El renunciado secretario de Transporte será recordado por la tarjeta SUBE y el fatal accidente de Once.Twittear
Durante su gestión tuvo duros cruces con Mauricio Macri por el traspaso de la red de subterráneo a la órbita de la Ciudad. Nadie mejor que él para chicanear al jefe de Gobierno porteño, de quien fue su principal operador político, cajero y jefe de campaña, entre 2000 y 2005.
Schiavi también es un 'brincador' de la política. Arrancó en la Juventud Peronista, fue asesor de Italo Lúder, trabajó con Carlos Grosso y Juan Manuel de la Sota y colaboró en la campaña de José Octavio Bordón, como candidato presidencial del Frepaso, en 1995.
Cuando dejó el PJ para crear la macrista Fundación Creer y Crecer, con la que gestó el entramado que le sirvió de plataforma al actual jefe de Gobierno porteño para postularse en 2003, afirmó que el partido era “una diáspora y estaba intervenido”. A Macri lo conocía por su paso en la gestión de Carlos Grosso al frente de la intendencia de Buenos Aires. Manliba, por entonces propiedad de la familia del líder del PRO, era la principal contratista de recolección de residuos.
En junio de 2005 volvió al PJ porteño, de la mano de Alberto Fernández, por su desacuerdo con la alianza entre Macri y Ricardo López Murphy.
“Nacimos como una fuerza alternativa con la intención de representar a todos los argentinos y no sólo a los que abracen el ideario de la centroderecha”, fue su argumento en una carta, al pegar el portazo. Entonces dijo que “volvía a su hogar de nacimiento” para reconstruir el partido.
Enseguida encontró trabajo. En 2006 se convirtió en el Ministro de Planeamiento y Obras Públicas del Gobierno de la Ciudad que comandaba Jorge Telerman. El mismo cargo, con distinto nombre, que ejerce hoy el macrista Daniel Chaín, con quien negoció el traspaso del subte y mantiene desde hace años una gran amistad.
Pero la cara de Shiavi se hizo conocida para el ciudadano común antes del fatal accidente de Once, ya que el funcionario fue el encargado de llevar adelante la instauración del Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE), para lo cual ocupó horas enteras de radio y televisión explicando a los ciudadanos como conseguirla.
Ya por entonces generaron polémica los spots lanzados por su cartera desde los que se criticaba a los argentinos por dejar “todo para último momento”, en referencia a los plazos para sacar la tarjeta que permitiría mantener los subsidios en el transporte.
Semanas después y tras el accidente de Once, las declaraciones polémicas de Schiavi volverían a repetirse cuando en la primera conferencia de prensa lueho del hecho dijo que los vagones del Sarmiento están preparados para llevar 250 personas cada uno, pero que “los dos primeros estaban abarrotados de gente y tenía mucho más carga” como producto de la costumbre del público de tratar de ‘salir primero de los andenes”.
Schiavi remató esta declaración con la explicación de que si el choque hubiera ocurrido un día feriado, con mucha menos gente en los vagones, el saldo de heridos y quizá de muertos, hubiera sido otro. En twitter y facebook y otras redes sociales, tomaron esas declaraciones como un intento de evadir la responsabilidad oficial, o en particular la suya, en la tragedia que provocó el choque del tren en Once.
La presión y el malestar en su contra lo sintió en su cuerpo la semana pasada cuando debió ser intervenido en el Instituto Fleni por un problema cardíaco, lo que lo mantuvo alejado del cargo por licencia médica los últimos días. En tanto, el juez a cargo de la causa, Claudio Bonadio le prohibió la salida del país.
Ayer, habría sido el propio ministro de Planificación, Julio De Vido, a quien responde, quien le anunció que estaba renunciado.









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