Funcionarios dicen que el SEP y la UTS les "corren el arco". Se instruyó para que sean sancionados si rompen la conciliación.
En este contexto, dirigentes delasotistas que ya se prueban el traje para asumir el 10 de diciembre, están tomando contacto con los sindicalistas para tratar de llegar a una solución rápida, ni bien asuma José Manuel de la Sota.
El secretario General de la Gobernación, Ricardo Sosa, acusó de “irracional” y “caprichoso” al titular del Sindicato de Empleados Públicos (SEP), José Pihen, quien el jueves pasado pegó un portazo y abandonó la mesa de negociación que abrió el dictado de la conciliación obligatoria.
Según el funcionario de extrema confianza del gobernador, en las conversaciones sólo se pueden abordar los nueve puntos que están especificados por la Secretaría de Trabajo, cuando convocó a la conciliación obligatoria.
Entre esos temas –según Sosa– no figura la apertura de una discusión salarial. “Pihen no puede argumentar que se levantó la negociación porque no existe una oferta de aumento salarial. Nunca figuró esa cuestión en la agenda. Nosotros hemos sido muy claros en afirmar que es imposible tratar un aumento general, cuando estamos en los últimos días de la gestión. No vamos a ser irresponsables de subirle el piso de la pauta salarial al próximo gobernador”, advirtió.
Por lo bajo, los funcionarios schiarettistas aseguran que “es imposible” encontrar una solución, porque tanto Pihen como el titular de la Unión de Trabajadores de la Salud (UTS), Carlos Altamirano, “nos corren el arco de manera constante”.
A los argumentos expuestos por Sosa, los funcionarios explican que están dispuestos a reconocerle a los médicos (alrededor de tres mil) un aumento (sería de alrededor de 500 pesos, remunerativo), ya que quedaron relegados en sus ingresos, respecto al resto de la administración pública. Pero, ahora se han encontrado con la “inflexibilidad” de Altamirano que exige una recomposición a todos los trabajadores de la salud, que son más de 12 mil.
Ante estas posturas, el viernes pasado, Schiaretti instruyó a sus negociadores que vayan hasta “las últimas consecuencias” en aplicar la ley, si el SEP y la UTS rompen la conciliación obligatoria, tal como parece que sucederá.
Ese mismo día, el SEP pasó de las amenazas a lo concreto, al convocar a un paro por 48 horas para el jueves y viernes próximos. De concretarse esta medida de fuerza, el Gobierno le pedirá a la secretaría de Trabajo que declare la “ilegalidad” de la protesta.
Esta situación pondrá al gremio encabezado por el delasotista Pihen al borde de perder su personería jurídica, si el Gobierno recurre a la ley. En la cúpula del SEP reconocen que el paro puede generar una denuncia por parte de la administración de Schiaretti, pero consideran que “no habrá tiempo” en las dos semanas que le quedan de mandato al gobernador, para aplicar alguna sanción. “Con el próximo gobernador podremos arrancar de cero, con este (por Schiaretti) no hay ninguna posibilidad de conversar”, afirmó uno de los dirigentes que responden a Pihen.
Conversaciones. Mientras el secretario General de la Gobernación llevaba adelante las conversaciones con el SEP, el ministro de Salud y futuro jefe de Gabinete, Oscar González, mantiene conversaciones formales e informales con los distintos gremios –que no tienen reconocimiento oficial– que aglutinan al personal de la salud.
González y varios funcionarios que lo acompañarán en la gestión delasotista están delineando una propuesta abarcativa, que apunta al futuro, más que a resolver el conflicto en los próximos días. Los delasotistas están convencidos que el SEP aceptará comenzar una nueva negociación en enero, para llegar a un acuerdo antes del 31 de ese mes, cuando venza el arreglo pautado con Schiaretti.
“Creo que predominará el sentido común y el SEP entenderá que primero tendremos que saber sobre dónde estamos parados, para luego hacer alguna propuesta de mejora salarial para 2012. Todos sabemos que en gran medida dependerá de la relación con la Nación. No vamos a formular ninguna oferta, hasta saber con qué recursos contaremos”, afirmó un delasotista que no será ministro, pero tendrá un cargo de segundo orden en la próxima administración.
Los protagonistas
Ricardo Sosa, secretario General de la Gobernación. El negociador. Hombre de máxima confianza del gobernador Schiaretti. Acusó de “irracional” y “caprichoso” al titular del SEP. Considera que José Pihen no tiene argumentos para mantener la protesta y apela a “mentiras”.
“Dijimos que no íbamos a discutir un aumento salarial general”, afirmó.
José Pihen, titular del Sindicato de Empleados Públicos. Un delasotista que nunca tuvo una buena relación con Schiaretti. El jueves se retiró de la mesa de negociación y el viernes, su gremio convocó a un paro. El SEP perdió peso en el área de salud, donde sindicatos, no reconocidos, tienen más influencia. Enfrentado con el Gobierno y con Carlos Altamirano (UTS).
Carlos Altamirano, de Unión de Trabajadores de la Salud. Los peronistas y el SEP lo acusan de ser juecista. Altamirano asegura que no es así, pero reconoció que Luis Juez fue el único candidato que lo recibió durante la campaña. “Nunca trabajé para Juez, pero fue el único que nos escuchó”, aseguró. Acusa a Pihen de defender sólo a los afiliados de su gremio.






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