Scioli-Moyano: ecos de una foto enmarcada por urgencias y dudas

El partido de fútbol que el domingo reunió a Daniel Scioli y a Hugo Moyano acaparó buena parte de los comentarios políticos en el día después de una movida que se desarrolló en un escenario signado por la convulsionada interna del oficialismo, las críticas urgencias financieras del Estado bonaerense y los serios interrogantes que generan algunas decisiones clave adoptadas por la Casa Rosada en los últimos días.
El choque deportivo, se sabe, tuvo al Gobernador como jugador y anfitrión -se jugó en el estadio aledaño a su quinta La Ñata- y al líder de la CGT como espectador, en una presencia justificada por el hecho de que el equipo que enfrentaba al del mandatario era, justamente, el del gremio de camioneros, que también integra su Pablo, aunque éste no se superó el banco de suplentes.

Esos aspectos fueron destacados, justamente, desde la Gobernación, donde defendieron “el derecho” de Scioli a mantener “encuentros deportivos y sociales” con adversarios del oficialismo, subrayando que la concretada con Moyano no fue “en absoluto” una “movida política”, y “mucho menos partidaria”. De hecho, la defensa de esa autonomía parece haber sido uno de los objetivos del encuentro.

Pero el paisaje del oficialismo que le puso marco a la foto -signado por las pulseadas entre el kirchnerismo, Moyano y Scioli, entre otras pujas- promueve la lectura de los inevitables perfiles políticos e institucionales que encierra la movida.

UN AUXILIO QUE SE DEMORA

Por caso, parte de ese paisaje lo constituyen, además de los habituales cruces eminentemente políticos, la delicada situación financiera que atraviesa la Administración Scioli y la incertidumbre que vuelve a reinar en la Gobernación sobre una asistencia de la Casa Rosada que, a esta altura, resulta crucial, imprescindible.

En el marco de una necesidad global de financiamiento de unos 11 mil millones de pesos para todo el año, Scioli necesita “ya” un auxilio nacional del orden de los 3 mil millones de pesos si quiere pagar los sueldos de junio y el medio aguinaldo en tiempo y forma.

Para conseguir ese aporte, el Gobernador viene de dar un paso trascendente: asumir el costo político de un fuerte revalúo de los campos, estableciéndolo por decreto -como lo pidió la Rosada- en lugar de fijarlo en una ley que hubiera diluido paternidades del aumento.

El costo de esa medida puede verse en la dura reacción del campo bonaerense, que concluye hoy diez días de paro de comercialización y protestas en las rutas.

Pero la contraparte del decreto revaluatorio del campo -que fue, según la negociación desarrollada en su momento, asistir a la Provincia con los mencionados 3 mil millones de pesos con los que podría cerrar el operativo salarial de los primeros días de julio-, sigue sin materializarse.

“El límite para recibir esos fondos de manera de evitar un desdoblamiento del pago de sueldos y aguinaldo ronda entre el 20 y el 23 de este mes”, según señalan fuentes que reflejan la creciente inquietud ante la falta de “novedades” sobre la llegada de ese préstamo del gobierno nacional.

BOLETOS Y COSTOS POLITICOS

Y es parte del complejo contexto institucional, también, la flamante decisión de la Presidenta de conformar con la Provincia y la Ciudad de Buenos Aires un ente que se haga cargo del sistema de transporte público de pasajeros en el área metropolitana.

Scioli está convencido, desde antes, de la trascendencia de que un servicio vital y lleno de problemas como ése sea definido y manejado por un ente tripartito. Pero los tiempos en que aparece esta medida nacional -cuando la marcha de la economía y de las cuentas federales empiezan a mostrar dificultades- generan dudas sobre los objetivos de fondo de la decisión.

Por lo pronto, resulta claro que la política de descongelamiento de las tarifas de trenes y colectivos -resuelta por la Rosada hace meses, aunque por ahora suspendida por “razones sociales”- se concretará ya con el “gobierno tripartito” del sistema en marcha. Y de ese modo, Scioli y el porteño Mauricio Macri compartirán con la Presidencia los costos políticos del aumento de los boletos.

Mayor incertidumbre aún generan los casi 20 millones de pesos anuales que, en subsidios al transporte, aporta la Administración de Cristina que, está claro, quiere empezar a dejar de pagarlos. Pero hay quienes en la Gobernación dicen que ése no es un problema. “Es simple, la Provincia jamás podría afrontarlos, así que eso no ocurrirá, porque sería imposible”, sostienen.

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