"Córdoba recupera el alma de la ciudad", es el eslogan oficial elegido para la profusa campaña publicitaria con la cual el gobernador Juan Schiaretti intenta instalar que fue su administración la que invirtió casi 30 millones de pesos para mejorar el Centro de Córdoba.
En los últimos días, funcionarios provinciales -entre ellos, la esposa del gobernador, Alejandra Vigo-salieron a aclarar que estas obras fueron financiadas por la Provincia.
Hay un dato político que no debe pasarse por alto: la Capital es el territorio más adverso para el peronismo, que observa con atención hacia el año próximo, cuando luego de 12 años pondrá en juego su permanencia en el poder.
Aunque no lo admitirán, en el Gobierno existe cierta preocupación porque el intendente Daniel Giacomino pueda capitalizar estos logros.
Schiaretti puso cierta distancia cuando Giacomino se autoproclamó un "soldado de la Presidenta".
Ni bien asumió, en diciembre de 2007, el gobernador trató de hacer realidad una de sus promesas de campaña: tener una buena relación institucional con el intendente de la Capital.
La buena convivencia que tejió con Giacomino debía traducirse en hechos concretos. Así surgió la iniciativa de mejorar el Centro de Córdoba, uno de los principales atractivos turísticos de la provincia que estaba en estado de abandono.
Se desempolvaron varios proyectos, algunos de los cuales venían de la gestión de Rubén Martí. Algunas de estas iniciativas fueron impulsadas por el presidente de la Agencia Córdoba Turismo, Daniel Santos, ex funcionario radical.
Intervención privada. El Gobierno tomó los proyectos que tenía el municipio, pero ideó un mecanismo distinto para financiar las obras. El paso natural hubiera sido aportar los fondos y que la gestión de Giacomino las ejecutara.
Sin embargo, la Provincia recurrió a un mecanismo con la participación de asociaciones civiles, que se encargaron de ejecutar los proyectos.
Según datos oficiales que brindó la Subsecretaría de Arquitectura de la Provincia, ya se terminaron obras por 15,5 millones de pesos y están en proceso de ejecución otras por 13,5 millones.
De este modo, las obras se realizan con una participación tripartita: la Provincia financia a través de subsidios; el municipio aporta los proyectos, controla y certifica las obras, que son ejecutadas por distintas asociaciones civiles.
En la Provincia reconocen que a principios de 2008, cuando comenzó este plan, el municipio estaba envuelto en un conflicto con los municipales, que hacía imposible saber si iba a ejecutar las obras.
Pero la modalidad del subsidio para asociaciones civiles evita las licitaciones, lo cual no permite un control estricto.
De todos modos, Andrés Caparróz, subsecretario de Arquitectura de la Provincia, defendió esta modalidad y aseguró que "abarata" la obra pública. "No es cierto que no haya controles. Hay un doble control: el municipio que certifica las obras y la Provincia que pone los recursos. Hemos comprobado que mediante este mecanismo se ahorra alrededor de un 20 por ciento respecto de aquellas obras que se hacen por licitación, ya que las asociaciones civiles pueden hacer concursos de precios por los materiales y otro por la mano de obra", dijo el funcionario. En tanto, el vocal del Frente Cívico en el Tribunal de Cuentas de Córdoba, José Medina, cuestionó el mecanismo, aunque admitió que está permitido. "Los subsidios están en el Presupuesto. El problema es que son entregados de manera discrecional y esto puede generar desigualdades. Los subsidios se pueden usar en casos puntuales, pero no se puede enamorar de este procedimiento, que evita las licitaciones que garantizan un mejor control", afirmó el representante opositor en el órgano de control.



Comentá la nota