Había radicalizado su discurso para sumar esos votos. Pero su partido lo criticó.
El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, puso un límite a la derechización de su discurso con vistas al balotaje de la elección presidencial, al afirmar que no habrá acuerdo con el ultraderechista Frente Nacional (FN). La posibilidad de un pacto entre el oficialismo y la agrupación liderada por Marine Le Pen había provocado tensiones en su partido.
Sarkozy declaró ayer que “no habrá acuerdo” de su partido con la extrema derecha para las legislativas de junio próximo “ ni habrá ministros” del Frente Nacional en su gobierno si él es reelegido. Pero también sostuvo que deberá “tener en cuenta el voto” de quienes apoyaron a Le Pen sólo un par de días atrás.
“El casi 18% de los electores que votaron (por Le Pen) no le pertenecen” y “es mi deber dirigirme a ellos”, agregó, reiterando su negativa a “diabolizar a los electores que votaron por la candidata del Frente Nacional”.
El domingo pasado, en la primera vuelta de la presidencial, el socialista François Hollande obtuvo 28,63% de los votos, Sarkozy 27,18% y Marine Le Pen 17,9%.
Ese resultado hace que Sarkozy necesite atraer a los electores del Frente Nacional si quiere ganar la segunda vuelta del 6 de mayo. Por eso, apenas una horas después de que se conociera el resultado, en sus discursos de campaña para la segunda vuelta el presidente intentó dirigirse a esos electores invocando el patriotismo y evocando su “apego a la familia” o a las “raíces cristianas” de Europa.
Si quiere ganar, Sarkozy también precisará los votos del candidato centrista François Bayrou, que en primera vuelta sacó el 9,1% de los sufragios. Sin embargo, éste se distanció del mandatario acusándolo de avalar el discurso de la extrema derecha y tachando de “absurdas y ofensivas” unas declaraciones de Sarkozy a la prensa en las que decía que “las preocupaciones de los electores de Bayrou y las de los del Frente Nacional son las mismas, aunque los caminos sean diferentes”. Por lo visto, de encontrar un delgado equilibrio entre la derecha y el progresismo depende en este momento su suerte.
En ese contexto, Marine Le Pen, que en base a sus resultados en la presidencial espera obtener en las legislativas de junio los suficientes diputados para formar un grupo parlamentario, pidió el miércoles a Sarkozy y al jefe de la UMP, Jean–François Copé, que indiquen “claramente” si llamarán o no a votar a los socialistas en los lugares donde haya duelo entre el PS y FN en las legislativas. “Ambos deben indicar si llamarán a votar a los socialistas en los distritos en los que el FN se encuentre frente a los socialistas”, dijo, exhortando a “ que se abandonen las tácticas, la mentira, el cinismo y que expresen claramente su posición”.


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