Un sector céntrico de la avenida Luro está cambiando de fisonomía

Un sector céntrico de la avenida Luro está cambiando de fisonomía
Más luminosa y hasta más prolija aparece la avenida en el tramo que va desde Hipólito Yrigoyen a 20 de Septiembre. La ausencia de los que vendían mercaderías en la vereda liberó espacio para los paseantes. Paralelamente, la adecuación de la cartelería de los negocios contribuye al cambio.
La franja de la avenida Luro, comprendida entre 20 de Septiembre e Hipólito Yrigoyen, comenzó a mostrar los cambios sufridos a raíz de dos medidas que no dejaron a nadie indiferente: el desalojo de los vendedores ambulantes y las modificaciones en los frentes comerciales exigidos por el nuevo Código de Publicidad.

Así, las veredas de la avenida Luro -una de las más importantes arterias comerciales de la ciudad- volvieron a verse anchas y transitadas, debido a la ausencia de decenas de vendedores ambulantes que desplegaban sus mercaderías, desde medias hasta bijouterie, y ocupaban hasta tres cuartas partes de la vereda.

Ahora, las aceras volvieron a ser para los peatones y hasta funcionan como estacionamiento para motocicletas en determinados sectores.

Sin embargo, ayer a la tarde LA CAPITAL pudo distinguir a cuatro vendedores ambulantes en la esquina de Luro e Independencia -donde está ubicada la tradicional casa de alfajores-que ofrecían películas grabadas y medias.

A pesar de esa excepción, desde la plaza Rocha hasta el Palacio Municipal se pudo comprobar la inexistencia de comerciantes ambulantes, en las veredas de ambas manos.

Un habitué del café ubicado sobre Luro, a metros de la avenida Independencia de cara al mar, aseguró que "cambió todo cuando estos muchachos se fueron. Se puede caminar sin inconvenientes y además, aunque no sé si está relacionado, pareciera que bajaron un poco los arrebatos", aseguró José Luis.

Desde la panadería ubicada en la misma avenida, pero de la vereda de enfrente y a metros de Salta, se preguntaron: "¿A dónde llevaron a esa gente?". Más allá de la pregunta sin respuesta, aseguraron que "efectivamente cambiaron las cosas, ahora la gente puede caminar tranquila. Es que entre las colas que se formaban en las paradas de colectivos y los ambulantes, se generaban tapones que parecían embotellamientos".

La variedad de locales comerciales incluye rubros como farmacias, mueblerías, boutiques, zapaterías, perfumerías, casas de electrodomésticos, heladerías, librerías, cafeterías y hasta un templo evangélico que funciona en la sede del antiguo cine Atlantic.

Adiós a los grandes carteles

Otra de las modificaciones, a simple vista, es la retirada de las grandes marquesinas de los frentes de los distintos comercios, que debieron ponerse a derecho de la nueva normativa. En realidad, tienen tiempo hasta noviembre próximo y muchos comerciantes hacen uso de ese tiempo.

Algunos negocios, como la perfumería ubicada sobre la avenida Luro casi Catamarca, ya cumplió con el primer paso de quitar la gran marquesina y ahora espera completar el item siguiente, por lo tanto quedaron al descubierto las antiguas vigas de acero.

En una de las zapaterías de la zona también realizaron el mismo procedimiento y reconocieron que "así como está ahora queda horrible, todo desprolijo, pero ya mejorará cuando se complete".

"La verdad que así es horrible, parece cualquier cosa -señaló uno de los empleados de una cafetería aledaña-, no sé cuánto se podrá mejorar con los cambios".

Actualmente, esos negocios están en transición hasta reconvertir las fachadas de acuerdo a lo que dice la ordenanza. De Independencia hasta Hipólito Yrigoyen, sobre Luro, crecieron en el último tiempo las inauguraciones de los locales gastronómicos. Y prometen seguir sumándose nuevas confiterías, como la ubicada en la intersección de la avenida con La Rioja.

Desde una de las jugueterías de las adyacencias, se quejaron porque "tuvimos que hacer un gran gasto, porque esto no es inversión, para sacar los toldos y adecuarlos a la ordenanza nueva. Pero las cosas no andan bien, tendrían que habernos dado más tiempo", se quejó Federico.

Con los árboles podados y las bajas en la cartelería, ese sector céntrico aparece como más despojado y hasta luminoso, aunque se debería reforzar la limpieza.

"Se supone que todo esto es para mejor pero la mugre sigue estando", se quejó el encargado de un edificio de oficinas ubicado sobre Luro, a propósito de ese último punto.

Las modificaciones también le cambiaron la cara a la avenida Independencia, lo que quedó reflejado en el sector aledaño a Luro. Así las cosas, la prolijidad es el factor destacado que provocaron los cambios en esta sector de la zona céntrica.

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