En los sectores más castigados tratan de volver a la normalidad

En los sectores más castigados tratan de volver a la normalidad
El sector que circunda la avenida Tehuelches en Kilómetro 3, así como la zona alta del Pietrobelli y el Newbery son algunos de los lugares donde de a poco se busca recuperar la rutina tras el paso de la furiosa tormenta.
El ritmo de vida intenta volverse cotidiano en Comodoro Rivadavia luego de la dañina tormenta que golpeó a la ciudad entre la noche del lunes y madrugada del martes. En los sitios menos afectados, el lodo comenzó a secar, generando polvillo en calles asfaltadas que hoy parecen de tierra. Sin embargo, en las zonas donde el temporal castigó con más dureza, aún no se puede volver a la normalidad.

La postal es desoladora. En el barrio General Mosconi ayer durante toda la jornada trabajó personal del municipio, quitando el lodo que tapó la boca de tormenta que se encuentra en la unión de Petrolero San Lorenzo y la avenida Tehuelches.

Allí donde nace la Tehuelches, como siempre la persiana de la verdulería, carnicería y multirrubro de Carlos Rojas estaba arriba. Sin embargo, la familia en vez de vender productos sacaba barro, el mismo que destruyó heladeras, una cámara de carne, freezers y otro tipo de maquinaria que resulta necesaria para el funcionamiento del comercio.

“Nos afectó un montón la lluvia, todavía estamos sacando las cosas, las pérdidas son totales. Tenía mercadería por 200 mil pesos y perdimos todo, lo que quedó en la calle la gente se lo llevó; las gaseosas, los lácteos, las carnes”, explicaba ayer Carlos a Diario Patagónico.

Justo el lunes había recibido verdura. Sin embargo, la fuerza del agua reventó un ventanal y luego se llevó todos los productos. Los que quedaron en la vereda también se fueron, pero en manos de transeúntes.

“No sabemos cómo está la fruta, pero seguro está infectada por toda el agua que vino. A la gente no le importó, se llevó todo, hasta los huevos, no lo podía creer”, agregó.

La familia vive en un departamento atrás del local. El torrente de lodo –ese que también arrasó con la comisaría y la Asociación Vecinal– no sólo se llevó los productos del comercio de los Rojas, sino también arruinó su ropa, electrodomésticos y destruyó su vehículo, por lo que ahora piden colaboración a la comunidad, especialmente ropa para niños de 11 meses, 3, 5 y 9 años.

“Ojalá que el gobierno colabore con algo, por lo menos con la maquinaria que perdí”, pidió el esforzado comerciante.

SOLO QUEDA UN CENTRO DE EVACUADOS

Otro de los sectores donde equipos viales y los propios vecinos trabajan para volver a la rutina, es la zona alta del barrio Jorge Newbery, donde los evacuados que se encontraban en la capilla Nuestra Sagrada Familia pudieron regresar a sus casas. De esa manera, sólo queda un centro de evacuados funcionando, en el gimnasio municipal del Abásolo.

En la zona alta del Newbery una máquina trabajó sobre la angosta calle Patagonia que estaba cubierta de lodo. Por la tarde la capilla ya estaba cerrada, dado que al mediodía las siete familias que se refugiaron allí en la madrugada del martes, pudieron volver a sus hogares.

“Estamos bastante bien, los vecinos de arriba limpiaron lo que pudieron y volvieron a sus casas. Hay que arreglarlas un poco, pero ellos tampoco quisieron dejarlas solas por temor a que se las ocupen. Igual, acá no querían estar mucho porque creían que la gente podía venir a meterse creyendo que teníamos colchones”, explicó Silvia Ojeda, quien colabora con la capilla.

La zona alta del barrio Newbery fue una de las más afectados de la ciudad y en dos días se entregaron 130 colchones. Sin embargo, aun faltan otros 60, además de una silla de ruedas y una licuadora para preparar los alimentos de una niña que padece una discapacidad cerebral que afecta su motricidad. Quienes puedan colaborar con ella pueden comunicarse al 154-239862.

Los vecinos piden también la presencia del presidente de la Asociación Vecinal, Miguel “Chiqui” Navarro. Reclaman que “no apareció por la zona”, a pesar de la grave situación que vivieron cerca de 60 vecinos.

Su pedido es contundente: “aparece o renuncia”. Lo mismo opina Walter Asencio, a quien se le cayó una parte del paredón y ahora teme que caiga el resto sobre la casa. El muro a simple vista representa un peligro, por lo que el hombre pide la presencia de algún técnico que le brinde una solución, inclusive si es necesario tirarlo.

Mientras, en el gimnasio municipal del Abásolo quedan 25 personas evacuadas. En diálogo con Diario Patagónico, Roberto Valera, presidente de la vecinal, confirmó que hoy buscarán que la mayoría de esas personas puedan regresar a sus hogares o puedan albergarse en lugares más adecuados.

“Mañana (por hoy) vamos a ver si podemos solucionar el problema. Vamos a buscar en las asociaciones vecinales y otras instituciones para que se pueda quedar la gente. Acá también algunos se van a quedar”, sostuvo.

“En el barrio estamos bien dentro de todo, tenemos calles cortadas, pero hay que esperar que primero atiendan a los pechos blancos y después a nosotros”, señaló en alusión al casco céntrico y otros sectores.

Ayer los evacuados del gimnasio recibieron donaciones, incluso se acercaron integrantes de la fillial de River Plate para donar zapatillas y ropa a los chicos.

La situación de poco vuelve a la normalidad en gran parte de la ciudad, sin embargo, en las zonas más afectadas esto costará un poco más.

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