En las legislativas del 2013 no se discutirá el poder territorial y se admite entre los jefes comunales que quienes tomen riesgo en ese turno lo harán por la necesidad de lograrlo. Regla que no los contempla aunque sí al gobernador, necesitado de mejorar su representación en una Legislatura que, de lo contrario, podría resultarle todavía más adversa que ahora.
Tal vez con la seguridad de que, según afirman, en ese turno no estará en disputa el poder territorial que ejercen sobre los Municipios que administran. Ventaja con la que no cuentan quienes deseen presentarse ante la sociedad como alternativa política y están, por eso mismo, en la obligación de competir en un terreno desfavorable.
Situación que, de forma paradójica, involucra tan de lleno a las principales partidos de la oposición como a la expresión disonante que es para el ultra oficialismo Daniel Scioli. Urgido de torcer, al menos en forma parcial, la desfavorable relación de fuerzas que tiene su menguada representación en la Legislatura bonaerense pero que podría ser todavía peor que ahora si no logra sostener desde allí su pretensión de suceder a Cristina Fernández en la presidencia de la Nación.
Incluso quienes por razones prácticas mantienen un diálogo aceitado con la administración provincial están convencidos de que no será el gobernador quien plantee una ruptura con la primera mandataria y que volverá a echar mano a una paciencia cuya reserva parece inagotable para negociar con ella las listas de diputados nacionales y provinciales.
Lo que definiría esa actitud y la prescindencia de los jefes comunales de entablar algún tipo de disputa que suponga un eventual enfrentamiento con el liderazgo que, cuanto menos en lo formal, dicen respetarle a CFK, es el ciclo positivo que auguran para la economía en los meses venideros.
Horizonte que, de nuevo, difiere del que enfrentaría Scioli, inmerso en una reasignación de recursos presupuestarios para estar a mejor resguardo de una nueva ofensiva como promueve el núcleo duro del oficialismo al borde de la indolencia y con desparpajo.
Iniciativa a la que podría volverse funcional el mismo plan de ahorro que viene llevando adelante el gobernador y que mañana podría ser cuestionado en la reunión que intendentes de la Primera y Tercera Sección Electoral mantendrán en el ministerio de Economía para transmitirle a su titular, Silvia Batakis, la preocupación por el resultado provisorio que atribuyen a esa política: el virtual estado de parálisis en la ejecución de programas en el resto de las carteras.
Muestra
Muestra de los riesgos que podría enfrentar con ese panorama fue la audiencia pública convocada Juan Gabriel Mariotto en el Senado bonaerense y que tuvo por estrella de brillo autónomo a Sergio Massa, a quien se reservó el cierre de la lista de oradores que precedió al que será el debate por los proyectos de policía municipal que comenzará a analizar esa Cámara.
Por debajo de la disputa entre los proyectos que defienden el gobernador y su vice, con la vital diferencia de descentralizar parcialmente el manejo policial pero reteniendo la conducción desde el ministerio de Seguridad uno mientras que el otro se lo cede a los intendentes, la presencia del de Tigre entre el lote de los invitados debió haber activado alarmas en el equipo político del gobernador, quien especula que la voluntad de Massa por sucederlo en el 2015 lo vuelve, por inercia, su aliado para el 2013.
El kirchnerismo no opina lo mismo y cree que, sin moverse de su actual puesto, el intendente es un firme candidato a vice en cualquier fórmula que el alambique oficialista destile para resolver el entuerto que lo obsesiona: el control político de la provincia de Buenos Aires como llave para allanar su camino en el próximo turno presidencial.
Detalle que fue tenido en cuenta para organizar la sesión, que le garantizó protagonismo a Massa, quien cerró la lista de oradores con un cuidado discurso que, sin embargo, no eludió plantear la cuestión de fondo: el de la Seguridad no es un problema de orden ideológico. Posición que debe incordiar al kirchnerismo, que no lo tiene entre sus favoritos pero que no puede omitirlo en cualquier especulación electoral: la ponderación que recoge su imagen pública en los sondeos lo impide.
Los pasos futuros del de Tigre dividen opiniones entre los intendentes. Para algunos, está comprendido en las mismas generales de todos: sin riesgo alguno el año entrante permanecerá ajeno a la puja.
“A menos, claro, que podamos persuadirlo de que va a ser Presidente”, reflexionó uno de ellos. De ser ese el rumbo, coincidiría con los deseos que expresa el oficialismo.
No todos están convencidos de eso. Otro grupo dice manejar la firma versión de su entorno, en la cual “larga en febrero” y va “mostrar el arco de alianzas que viene tejiendo.”
Contención
A favor de Scioli jugaría, sin embargo, las contradicciones del arco K en territorio bonaerense. La puesta en escena de Mariotto quien aprovechó la audiencia pública ara manifestar su “gran dolor” por la renuncia de Silvia Gvirtz a la dirección General de Escuelas, no se ajustaría a los hechos. Según un intendente del grupo de los afines al gobierno nacional, el vice “la contuvo mal y tarde” a la ahora ex funcionaria quien además de su inexperiencia política habría pagado el precio de “su soledad porque ni siquiera puso un funcionario
propio.”
Para esa misma fuente “Scioli no ha hecho más que blindar su gabinete quitándose de encima a la única expresión kirchnerista que tenía” razonó. Esa idea fue completada y corregida por un colega con otra perspectiva. “No es así: todavía queda Arrieta”, añadió en alusión al ministro de Asuntos Agrarios e intendente de Cañuelas en uso de
licencia.
La permanencia de Arrieta en el gabinete aparece atada al desenlace que pueda tener durante este verano la pelea entre Scioli y Cristina, de acuerdo a la evaluación que realizan dirigentes de los distritos más pequeños de la Tercera Sección Electoral que mantiene una alianza con el funcionario. Estiman, sin embargo, que el gobernador hará lo que esté a su alcance para evitar su alejamiento: no solo porque perdería al único alcalde que tiene en su gobierno. “También porque el ministerio canaliza fondos nacionales de programas específicos”, recalcaron.
El tema de los recursos es uno de los que más preocupa a los intendentes, obsesionados por evitar que se repitan en la segunda mitad del año, las dificultades con las que lidiaron en la primera parte. Por eso miran de reojo el plan de ahorro diseñado por Scioli
para evitar estrecheces cuando a fin de año deba afrontar el pago de aguinaldos y vacaciones de los empleados públicos.
A ese programa le atribuyen la virtual parálisis de los programas que deberían ejecutar los ministerios y de los cuales son beneficiarios. Como deberían serlo, en sus cálculos, de las modificaciones al régimen impositivo.
Con ese temario los de la Primera y Tercera Sección visitarán el ministerio de Economía para plantearle a su titular, Silvia Batakis, la inquietud por los 240 millones de pesos involucrados en el Fondo de Asistencia a los Servicios Municipales que a esta altura del año no fueron distribuidos entre los 135 municipios de la Provincia.




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