Considera que aceptar una propuesta similar a la que hizo el Ejecutivo nacional en 2004 no sería desventajoso para las Provincias, que ya llevan perdidos 45.000 millones de pesos, por no aceptarla aquella vez
“Creo que hay que seguir hablando, porque una cosa es la deuda provincial y, otra, la necesidad de cambiar la ley de coparticipación de impuestos, porque se siguen concentrando los recursos en las últimas décadas a favor de la Nación, más allá que ahora se haya resuelto el tema de la refinanciación de las deudas”, dijo Juan Schiaretti.
Al ser consultado por LA MAÑANA si la discusión sobre una nueva distribución de recursos había quedado olvidada, Schiaretti expresó: “A mí me parece que no, porque tanto las autoridades nacionales como los gobiernos provinciales manifestamos la necesidad de cambiar la ley de coparticipación federal”.
Sobre el particular explicó que sigue sosteniendo la posición que llevó a la reunión de gobernadores a principios de abril. “Para llegar a una ley de coparticipación nueva no podemos pedir una norma perfecta, porque lo perfecto es enemigo de lo posible”.
La propuesta del titular de la Casa de las Tejas, entusiasmado luego de que la Casa Rosada tomará casi en su totalidad el proyecto cordobés de refinanciación de deudas provinciales, es la de “redistribuir a favor de las provincias la mayor recaudación a partir del año que viene, porque nadie va a resignar lo que hoy recibe, ningún Estado provincial, ni la Nación”.
“Lo que hay que hacer es que la mayor recaudación que haya el año que viene, en relación a 2010 y de ahí para adelante, es que un porcentaje de ésta vaya a favor de las provincias, para que se hagan obras con un Fondo de Infraestructura Social”, dijo, y agregó que “esto va a permitir de aquí a un tiempo que las provincias cambiemos la ecuación en la que la Nación se queda con la mayoría de los recursos”.
Schiaretti (y otros 21 gobernadores) estuvo anteanoche en Buenos Aires en la cena de Gala del Bicentenario junto a la presidenta Cristina Fernández y presidentes latinoamericanos, aunque la ocasión no fue propicia para hablar del tema.
“Para llegar a una ley no podemos pedir una norma perfecta, porque lo perfecto es enemigo de lo posible”.


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