Schiaretti se siente el gran elector

"Si pudiera ser reelecto, ganaría cómodo. En las últimas semanas, subió 15 puntos de imagen positiva. Está casi en el 60%".
El entorno del gobernador Juan Schiaretti está exultante. Luego de firmar el desendeudamiento con la Nación, terminaron las incertidumbres financieras hasta el final del mandato. La pesadilla de la Caja, el horror de los vencimientos de deuda, los cronogramas estirados para el pago de agentes estatales. Todo eso acabó. Llegó, al fin, el tiempo de hacer obras (las intervenciones en Capital y los gasoductos en el interior) y evitar los conflictos. "Por primera vez, en lo que va de la gestión, tuvimos una negociación salarial sin un día de asambleas", destacan cerca del gobernador. Lo ha aprendido Schiaretti (y, a su manera, también Daniel Giacomino): cada punto que se ahorra en una discusión por sueldos tiene costos: los pagan los ciudadanos cuando no tienen un servicio y los asume el político que administra. Por eso, nada mejor que anunciar paz laboral, mejor si es bajo un ícono "ganchero" como los 190 días de clase: 10 más de los que obliga la ley.

"No hay acuerdo político. Se mantiene la cintura. Hay necesidad y también desconfianza mutua". La lectura pertenece a un funcionario de Schiaretti y alude a la viscosa relación con la Nación. Dice que Schiaretti no se siente obligado a alinearse, pero tampoco será "un provocador". Sobre la fecha de elecciones, el asesor dice que nada es seguro: "Pueden ir juntas, como quieren los Kirchner, o separadas, como prefiere De la Sota. Pero que nadie espere que esa carta, que es clave, la juegue ahora el gobernador. Va a estirar todo lo que pueda la definición. Hasta marzo o abril del año que viene, cuando menos".

Como están las cosas, cerca de Schiaretti creen que será "el gran elector". Apuntan este dato: aunque no sea candidato, con una imagen positiva tan alta, especialmente en la Capital, puede traccionar a favor de los candidatos peronistas. En especial si se decide a encabezar la boleta de diputados nacionales. "José (por De la Sota) tiene un problema menos: con este acuerdo con la Nación se diluyen las críticas que le hicieron a su gestión por la deuda. Quedan sus obras y si se termina con una buena administración peronista, ¿quién va a votar un cambio? ¿Para qué?", razonan.

Mientras tanto, De la Sota trabaja, en las sombras, en su proyecto de poder. "No nos podemos volver a equivocar", dicen que repite, a cada uno de sus interlocutores. Esas palabras las pronuncia en relación al alineamiento nacional del PJ cordobés y en la estrategia para la ciudad, el distrito más difícil. Son muchas las versiones: que aparece un "tapado", que hay internas, que creen inevitable un acuerdo con Olga Riutort para evitar que vuelva a boicotear con una lista paralela.

La ciudad, también, es el territorio donde asientan sus ilusiones de triunfo radicales y juecistas: unos por la fuerza de su candidato a intendente, Ramón Mestre; otros por el influjo que creen intacto de su líder y aspirante a gobernador, Luis Juez.

En gran medida, eso no le ayuda a Giacomino: hay demasiado en juego en la Capital.

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