El impacto mundial que tuvo el desastre de Fukushima generó inevitables replanteos sobre la energía atómica. El presidente francés, Nicolás Sarkozy, propuso ayer realizar una cumbre de países del G–20 para definir “reglas internacionales sobre la seguridad nuclear”. Incluso ofreció realizarla en París, en mayo próximo.
Si bien Sarkozy cuestionó la falta de controles, hizo una defensa de este tipo de energía : “El mundo necesita de la energía nuclear, que mantiene toda su validez a fin de cortar con las emisiones de anhídrido carbónico”. Sin embargo, agregó, “nuevas normas de seguridad deben ser puestas a punto”.
Durante su discurso, Sarkozy lanzó un dardo contra la canciller alemana Angela Merkel, quien tras la crisis desatada en Japón ordenó la desconexión de 7 reactores alemanes. “No es tiempo de tomar decisiones precipitadas que sólo muestran carencia de sangre fría”, dijo.

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