Se disputa en un bar del Centro el 1º Torneo Mediterráneo de Scrabble de Córdoba. Hoy termina con la fase final, que clasifica a los mejores para el Nacional de Buenos Aires.
Para describir lo que ayer por la tarde ocurría en el 1º Torneo Mediterráneo de Scrabble sobran las palabras. Concentración (de los 32 jugadores en competencia), camaradería (entre cordobeses, rosarinos y porteños), silencio (sólo se escuchaba el golpeteo de los pocillos de café) y juventud (aunque no había muchos menores de 40, la alegría atravesaba todo el bar Déjà Vu, sede del encuentro).
Para conocer los detalles de este particular acontecimiento (que hoy continúa con el desarrollo de las finales), Día a Día se animó a cruzar unas palabras con uno de los organizadores: Carlos Senestrari.
–Carlos, ¿cuál es la letra que ningún jugador quiere recibir?
–La “Q” es, lejos, la peor. Es que sólo es posible ubicarla antes de una “U” y eso condiciona mucho en el juego.
–Me sorprende, porque en base a mi experiencia tenía entendido que la “W” era la más difícil.
–Se ve que no has jugado profesionalmente al Scrabble, porque la “W” y la “K” no están aceptadas por la Fise.
– ¿La Fise?
–Sí, la Federación Internacional de Scrabble en Español. Desde hace tiempo, esas dos letras se descartaron en las competencias, porque se usan muy poco en palabras en castellano.
–¿Qué puntaje ha llegado a hacer con una sola jugada?
–Según la disposición de la palabra, de la letra y de los casilleros se pueden sumar hasta 300 puntos. Si una sola palabra contiene dos casillas que triplican, el valor se multiplica por nueve.
–Con las dudas, ¿cómo hacen?
–Tenemos una notebook con un programa especial (Lexicom) que tiene cargados los vocablos permitidos, en base a la Real Academia Española.
–¿Qué consejo le daría a un jugador novato que quiere empezar a ganar al Scrabble?
–Que siempre que vaya a poner una letra, piense en lo que puede llegar a jugar el otro. Hay que prestar mucha atención para no dejar palabras en bandeja cerca de casillas rojas.
El juego. Los partidos duran una hora y se juegan con dos relojes que corren alternados, igual que en el ajedrez. Cada competidor dispone de un total de 30 minutos para hacer todas sus jugadas. “Si se pasa, se le descuentan 10 puntos por minuto extra que consuma”, advirtió Senestrari, que con sus 78 años descubrió el Scrabble hace una década, cuando se cansó de jugar al ajedrez.
“Juego mucho por Internet (recomendamos la página www.redeletras.com) con jugadores de todo el mundo”, contó mientras desde la mesa del lado nos pidieron –palabras más, palabras menos– que nos calláramos. Ahí, dos señoras que estaban disputando una cerradísima semifinal de grupo.
–En una palabra, ¿cómo describiría este primer torneo en Córdoba?
–Un éxito.
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¿Ante K?
Las letras “K” y “W” no se usan en los torneos porque hay pocas palabras en castellano. La “Q”, la más difícil.
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La última palabra
¿Cómo sigue? Los tres mejores ubicados en el Torneo Mediterráneo que culmina hoy en el bar Déjà Vu (9 de Julio 792) clasifican para el Nacional en Buenos Aires. De allá saldrán los representantes argentinos en el Mundial, en Barcelona.
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