Scioli en la trama de los vice

Boudou y Mariotto acaudillan fuerzas para luego del 10 de diciembre bajo la especulación que el 23 de octubre será un trámite para la reelección de Cristina y de Scioli, quien se muestra más próximo al ministro de Economía que a su compañero de fórmula, preocupado en ganarse el favor de los intendentes del Conurbano con críticas a Santiago Montoya, declarado enemigo por buena parte de los jefes comunales.
El pobre desempeño de la oposición en las internas abiertas volvieron previsible que la disputa política por la sucesión en el poder se libre puertas adentro del oficialismo, donde se estima que los comicios del 23 de octubre constituyen la última formalidad a cumplir para que Cristina Fernández acceda a la reelección como Presidente con un nuevo mandato que comenzará, si no hay sorpresas, el próximo 10 de diciembre.

Amado Boudou y Gabriel Mariotto ya están configurando dos vertientes de planes claramente diferenciados para cuando, se descuenta, ambos estén consolidados como vicepresidente de la Nación y vicegobernador provincial. Dos instancias para las que fueron elegidos personalmente por la primer mandataria pero mediante las cuales comenzarían a expresar diversidad de criterio.

El ministro de Economía sería partidario de una continuidad del kirchnerismo en alianza con los intendentes que fueron leales al gobierno en las horas más difíciles mientras que el jefe de la Afcsa procuraría un entendimiento con la dirigencia histórica del PJ bajo el afán de convertirse en el sucesor de su actual compañero de fórmula, sin reelección después del 2015.

Scioli eligió, de momento, mostrarse cerca de Boudou y no de Mariotto, preocupado en lograr un entendimiento con los intendentes del Conurbano como parece desnudar las críticas que realizó al proyecto de regionalización y descentralización de la administración provincial que lidera Santiago Montoya, declarado enemigo público por una abrumadora mayoría de jefes comunales.

. Un intento de persuasión donde pesaría la comprensión de la fuerza limitada con que debería encarar el desafío de un salto cualitativo en la política provincial pero también que sus principales aliados, Aníbal Fernández y Florencio Randazzo, no tendrían a ese plan como una prioridad entre los suyos, entre los que figura tallar en las internas que deberán disputarse para renovar autoridades en el 2012. Probabilidad que llevaría a Mariotto y sus aliados a revisar y hasta suspender las críticas que venían efectuando a Fernando “Chino” Navarro.

Política gourmet

La decisión de Mariotto de expresar críticas sobre el gobierno bonaerense había sido adelantada a quienes frecuentan su local en el radio céntrico de Banfield, devenido en restó como parte de una estrategia que promovería expandir su base territorial mediante la gastronomía. “Estamos tratando de ayudar pero Daniel no nos deja. ¿ Cómo va a convocar a Pampuro y Solá?. El proyecto pasa por otro lado. Yo me voy a plantar”, habría asegurado el candidato a vicegobernador a sus compañeros de velada en los primeros días de septiembre.

La toma de posición que efectuó mediante las tibias críticas realizadas a Montoya durante su visita a Junín guarda fina sintonía con las que formulan de manera mucho más descarnada los intendentes del Conurbano que “hacen cola para pegarle” según confió una fuente del PJ, tan sorprendida como los caciques comunales por el respaldo que recoge, sin embargo, el ex recaudador de Scioli.

El gobernador habría logrado consensuar de forma directa las incorporaciones que tiene prevista para su segundo mandato sin la intervención de su compañero de fórmula y como parte de un entendimiento que incluiría una tregua que le permitiría pensar con apoyo del oficialismo para una eventual candidatura presidencial.

Ese acercamiento explicaría su participación con Boudou en un acto encabezado por Osvaldo Amieyro, intendente de San Fernando, quien logró imponerse de forma ajustada en las primarias a Luis Andreotti, candidato a ese cargo que impulsa Sergio Massa, otro de los aspirantes a ocupar la gobernación dentro de cuatro años.

Más significativo que eso resultó el comportamiento del protocolo oficial durante el acto que compartió en Lanús con la Presidente y su compañero de fórmula el pasado 9 de septiembre. Como durante el encuentro que mantuvo en Lomas con el intendente Martín Insaurralde días antes, el ceremonial de los Municipios habría tenido precisas instrucciones de no cursar participación a Mariotto para esos encuentros.

Las críticas a Montoya reflejaron también su virtual estado de aislamiento. Ninguno de los más significativos intendentes salió en apoyo de sus dichos. Apenas el de General Villegas, Gilberto Alegre, y el de Azul, Omar Duclós, compartieron esos reparos. No deja de ser una paradoja: Alegre pertenece al grupo de alcaldes críticos alineados con Massa y Duclós al Gen de Margarita Stolbizer, quienes denunciaron un intento de agresión de simpatizantes de Mariotto en una recorrida por ese distrito del Interior.

Polo

Insaurralde compartió ayer una reunión en su despacho a agenda abierta y por más de 10 horas con Boudou, con quien forjó una relación de amistad personal cuando Kirchner le encomendó convertirse en el soporte territorial de la candidatura a gobernador del ministro de Economía, partidario de constituir con los intendentes de Lomas, Lanús y Esteban Echeverría, un polo de poder en la Tercera Sección Electoral.

Los tres acumularon méritos con la gestión oficialista. Kirchner reconoció personalmente el compromiso de Darío Díaz Pérez en la movilización de respaldo al gobierno de Cristina en medio de las tensiones con el campo. El vínculo con Insaurralde se profundizó con el mitin que organizó el 10 de diciembre del 2009, mientras el oficialismo perdía en el Congreso la conducción de las principales comisiones legislativas como correlato de la derrota electoral del 28 de junio.

A Fernando Gray le cabría el mérito de haber sido uno de los primeros en el Conurbano en hacer explícita su adhesión a la candidatura que el ex presidente imaginó para Boudou. Los une a los tres, además, el encono con Mariotto. “Cuando a Boudou lo designaron salió a caminar y hacerse conocer por la militancia, aunque lo cuestionen por la guitarrita. Mariotto eligió librar internas antes de tiempo”, comentan en las cercanías de ese grupo de alcaldes.

Una fuente confió, incluso, que el candidato a vicegobernador podría acortar distancias del trío con Rubén Darío Giustozzi, de Almirante Brown, otro de los fastidiados con el comportamiento díscolo del jefe de la Afcsa quien sin embargo, recogería solidaridades de Fernández y Randazzo, con quienes mantiene un acuerdo político bajo el interés común de desembarcar en el PJ bonaerense.

El jefe de Gabinete y futuro senador alienta expectativas en Quilmes sobre la base de los 55.000 votos obtenidos por Daniel Gurzi como candidato a intendente del partido Auténtico de los Cristianos, contra los 110.000 del actual jefe comunal, Francisco “Barba” Gutiérrez. “Los votos de Gurzi fueron importantes porque compitió con una boleta municipal mientras que el intendente lo hizo en adhesión a las candidaturas de Cristina y de Scioli.”

De lograr imponerse en las generales, los seguidores de Fernández creen que su jefe se convertirá en un interlocutor de otro fuste dentro del peronismo bonaerense. Randazzo por su parte, tendría garantizado el manejo de una veintena de solidaridades en la nueva Legislatura bonaerense que no se opondrían a que el “Chino” Navarro vuelva a ejercer la conducción en el bloque del Frente para la Victoria. Una dura noticia para Mariotto y La Cámpora que, en algunos distritos, como el de San Vicente, habría comenzado a darse un baño de realidad.

Esteban Ramos que respaldó la candidatura de Alejandro Valle por Nuevo Encuentro contra la del intendente Daniel Di Sabatino, habría vuelto sobre sus pasos para rendir honores a la victoria del jefe comunal, uno de los malqueridos antes del 14 de agosto por la corriente en la que milita. Indicios de que el “todavía no” que verbaliza Mariotto cuando sus compañeros de veladas en el restó lo saludan como “futuro gobernador” sean algo más que un natural gesto de modestia.

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