El secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, pidió "calma, tranquilidad y mesura" ante la quita de subsidios para los usuarios de transporte que no usen la tarjeta SUBE. Pero, en rigor, el funcionario parece haber encontrado el beneficio de esta "psicosis" colectiva: desterrar definitivamente del negocio a la tarjeta Monedero, del Grupo Roggio.
El secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, pidió "calma, tranquilidad y mesura" ante la inminente quita de subsidios para los usuarios de transporte público que no se manejen con la tarjeta SUBE. Pero, en verdad, el funcionario parece haber encontrado el beneficio de esta "psicosis" colectiva: desterrar definitivamente del negocio a la tarjeta Monedero, del Grupo Roggio.
Frente a una medida anunciada a través de un spot -y acompañada por el silencio de los funcionarios-, un aluvión de usuarios salió a la búsqueda de la SUBE para garantizarse un boleto más barato en los colectivos y trenes que usan a diario. Los datos son más que elocuentes: más de 270 mil personas gestionaron la tarjeta en esta última semana, la misma cantidad que se distribuía en todo un mes.
Muchos de esos ciudadanos simplemente seguían utilizando el sistema clásico, el de las máquinas expendedoras que funcionan a monedas. Pero un gran número de personas comenzó a preguntarse si la Monedero también sufriría el recorte de los subsidios. Las redes sociales explotaban de dudas, pero había pocas certezas.
La preocupación no es menor: desde Roggio aseguran que hay más de 1 millón de plásticos activos. En el Gobierno relativizan esa cifra y hablan de la mitad, cerca de 500 mil. Como sea, una porción importante de los usuarios todavía mantiene la tarjeta pionera -que comenzó a usarse sólo en subtes- para viajar en trenes y colectivos.
La Política Online se comunicó el miércoles con la Secretaría de Transporte, desde donde aseguraron que los beneficios de los subsidios para la Monedero seguirían vigentes "al menos en una primera etapa".
Es decir, el objetivo de centralizar el negocio en el SUBE ya estaba programado. Lo notable es el giro en las últimas horas: con semejante niveles de ansiedad, Schiavi parece haber comprendido que este es el momento indicado para centralizar todo sistema en la SUBE. Los tiempos se aceleraron y ahora el Gobierno aprovechará para darle el golpe de gracia a la tarjeta de Roggio, con quien cortó hace tiempo todo tipo de diálogo.
El secretario de Transporte anunció este cambio en una entrevista televisiva, al decir que Monedero "es compatible, funciona en todos los sistemas, pero los beneficios sociales van a estar en la tarjeta SUBE".
Sus palabras dejaron traslucir dos cuestiones. Por un lado, al hablar de los subsidios como 'beneficios sociales', revela que más adelante todos deberán abonar una tarifa plena, incluídos los que adquirieron la SUBE. Así, sólo quedarán exceptuados los sectores más desprotegidos: jubilados, pensionados y quienes reciben planes sociales, por ejemplo.
Por otra parte, termina de confirmar que el Gobierno tiene ningún interés en que Roggio continúe en el negocio, por eso muestra que con la Monedero el usuario pierde. "Sí, la intención es que Monedero desaparezca", dijeron fuentes del Gobierno a este medio.
Sin embargo, frente a la poca -y por momentos contradictoria- información que entrega Schiavi, no está del todo claro cuándo la Monedero dejará de percibir el subsidio. Algunos especulan que se podría tomar una medida similar a la que adoptó Macri, cuando decidió subir la tarifa del subte: prorrogar algunas semanas la fecha límite, para darle tiempo a los usuario de esa tarjeta a conseguir una SUBE.
Fernando Blanco Muiño, titular de Unión de Consumidores de Argentina, una asociación que mantiene un diálogo fluido con el Gobierno, aseguró que "el Sistema Único que se implementa implica que perderán vigencia las otras tarjetas prepagas que circulan: Monedero, Subtecard, Monedero Sube. Por eso, recomendamos que cada usuario tenga su tarjeta SUBE".
Una relación difícil
No es la primera vez que el Gobierno perjudica el negocio de la Monedero. Cuando Cristina Kirchner anunció la creación del Sistema Único de Boleto Electrónico, el Grupo Roggio intentó mantener su plástico e incluso ambicionó operar la tarjeta SUBE.
Pero las señales que recibió del Poder Ejecutivo lo convencieron que sería mejor desprenderse de la compañía. Es que uno de los grandes negocios de estas billeteras electónicas es el financiero: los usuarios cargan el dinero que gastan a lo largo del mes, de manera que las empresas que manenjan esos fondos cuentan con una masa de plata para invertir, prestar y utilizar en el corto plazo a costo nulo; es decir, como si fuera un préstamo con una tasa cero.
Sin embargo, apenas la Secretaría de Transporte lanzó el SUBE, le dejó en claro a Monedero que ellos perderían la administración de esos fondos. El negocio perdió así uno de sus mayores atractivos. Y cuando Roggio consiguió tentar a Visa para venderle el negocio, la Rosada volvió a embarrarle la operación: le prohibió también emitir nuevas tarjetas.
La venta finalmente se cayó. Y ahora Schiavi parece estar listo para dar el golpe de gracia.

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