El sector productivo celebró la búsqueda de mayor competitividad; silencio en los bancos, aludidos críticamente por la Presidenta
En su mensaje al Congreso, la Presidenta no habló de los precios. Sin embargo, la intención de crear una Subsecretaría de la Competitividad fue vista entre los empresarios consultados como un reconocimiento de que la inflación es la principal causa que erosiona la rentabilidad de las compañías, y como la búsqueda de una solución más allá de los controles del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. "Es muy importante la creación de la Subsecretaría de la Competitividad", dijo a LA NACION el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren. "Los temas de competitividad se iban perdiendo por distintas áreas y ahora se logrará una visión de conjunto", agregó.
"La idea de la Presidenta es no atacar el problema de la competitividad devaluando o endeudándose, sino mirando la competitividad sistémica, en donde entran temas de infraestructura, fiscales, laborales y crediticios", se entusiasmó el jefe de la central fabril.
Tampoco pasaron inadvertidas las alusiones de Cristina Kirchner a los sueldos de los docentes y los petroleros de Santa Cruz, su provincia, en momentos en que el Gobierno busca fijar un techo del 18% en las negociaciones de aumentos salariales en 2012.
"El tema de los excesos en el ejercicio de la huelga fue una mención importante", evaluó el presidente de la Cámara Argentina de Comercio, Carlos de la Vega, que además destacó la frase presidencial que terminó de cajonear el proyecto de Héctor Recalde en el Congreso para repartir ganancias empresariales entre trabajadores.
"La Presidenta, que siempre defendió a los trabajadores, pidió racionalidad", interpretó Mendiguren.
Desde la Confederación General Económica de la República Argentina también destacaron la alusión presidencial a la posibilidad de debatir en un "trípode", es decir, la discusión colectiva entre trabajadores, empresarios y Estado para mejorar la competitividad.
En tanto, en la Unión Industrial de la provincia de Buenos Aires hubo un "total acuerdo" con la intención oficial de hacer "sintonía fina", algo que también destacó Mendiguren.
"Ningún empresario ni ningún trabajador quiere perder, pero son temas que no se gobiernan por decreto ni por una ley", había advertido la Presidenta, en lo que fue una crítica velada al proyecto de la CGT.
"El nuestro es uno de los sectores que con esta política anduvo muy bien", afirmó, por su parte, Carlos Wagner, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC). "Y pensamos seguir así. Fue un discurso bueno, claro y contundente", opinó el empresario.
La Presidenta tuvo algunos párrafos para los bancos: "Estos no pueden ser el fundamento de la economía, sino que tienen que ser el instrumento, la palanca para que la economía real se mueva", y agregó: "Pocas veces los bancos han presentado balances con la rentabilidad que han tenido en la Argentina estos años".
LA NACION intentó sin éxito conocer la opinión de los banqueros. Se topó con celulares apagados o con la respuesta de los voceros, que informaban que sus jefes estaban fuera de la ciudad por el fin de semana largo.





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