El gobernador intentó que su gesto no causara roces con el Gobierno
En el encuentro, Moyano le ratificó a Scioli su renuncia a la conducción del PJ bonaerense, que había anunciado el 15 de diciembre pasado durante un multitudinario acto en la cancha de Huracán.
La intención inicial del gobernador bonaerense, a cargo de la presidencia interina del PJ nacional, era evitar que el camionero renunciara al partido y continuara distanciándose del Gobierno. Para esquivar las críticas del ala dura del kirchnerismo, en La Plata presentaban el gesto de Scioli como un intento de amortiguar las disputas gremiales ante el contexto de crisis que enfrenta la Presidenta. Pero la negativa del sindicalista fue terminante.
Moyano ratificó su renuncia en una reunión que se extendió durante una hora en la sede porteña del Banco Provincia de Buenos Aires (en plena City), donde Scioli arribó junto con su ministra de Gobierno, Cristina Alvarez Rodríguez, que reemplazará al sindicalista en la presidencia del PJ provincial. El cargo era ocupado por Moyano desde el accidente cerebrovascular que afectó al ex vicegobernador Alberto Balestrini, en 2010.
El camionero llegó anoche al piso 19 del Bapro acompañado por el secretario general del gremio de Canillitas, Omar Plaini, que actuó como tesorero del PJ durante su mandato. Anoche, el diputado nacional presentó los estados contables y la chequera del partido. Antes de retirarse, le recordó a Alvarez Rodríguez que los sueldos de enero también habían sido pagados.
Desde La Plata le quitaron significación política al encuentro y hasta dejaron entrever que la resolución de la salida de Moyano no estaba entre las "prioridades de Scioli", más interesado en las paritarias de los docentes bonaerenses y el inicio de las sesiones legislativas. "Fue una reunión espontánea, donde se formalizó el acto administrativo de traspaso de la presidencia provincial a Alvarez Rodríguez y se comunicó la renuncia formal a la vicepresidencia primera del PJ nacional", indicaron.
También negaron que el gobernador intentara convencer a Moyano para que reviera su renuncia. Esa había sido la intención inicial de Scioli, como lo hizo saber el 23 de enero, antes de viajar a Francia por un tratamiento médico.
"Daniel no insistió: estaban todas las cartas echadas", indicó un vocero provincial, para enumerar las veces que, en las últimas semanas, tanto Moyano como sus aliados habían desestimado la posibilidad de permanecer en el PJ.
El camionero incluso había puesto en duda que Scioli se animara a recibirlo. "Hay que ver si lo dejan", comentó irónicamente el fin de semana, durante una entrevista televisiva. Hace tres días volvió a aparecer en pantalla para ratificar las críticas lanzadas el 15 de diciembre, cuando renunció al PJ y denunció que era "una cáscara vacía", sin autonomía frente a la Casa Rosada.
"En el PJ no pasa nada. Cuando uno quería tomar una decisión la tomaban desde otro lado. Una cosa es la lealtad y otra la obsecuencia debida", enfatizó Moyano.
En el medio de la escalada de tensión con la Presidenta llegó a tildar de "chirolitas" y "che pibes" a los funcionarios kirchneristas que, como el ministro del Interior, Florencio Randazzo, o el vicepresidente, Amado Boudou, lo criticaron por cuestionar al Gobierno y le cerraron las puertas a un posible retorno.
Las señales de distanciamiento entre el kirchnerismo y Moyano comenzaron a evidenciarse desde la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, cuando el camionero empezó a quejarse de que ya no le "atendían el teléfono" en el Gobierno. Días atrás, reconoció que llevaba cinco meses sin conversar con la Presidenta.
La volvió a ver anteayer, cuando fue invitado a la Casa Rosada para escuchar los últimos anuncios sobre Malvinas. Lo saludaron de lejos.
En 2009, Kirchner y Balestrini habían permitido el desembarco de Moyano en el PJ provincial. Querían contenerlo, sin imaginar que terminaría sucediendo al dirigente de La Matanza. El sindicalista ocupó formalmente la presidencia provincial en la tormentosa reunión del 26 de octubre de 2010, un día antes de la muerte de Kirchner y ante el faltazo de los intendentes y los consejeros ligados al kirchnerismo.
Ante el mismo vacío, y frente a Scioli, Moyano cerró ayer ese capítulo. "Renuncia a los cargos, pero no a la lucha", repetían ayer sus aliados.
Daniel Scioli. Hace dos semanas dijo que quería reunirse con Moyano y despertó críticas en el kirch-nerismo duro. Cumplió ayer, pero dijo que lo hacía para distender el conflicto de la CGT con el Gobierno.
Hugo Moyano. Había renunciado al PJ bonaerense hace dos meses. Scioli intentó hacerlo cambiar de opinión, pero ayer ratificó su postura. Quiere mostrar firmeza en su enfrentamiento con la Casa Rosada.
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