo cual se habría producido el asalto. De acuerdo a lo referido por Maximiliano Anchorena en la denuncia, un individuo ingresó tras de él al comercio y, luego de intimidarlo con un arma blanca, lo redujo y lo llevó al vehículo donde aguardaba un cómplice, llevándose la recaudación del fin de semana, la cual oscilaría los 150.000 pesos, de acuerdo a lo informado por fuentes policiales.
Desde el servicio de alarma intentaron comunicarse al celular de Anchorena, pero el mismo estaba apagado, informándose tal novedad a la Policía, que decidió comenzar la búsqueda. Al parecer, el hombre fue conducido con sus manos atadas con precintos a su espalda hacia el vehículo con el que todos -él junto a los asaltantes- se trasladaron rumbo a Tandil por la Ruta 226, ruta sobre la cual -en el kilómetro 190- deciden dejarlo. Desde allí, según denunció Maximiliano Anchorena, caminó por espacio de seis horas hasta que -cerca de las 6.30- arribó a una estancia para pedir ayuda e informar lo sucedido. Tras el auxilio llamaron a la Policía de la ciudad de Tandil, por ser de su jurisdicción, y ésta se comunicó con su par de Azul. Una comisión integrada por efectivos de la comisaría Primera y la DDI de Azul se ocupó del traslado de la víctima del asalto a esta ciudad, tras lo cual se realizaron las pericias correspondientes, al cabo de las cuales se hallaron indicios de interés para la causa.
Las actuaciones están a cargo del fiscal Luis Surget, de la UFI N° 6, y fueron caratuladas en principio como "averiguación de paradero y averiguación de ilícito", aunque luego, debido a la denuncia del damnificado, pasó a ser "robo calificado y privación de la libertad".
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