Señales de distensión política

Después de que la tensión política alcanzara un nivel extremo, hubo en las últimas horas voces desde el oficialismo que encendieron luces de esperanzas de un entendimiento.
La primera voz que echó un manto de cordura entre tanta locura debe haber sido la de una de las protagonistas principales de esta película dramática:

Mercedes Marcó del Pont, quien se mostró propensa a aceptar la decisión del Senado, admitiendo que si no avalaban su pliego, se iría a su casa. Apenas unas horas antes, la propia Presidenta de la Nación había hecho una encendida defensa de su designada para el cargo de presidenta del BCRA y todo parecía indicar que no se acataría una decisión adversa del Parlamento.

Después el presidente provisional del Senado, José Pampuro, mandó un mensaje hacia el Ejecutivo en el sentido de tratar de buscar una cierta flexibilidad y sugirió que no era descabellada una nueva discusión del Presupuesto.

Pero sonó convincente el presidente del bloque oficialista de Diputados, Agustín Rossi, quien también admitió la posibilidad de discutir el Presupuesto. Suena distante todavía esa alternativa, pero al menos le dio a la pelea un viso de realidad de parte del kirchnerismo, como una toma de conciencia de varias de sus principales espadas.

Fue en esas circunstancias que se retomaron las negociaciones en la Cámara alta y hubo interlocutores de un lado y otro. Una clave de la negociación será una comisión estratégica todavía no puesta en marcha: la Bicameral de Trámite Legislativo, que concluyó con la nominación de nueve miembros para la oposición y sólo siete para el oficialismo, asegurando así un dictamen adverso para todo DNU que emita Cristina

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