En su entorno afirman que mantendrá la lealtad al kirchnerismo, pero muestra mayor autonomía
Para enfrentar esta etapa, el gobernador desarrolló un armazón político que provoca cortocircuitos con el kirchnerismo y desvela a la oposición, que lo encuentra prácticamente impenetrable.
Lejos del tradicional esquema de poder territorial y caudillos propio del peronismo y del manejo del aparato partidario, Scioli diseñó un dispositivo que intenta proyectar una imagen distinta de la dirigencia tradicional, con el acento en la administración como punto principal de negociación de acuerdos políticos en los distritos.
"No hay sciolismo, no somos una corriente partidaria. Somos un equipo de gobierno que ha evolucionado y fortalecido lazos con distintos sectores, a partir del ejercicio de la gestión de gobierno", sintetizó un vocero provincial que dice reproducir cabalmente el pensamiento de Scioli.
Ciertos efectos del nuevo esquema se hicieron visibles tras el reto público del ex presidente Néstor Kirchner a Scioli en La Boca, cuando le pidió que dijera públicamente quién le ataba las manos para luchar contra la inseguridad. Aquel destrato llevó a legisladores, intendentes y referentes de la oposición a respaldar y solidarizarse con el gobernador. Pero no sólo hubo apoyos. También se oyeron pedidos y sugerencias para que Scioli se revele.
Cerca del gobernador afirman que, lejos de reaccionar, Scioli seguirá impasible, "fiel a su estilo" y mantendrá inalterable su lealtad al modelo kirchnerista. "Daniel crece cuando explota el perfil templado y conciliador que lo caracteriza y lo vincula fuertemente con ciertas franjas de la sociedad", aseguró uno de los más altos funcionarios provinciales, para quien Scioli se siente parte del proyecto nacional.
Tras el primer año de gobierno, Scioli empezó a erigir un nuevo equipo de colaboradores con acentuado perfíl político. En marzo de 2009, Scioli sedujo a Eduardo Camaño y le hizo un lugar como ministro de Gobierno. Unos meses antes, el omnipresente jefe de Gabinete, Alberto Pérez, había sumado a otros dos ex duhaldistas con peso en el interior provincial: Isidoro Laso y Juan de Jesús.
En aquellos días, cuando Scioli tomó juramento a Javier Mouriño como secretario general de la Gobernación -cargo dejado por su hermano José- dijo que apuntaba a fortalecer "el accionar de gestión política".
Tras la derrota electoral del 28 de junio de 2009 se incorporó al gabinete provincial Baldomero Alvarez de Olivera, que reemplazó a Daniel Arroyo en el Ministerio de Desarrollo Social. Alejandro Rodríguez suplantó a Carlos Bilardo en la Secretaría de Deportes, Alejandro Collia ocupó la vacante de Claudio Zin en la cartera sanitaria provincial y José Molina suplantó a Nicolás, el menor de los hermanos Scioli, en el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS). En mayo de 2010 Ricardo Casal, con buenos vínculos con la Justicia, reemplazó a Carlos Stornelli en Seguridad. En todos los casos el argumento fue la existencia de "una nueva etapa política".
Semanas atrás Scioli encomendó una misión clave a Santiago Montoya, que se había alejado por cuestionar la estrategia de Kirchner de las candidaturas testimoniales: la estructuración de un plan de acción, que sirva de base a la oferta electoral en 2011.
El proceso sigue adelante y promete novedades -y algunas sorpresas- en los próximos meses, a medida que la convulsión del frente electoral para el oficialismo adquiera la preponderancia que le asigna el calendario.
EDUARDO CAMAÑO
Ministro de Gobierno
* Antecedente : fue presidente de la Cámara de Diputados de la Nación
* Llegó al gobierno provincial el 20 de marzo de 2009 como ministro de Gobierno. Desde allí trabajó para aceitar la relación con los intendentes. Su figura es resistida desde algunos sectores del kirchnerismo.
SANTIAGO MONTOYA
Presidente del grupo BAPRO
* Antecedente : fue subsecretario de Ingresos Públicos
* Asumió el 3 de septiembre último como titular del Grupo Bapro para elaborar un programa de gobierno para un eventual próximo período. A instancias de Kirchner, Scioli lo había echado en 2009 por cuestionar las candidaturas testimoniales













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