Un satélite de la NASA de seis toneladas cayó finalmente a la Tierra, informó la agencia espacial, que precisó que aparato, del tamaño de un autobús, penetró la atmósfera terrestre para caer sobre el Océano Pacífico, aunque eso no significa necesariamente que todos sus fragmentos hayan caído sobre el mar. Los cálculos de la NASA pronosticaron que se esparciría a lo largo de 800 kilómetros.
El centro de Investigaciones Espaciales y la Nasa afirmaron que el Satélite de Investigación de la Atmósfera Superior (UARS, por sus siglas en inglés), de 11 metros cayó cerca de las 2 de la mañana (hora argentina), sin que se sepa el lugar exacto. Se anticipó que unas 26 piezas del satélite, con un total de 550 kilogramos de metal pesado, caerían en tierra. El mayor de los fragmentos no debía pesar más de 135 kilos.
Es el satélite más grande de la NASA que cae a la Tierra en caída no dirigida desde la estación espacial Skylab y el satélite Pegasus 2, ambos en 1979.
Antes de la caída del UARS, nadie en Tierra había sido alcanzado por restos de satélites y la NASA supuso que seguiría siendo así. La agencia calculó que la probabilidad de que alguien fuese golpeado en Tierra era de 1 en 3.200. Pero la probabilidad de que algún ser humano fuese alcanzado se elevaba a 1 en 22 billones (correcto), puesto que hay 7.000 millones de personas en el planeta.
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