La principal arteria del pueblo muestra en sus veredas largos puntales sosteniendo los frentes de varias viviendas de adobe.
La pintoresca localidad, ubicada a 35 kilómetros al oeste de la capital provincial, muestra en sus veredas de la calle 9 de Julio, la principal y por donde cruza la ruta nacional 51, largos puntales sobre las altas paredes de adobe de una veintena de viviendas.
Estas casas soportaron el paso de los años y las inclemencias del tiempo. Sin embargo, sus sólidas estructuras colapsaron ante el último gran embate de la naturaleza: el terremoto de 6.1 grados en la escala de Richter registrado hace casi dos semanas.
Los daños pueden verse desde la casona de propiedad de la familia Taibo -en proximidad del monumento al Ramal C-14- hasta la de Félix "Piqui" Aguilar -en la intersección de calle 20 de febrero-, donde el almacén de ramos generales se vino abajo el mismo sábado al mediodía.
"Todavía no tengo suministro eléctrico. Mis amigos y vecinos me han ayudado a sacar los adobes y parte del techo, pero es difícil la reparación, sigue temblando y se hace complicado", dijo un conocido comerciante de Campo Quijano.
A metros de la plaza Martín Fierro, en la vereda permanecen los puntales evitando una posible caída de la fachada de varias casonas. Es que esta parte del pueblo nació a principios del siglo pasado, junto al ferrocarril, cuando miles de trabajadores, entre criollos, chilenos, bolivianos, yugoslavos e italianos, dieron forma a la comunidad del Portal de los Andes.
"No tengo conocimiento de que algún fenómeno natural del pasado haya provocado tanto problema a la población. Se movió la tierra, las casas y nosotros. Estamos angustiados y asustados", manifestó Hipólito Flores a El Tribuno en su ferretería que permanece habilitada, pero enmarcada con cinta de precaución.
Vivir con miedo
Llevando una torta, como sólo ella las sabe preparar, Noris Sandoval, cruza la calle y alerta al equipo de El Tribuno. "Por favor que no pasen los camiones por esta zona. Mi casa se sigue agrietando. Ante cualquier movimiento el techo se fisura peor. Si viene otro sacudón me quedo sin hogar".
El temor y la angustia, mantienen estresados a los pobladores. No es para menos, a pocos kilómetros del pueblo, sobre la Quebrada del Toro, los vecinos del paraje El Alisal sufrieron la peor parte del sismo de los últimos días de febrero.
"Si nosotros en el pueblo estamos asustados, como vieja que ve un duende, me imagino cómo estará esa gente de la Quebrada. Escuché en medios capitalinos, que los quijaneños estamos sugestionados, yo les digo a esos funcionarios que se vengan a dormir con mi familia en la carpa que levantamos en el patio, porque a cada rato se sienten las réplicas. Ya van a ver qué bonito la van a pasar", relató un vecino de la zona del barrio Ferroviario.
Mientras las evaluaciones se realizan en casas con daños estructurales, algunos vecinos aseguraron lo difícil que resulta realizar cualquier tipo de arreglo, cuando las réplicas se repiten y causan nuevas fisuras en las casas.
"Hay viviendas que son inhabitables. Techos, paredes y encadenados presentan daños graves. Alrededor de 17 unidades habitacionales están en pésimo estado", dice en primera instancia la evaluación efectuada por un equipo de especialistas.
Aseguran que en Salta no hubo daños graves
PELIGRO / A DIFERENCIA DE LA CAPITAL, EN QUIJANO HUBO GRAVES DAÑOS ESTRUCTURALES EN LOS EDIFICIOS.
No hay daños significativos en la infraestructura edilicia de la ciudad Capital, coinciden en señalar la Subsecretaria de Planeamiento de la comuna y el Colegio de Ingenieros, Agrimensores y Afines (Copaipa).
Esta conclusión surgió luego de que las dos instituciones observaran edificios de diferentes zonas de la ciudad, por separado.
Según José Luis García, profesional del Copaipa y responsable de la revisión profesional de los proyectos, la ausencia de daños graves es consecuencia de aplicar las exigencias de normas antisísmicas por ley.
Esta norma se empezó a aplicar a partir de 2003, con la sanción de la ley 7467 que faculta al Copaipa para controlar planos de las construcciones erigidas en el territorio de la provincia. Y desde la década de 1980 se exigen normas de seguridad sísmica en el ámbito capitalino.
Por otra parte, se coincide también en que las construcciones clandestinas son numerosas y se reparten por toda la ciudad dificultando una vigilancia más severa. "Los planos se aprueban pero quedan varios pasos para que eso se lleve a la práctica. Por eso se exige un jefe de obra que se haga responsable de ese trabajo. Los profesionales salteños desde el primer año de la universidad conocen el cálculo estructural sísmico. Las construcciones con empresas de Buenos Aires tuvieron, todas, una revisión en ese punto", dice García.
Respecto al sismo del 27 de febrero, los ingenieros del Copaipa aseguraron que la respuesta de todos los edificios fue "bastante buena. No se registraron daños. Desde el Grand Bourg nos pidieron que mantuviéramos una guardia, pero en ningún momento nos convocaron porque no fue necesario. Todos los ingenieros dimos vueltas por la ciudad, observando obras clave, pero no se han notado desprendimientos ni grietas importantes. En algunos edificios saltaron cerámicos, mamposterías, hubo grietas menores, pero todo dentro de lo previsible".
"El comportamiento de la estructura sísmica lo que busca es salvar las vidas de las personas. Si funciona significa que resistió hasta que las personas pudieron salvarse de la destrucción. Después se considera si se debe o no derruir el edificio", señala García.
"En el sudeste de la ciudad, una casa de bloques apilados fue la única habitación que se derrumbó en el distrito Capital", señaló Venier, subsecretario de Planeamiento. Sin embargo, el organismo recibe solicitudes de verificación por el daño que el sismo pueda haber provocado en la estructura de cualquier edificio, especialmente para personas que no pueden costear un profesional.
Por otra parte, el funcionario anunció el diseño de un mapa de desastre sísmico. "Aunque no son todos los que se necesitan se hicieron estudios sobre temas puntuales relacionados a las consecuencias de un sismo de gran magnitud en Salta. Pero cuando se necesita encontrar esa información está dispersa o es de muy difícil ubicación. Es extraño, pero a pesar de que la ciudad se encuentra en una zona en la que inevitablemente se producen temblores, no existe una conciencia generalizada de esta situación. Por ejemplo, hasta en Tucumán los negocios tienen sirenas que advierten al público ante cualquier situación y en Salta no contamos con ninguna de estas medidas". "Por eso consideramos que vamos a elaborar un mapa de desastre para evaluar cuáles son los edificios que tienen más probabilidades de colapsar, cuáles hospitales se adaptan a las normas antisísmicas, por qué calle sería más fácil evacuar a los heridos, dónde ubicarlos, etcétera", remarcó.
Venier sostuvo que "con esta información se puede articular mejor la prevención ante un desastre".
Si bien el Copaipa ejerce el control sobre el proyecto, es la comuna la que debe constatar la aplicación de las normas en la edificación. "Es imposible controlar la totalidad de las construcciones de la ciudad. No solamente porque se trata de 200 mil propiedades, aproximadamente, sino porque son propiedades familiares y nosotros debemos intervenir dentro de las casas con todo lo que eso significaría. Luego del temblor realizamos una inspección siguiendo las llamadas que se hicieron al 911 y por información nuestra. Fue una verificación general por el centro, el cerro San Bernardo, los barrios y en los edificios más grandes de la ciudad. En principio no hubo muchos destrozos graves, incluso los edificios apuntalados y viejos han resistido a un movimiento que fue de bastante intensidad", dice Venier.
Para García los servicios de luz también deberían hacerse subterráneos "aunque el costo es un poco mayor, no hay cálculo de dinero cuando se trata de la seguridad. De todas maneras, para este sismo de grado 6 no se esperaron grandes daños. Estos se producen mayormente cuando están arriba de 7.5. Pero esperemos no llegar a esa situación porque no estamos preparados. Falta aprender la parte posterior al sismo", señaló, finalmente, el profesional.

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