Scotto: “Nadie me llama. Y, si llaman, los saco corriendo”

Scotto: “Nadie me llama. Y, si llaman, los saco corriendo”
Así se refirió la rectora de la UNC a las especulaciones sobre su posible candidatura en las próximas elecciones. Plantea como desafío de las universidades el lograr “amplia inclusión con calidad”.
Cuando fue electa rectora de la Universidad Nacional de Córdoba repetía que le parecían “demasiadas” las expectativas que generaban la llegada de la primera mujer a ese cargo. Hoy usa el mismo estilo para referirse a las especulaciones sobre su posible candidatura en las próximas elecciones. “Nadie me llama. Y, si llaman, los saco corriendo”, dice Carolina Scotto a LA MAÑANA. Pausada y tranquila para hablar, no le saca el cuerpo al tema pese a que preferiría no tocarlo y concentrarse en su rol de rectora. De su gestión rescata haber logrado “un enorme avance en la recuperación de la calidad institucional”.

Espera que, antes de terminar su segunda gestión, ya esté en marcha la Facultad de Arte. Está convencida de que la nueva estructura no generará más burocracia, sino que favorecerá a un área “que tiene muchas especificidades”. Hay otros proyectos en el mismo sentido, pero ninguno con ese nivel de avance.

A lo largo de la charla se cuida de no avanzar en aspectos que puedan herir susceptibilidades de alguno de los sectores universitarios. Por ejemplo, admite que la reforma de la elección de autoridades unipersonales, entre las que está el rector: “Son temas sensibles, y el estado de la opinión interna está difícil”.

Scotto incluye entre los principales desafíos de la Universidad pública el alcanzar una política “de inclusión amplia con calidad”. Es decir, que el ingreso masivo no comprometa el nivel educativo. Reconoce que el nivel de los estudiantes que entran es heterogéneo, “por lo que hacemos un esfuerzo para que adquieran y desarrollen las habilidades necesarias”, entre las que hay algunas tan básicas como las matemáticas y la lecto-comprensión.

- A cuatro años de su llegada al Rectorado, ¿qué balance hace?

- En los primeros tres años logramos un enorme avance en la recuperación de la calidad institucional en las distintas áreas de la Universidad…

- Parece que ése es el tema dominante en la Argentina…

- Había un profundo deterioro en los claustros, en los distintos sectores de opinión política, en todas las áreas respecto a la adecuación de las propias normas de autonomía académica… Había una suerte de quiebre entre la práctica efectiva y esas normas. Se consiguió pronto esa recuperación. También se avanzó en la reforma electoral, académica, en la profundización de las tareas de extensión de la universidad, se destinó más presupuesto para tareas académicas…

- Las universidades públicas pasan por un buen momento presupuestario, ¿coincide, es suficiente lo que reciben?

- Estamos en una etapa de sostenida recuperación del presupuesto, es cierto. Pero básicamente está orientado al pago de sueldos. Y, aunque eso no significa que los salarios estén en su punto óptimo, ha generado una paz social que facilita las cosas. Igual, los recursos no alcanzan para atender proyectos de crecimiento…

- ¿No se avanza en acuerdos con los privados para que financien esos proyectos?

- Se ha hecho mucho y queda mucho por hacer en ese sentido. Se avanzado en desprejuiciar la relación, pero falta porque en algunos sectores la desconfianza sigue. Se están dando pasos para que el conocimiento científico y técnico que se genere sea pertinente a la necesidad social y productiva del país. Todos debemos aportar para hacer una sociedad más justa e integrada.

- ¿Proyectos como el de crear una Facultad de Arte no multiplica la burocracia sin cambiar la oferta educativa?

- Siempre avancé en la idea de analizar y dar apoyo a nuevas carreras o estructuras académicas. La Facultad de Arte es posible que esté funcionando antes de que termine este mandato… Son decisiones complejas que conmueven los equilibrios; siempre hay sectores en pugna. En el caso de Arte vengo diciendo que hay una especificidad concreta, una complejidad que requiere de una autonomía relativa para relacionarse mejor con el entorno. El nuevo esquema debería favorecer y no entorpecer todo esto. Hay otros proyectos en el mismo sentido, pero no están avanzados…

- Pese a las modificaciones electorales que hicieron, todavía hay varias elecciones en el año, ¿van a avanzar más?

- Hemos trabajado para ordenar y hacer transformaciones en el esquema, para ordenar el calendario electoral pero se debe completar con el calendario estudiantil de elecciones. Todavía no hay una completa sincronización. La modificación de la elección de las autoridades personales es todo un tema…

- ¿Va a cambiarla?

- No lo sé… Son temas sensibles. El estado de opinión interna está difícil.

- La calidad educativa es tema permanente de debate, ¿los chicos que salen del secundario les llegan mejor o peor que antes?

- Es una respuesta muy compleja porque hay muchos factores en juego. No hay una situación homogénea. Recibimos alumnos provenientes de muy buenas escuelas públicas y otros que llegan de privadas que son el otro extremo, con carencias de habilidades básicas como las matemáticas o la lecto-comprensión. Buscamos adaptarnos, acompañarlos para que se preparen a través de tutorías u otros métodos. En carreras masivas somos conscientes de que la relación alumno-docente no permite identificar los problemas…

- ¿Ese punto es el desafío de la Universidad?

- Debemos apropiarnos con convencimiento de que una meta es la política de inclusión masiva con calidad. Hay que hacer que la vocación sostenida de una amplia cobertura no comprometa la calidad y las exigencias propias de la educación universitaria. Debemos lograr profesionales bien formados y en condiciones de seguir con esa formación.

- Cuando la eligieron la primera vez dijo que había “expectativas desmedidas”, ¿cómo se ve hoy?

- Un progreso es que los errores que cometemos o podemos cometer no vienen asociados a que sea mujer. Los errores graves no han estado asociados a la condición femenina y a ciertos rasgos que se le adjudican; son evaluados igual que si los hubiera cometido un varón. Y eso es un progreso.

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