A sus secuestradores lo volvió a ver en Ledesma

Valorables testimonios de los testigos víctimas que relataron con dolor y gran ejercicio de memoria para que "no vuelva a pasar"

Extensa audiencia en el juicio por delitos de lesa humanidad, en la que se escucharon cinco testimonios en las causas que se investigan y donde están imputados de secuestros, torturas y homicidios durante la dictadura militar Antonio Vargas, ex director del Penal de Jujuy, y los represores Mariano Braga y Eduardo Bulgheroni, ambos de inteligencia del Área 323.

Uno de los testimonios fue de Ernesto Samán. Relató que fue detenido el 26 de junio de 1976, destacando que la represión en Ledesma fue desde 1974 con la detención de dirigentes sindicales. En la portería del ingenio es detenido, cuando era empleado de Ledesma, por dos personas de traje. “Vos sos subversivo”, le dijeron y lo sacaron de la fábrica. allanaron su domicilio, y luego es llevado a la Seccional de San Pedro, luego trasladado a la Central de Policía donde reconoce a Bartoletti, Leticia, los hermanos Alfaro Vasco y Lito. El comisario Ernesto Jaig y Damian Vilte lo llevaron a una oficina. Estuvo allí una semana. Es interrogado por el capitán Jones Tamayo, es golpeado. Y le dan la libertad, una constancia que estuvo detenido “por averiguación de antecedentes”. Al otro día se presenta en su trabajo y dijo: “por equivocación, entré a la oficina de personal y ahí estaba el jefe de personal, Pederelli, y me dice qué hace aquí Samán; estaba con los dos hombres que me habían secuestrado de la puerta de la fábrica”.

El 20 de julio de 1976, el día siguiente del comienzo de la Noche del Apagón, que duró una semana, grupos de tareas lo buscaron en la casa para que se presente en la Seccional 11, acudió y el comisario Lezcano le dijo que estaba bajo disposición del PEN, y a pesar de la constancia que tenia, estaba bajo la orden de los militares. De Ledesma fue traído vendado a la Central de la Policía de Jujuy, y por primera vez escuchó el nombre del represor Braga, escuchó torturas. Luego es trasladado al Centro Clandestino de Detención de Guerrero, donde lo torturaron junto a otros detenidos de Ledesma y Calilegua.

“Olvidate de tu identidad, me clavan el Nº 56” y lo tiraron sobre otras personas. Había mujeres y gente secuestrada en Tucumán. Allí sufren torturas colectivas. “Lo más doloroso era que se escuchaban que violaban a mujeres”. También padecieron simulacros de fusilamiento.

Estuvo 13 días en Guerrero, donde reconoció la voz de Jaig, Vilte y del obispo Miguel Medina. Fue interrogado y torturado, “picaneado” en los genitales y submarino. Le hicieron firmar una declaración. Recordó que lo más violento fue que uno de los detenidos reconoció el lugar. “Me trajo Mario Paz a trabajar a este lugar”. Los llevaron a la Central de Policía y luego al Penal de Gorrti, donde estaban “legalizados” bajo el PEN.

En el Penal lo vio al padre Labarta y al obispo Miguel Medina quiso confesarlo. El 7 de octubre del 76 fue trasladado a la Unidad 9 de la Plata, llegando 78 personas, donde fue torturado. Luego es trasladado a La Perla, en Córdoba, donde fue “rehén, junto con otros detenidos por si le pasaba algo a algún jefe militar”. Luego fue trasladado a Sierra Chica, Buenos Aires, donde fue liberado el 8 de abril de 1978. Al regresar a Libertador lo convocaron del RIM 20, donde lo recibió el represor Eduardo Bulgheroni, quien le dice que no se aflija porque “ya hablamos con Ledesma”, por el trabajo, pero lo invitaba a “colaborar” con la represión haciendo de “informante”, propuesta que rechazó, volvió a trabajar al ingenio en tareas de limpieza.

Es una pobre perejil

El TOF escuchó el elocuente relato de Soledad López, quien fue detenida el 9 de noviembre de 1974 cuando tenía 19 años, militaba en la JP y por unas pintadas fueron detenidos varios jóvenes. Ella es secuestrada en la vía pública, la golpearon y la llevaron a la Central de Policía, donde la recibe el comisario Rioja quien la golpea brutalmente. Es llevada a la Policía Federal donde la acusan de pintar paredes, y la golpea Rodríguez Mendoza y el jefe de la Federal, González decía “es una pobre perejil”. En el patio de esa dependencia lo ve a Noguera golpeado, quien dice no reconocerla. Escucha que golpean a alguien y era López Salgado. En esos días vio al Gaucho Martín que pasaba con una valija con cables, ella lo conocía porque eran vecinos y no la saludó. Luego es trasladada al Buen Pastor donde estaba mejor, con presas comunes, limpiaban y les pagaban las monjas. Aunque las monjas se quedaban con esa plata, dijo.

Las visitaba a las detenidas Marina Vilte y le llevaba alimentos. En el 75 las llevan al Penal de Gorriti, y cuando fue el Golpe Militar ingresaron Marina Vilte, mujeres de Ledesma y Calilegua. Robles, Scurta, Ramzoni estaban picaneadas, con moretones, eran sacadas por Jaig, Singh, Díaz y otro del penal “ellas decían que las iban a matar”, recordó. “Voy a testiguar siempre por esas chicas y los desaparecidos para que se haga justicia”. dijo. Fue liberada en febrero de 1977. (Mariana Mamaní)

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