Enero: viajó a España y se produjeron los cortes de luz. Junio: fue a Israel y se generó la polémica por el salariazo.
En lo que va del año, el mandatario provincial viajó en tres oportunidades fuera del país. Durante esas ausencias se produjeron tres hechos que afectaron a su gobierno: en enero, los cortes de energía; en junio, la controversia por el salariazo a legisladores y funcionarios y ahora polémica por los concursos para cargos jerárquicos en la administración pública.
Schiaretti se ausentó de la provincia por distintos motivos. En enero, asistió a una Feria Internacional de Turismo que se realizó en Madrid. El 14 de enero, le dejó el mando al vicegobernador Héctor Campana. Dos días después, salió del sistema un transformador de la empresa Transener en Malvinas Argentinas y la ciudad de Córdoba se vio afectada por prolongados cortes de energía, en la época más calurosa del año.
Se trató de un hecho imprevisto, que tomó por sorpresa al Gobierno. Con el gobernador fuera del país y la mayoría de los ministro de vacaciones, el Ejecutivo demoró una semana en tomar medidas. Seis días después de producido el problema, la Provincia salió a culpar a la empresa Transener por el problema.
De regreso de España, Schiaretti se comunicó con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, para tratar de encontrar una solución, mientras miles de cordobeses culpaban a la Epec por los padecimientos que generaban los cortes rotativos de cuatro horas.
Antes de abandonar la capital española, Schiaretti le ordenó al titular de la Epec, Daniel Bonetto, que saliera a responsabilizar a Transener por los cortes. La solución llegó cuando un transformador de la Epec traído desde Arroyo Cabral llegó a Malvinas Argentinas para reemplazar al averiado.
Según sondeos telefónicos que mandaron a pedir desde la Casa de las Tejas, aquellos días de fines de enero fueron los de peor humor social de los capitalinos hacia el Gobierno.
También los funcionarios admitieron que fueron “días de furia” del gobernador, siempre muy atento a las encuestas para conocer la opinión de los cordobeses sobre su gestión, especialmente los habitantes de la ciudad de Córdoba.
Salariazo y escándalo. Durante otra ausencia del gobernador, el escándalo se generó por el intento de incrementar en casi un 50 por ciento los sueldos de legisladores y funcionarios políticos.
En este caso no jugó el destino: hubo una estrategia para tratar de despegar a Schiaretti de una decisión que se sabía iba a generar polémica. Salió mal, porque el Gobierno terminó pagando un costo político.
El jueves 24 de junio, el gobernador partió en gira comercial a Israel. La visita estaba programada desde hacía meses, pero en la Casa de las Tejas creyeron que con Schiaretti lejos de Córdoba era un buen momento para impulsar un aumento a legisladores y funcionarios.
Ese mismo jueves, este diario accedió al proyecto que el Ejecutivo había enviado a la Legislatura. Enterados de que el tema estaba en manos de la prensa, al secretario General de la Gobernación, Ricardo Sosa, no le quedó más alternativa que hacer público el aumento.
Al otro día, a caballo de la fuerte reacción que el tema causó entre los cordobeses, que abarrotaron con mensajes a las radios y mostraron su enojo en encuestas televisivas, el senador nacional Luis Juez salió a rechazar el incremento, que ya había sido consensuado con los bloques de la oposición en la Legislatura.
Juez se reunió con sus legisladores y les ordenó rechazar el aumento. Los juecistas admitieron que estuvieron de acuerdo en un primer momento, pero cambiaron de postura y le tiraron la pelota embarrada al PJ.
Los radicales –que estaban de acuerdo con el salariazo, ante la voltereta de los juecistas– también hicieron un giro de 180 grados y anunciaron que no apoyarían el proyecto oficial.
Desde Israel, el gobernador defendió el aumento, con el argumento de que al Estado “sólo” le costaría 950 mil pesos mensuales, cuando esa cifra se elevaría a 11 millones si se aplicaba la Ley de Equiparación con los salarios de la Justicia Federal, norma vigente y aprobada en los últimos días de gestión de José Manuel de la Sota.
Con los opositores alejados del proyecto y el escándalo en aumento, desde Israel, Schiaretti ordenó congelar la iniciativa.
De regreso en Córdoba, Schiaretti fue más lejos aun: retiró la iniciativa y envió otra para derogar la Ley de Equiparación, excepto para el Poder Judicial, que de manera escalonada, se “enganchará” a los salarios de la Justicia Federal.
Desde el oficialismo trataron de culpar a Juez por el escándalo, con el argumento de que aceptó el aumento y luego lo rechazó. Pero, el Gobierno provincial volvió a pagar un costo.
Concursos y denuncias. Por estos días, cuando el gobernador y su esposa Alejandra Vigo se encontraban de vacaciones en Italia, se realizaron los concursos para cubrir 747 cargos jerárquicos.
La decisión de darle estabilidad a más de 700 funcionarios políticos –muchos de ellos militantes del justicialismo– generó un fuerte cruce con la oposición.
Hubo hasta una denuncia penal presentada por el senador Juez, que fue rápidamente archivada por el fiscal Miguel Oyhanarte.
El gobernador regresó ayer de Europa, pero siguió paso a paso el proceso de los concursos, cuyas repercusiones continuarán. Los principales referentes de la oposición dijeron que los darán por caídos, en caso de llegar al poder. Aunque desde los gremios afirman que esto es “imposible”.
Otra vez en ausencia del gobernador, fueron días agitados para el Gobierno provincial.






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