El ataque a un guarda desató una huelga que duró todo el día. Trabajadores reclamaron seguridad en los andenes y que vuelva la Gendarmería. Los usuarios, resignados a esperar y viajar muy mal.
Los comunicados de la UGOMS, la unidad que opera estas dos líneas desde que el Gobierno revocó la concesión de TBA, confirman que la jornada había arrancado con problemas: 6.24, informaron que por un conflicto gremial el Sarmiento salía cada 17 minutos; 8.15, la línea Mitre reportó que se suspendía el servicio en los ramales Mitre y Suárez por la agresión a un guarda; 8.36, el ramal Tigre se sumó a la medida. Y a las 10.32 se anunció la adhesión del Sarmiento. Entre las 13 y las 15, pararon también los empleados de las líneas Urquiza y Belgrano Norte, en solidaridad con sus compañeros.
¿Qué sucedió? Alrededor de las 6 de la mañana el guarda Oscar Quinteros increpó a dos pasajeros que viajaban desde Retiro para pedirles que bajaran del tren. Los hombres –según indicaron algunos testigos, presuntamente en situación de calle– no habían pagado su boleto y comenzaron a discutir con Quinteros. Lo golpearon y uno de los dos le provocó un corte leve a la altura de una de las tetillas y tajos superficiales en el brazo con un elemento filoso. El guarda fue atendido en una clínica privada y se encuentra fuera de peligro.
A medida que se difundía la noticia, los trabajadores de los distintos sectores dejaban de trabajar. De hecho, hubo una formación que se detuvo en Coghlan . “Fue una vergüenza. Nadie nos avisó qué estaba pasando”, repetían los pasajeros.
Durante la tarde, los delegados sindicales volvieron a hablar del colapso del sistema ferroviario. “No da para más. Sacaron la mitad de las formaciones y la gente está cada vez más enojada. Acá está en riesgo no solo la seguridad de los empleados y usuarios, sino la continuidad laboral de mucha gente”, sostuvo Claudio Carreño, referente del Frente de Unidad Violeta-Bordó, del Mitre. Edgardo Reynoso, delegado de Unión Ferroviaria en el Sarmiento, señaló que el Gobierno seguía sin habilitar una vía para discutir el tema de la seguridad. Tanto en el área de Transporte como en la UGOMS evitaron hacer referencias sobre este tema.
“El domingo, el martes y el miércoles hubo compañeros agredidos en diferentes situaciones”, relató Reynoso. Los trabajadores del Sarmiento reclaman el regreso de Gendarmería a las estaciones : “Parece zona liberada y nadie instrumenta medidas para solucionarlo. Estamos cansados de ver siempre a los mismos punguistas, venta de alcohol en andenes y vagones, y consumo de marihuana y paco en los furgones. Y acá no te dan ni lo elemental: el guarda no tiene ni una radio para comunicarse con las centrales de control”, detalló.
En la calle, los pasajeros volvieron a poner a prueba su ingenio para que el regreso a casa no se convierta en una odisea. Las reacciones mostraban enojo pero, por sobre todas las cosas, resignación. “Es siempre lo mismo. Hay robos, peleas y jamás aparece un policía, pero resulta que los únicos perjudicados somos los trabajadores que no tenemos más alternativa que exponernos todos los días a esto”, se quejaba Gabriela Ancay, de Moreno. Las redes sociales sirvieron para descargar la bronca, pero también para compartir otras opciones de viaje. Con la etiqueta #AlternativaTBA, los usuarios recomendaban combinaciones para llegar más rápido a los puntos más alejados del Conurbano.
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