Quiere "proteger" a los franceses en un mundo en crisis; está segundo en los sondeos
PARIS.- "Sí. Soy candidato a la elección presidencial." Todo el mundo lo sabía, pero a partir de ayer es oficial: Nicolas Sarkozy es candidato a su propia sucesión por un período suplementario de cinco años.
Ese gesto representó el verdadero lanzamiento de la campaña, que culminará la noche del 6 de mayo, cuando los franceses conozcan el ganador de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
Sarkozy hizo su anuncio en directo por televisión, en un mensaje de 15 minutos en el que se dijo dispuesto a construir "una Francia fuerte" para "proteger" a los franceses en un mundo de crisis.
"¿Es posible imaginar un capitán que deja su navío en plena tempestad? Sería abandonar el puesto", explicó, erigiéndose como el candidato de "la verdad" contra el de "el sueño", representado -aunque no lo dijo- por el candidato socialista François Hollande . "Porque Francia no puede quedarse al margen del mundo" y porque "el sueño termina siempre en pesadilla".
A aquellos que le reprochan un desempleo en aumento (casi el 10%; un millón de nuevos desocupados en cinco años), un crecimiento casi nulo y una industria cada vez menos competitiva, el presidente y candidato insistió repetidamente en que todo "fue culpa de la crisis sin precedentes que sacudió al mundo desde 2008". Y dijo que, al fin y al cabo, "es imposible hacer todo en cinco años".
Celebrando la "autoridad", la "responsabilidad" y la "solidaridad", aseguró que "sólo profundas reformas pueden salvar el modelo social francés". Para lograrlo tiene un nuevo instrumento: el referéndum. "Cada vez que haya un bloqueo, consultaré con el pueblo", afirmó, después de haberse negado a hacerlo durante su primer mandato.
Según sus allegados del partido de gobierno, la Unión por una Mayoría Popular (UMP), intentará presentarse como el candidato "del pueblo" y del "cambio" frente a un Hollande calificado por el presidente de candidato "del sistema", las "elites" y el "conservadurismo".
Según una encuesta del instituto Harris Interactive, Sarkozy tiene apenas 24% de las intenciones de voto para la primera vuelta, contra 28% para Hollande. En la segunda vuelta, la diferencia se profundiza con 43% para el presidente contra 57% para su adversario socialista.
Sarkozy, tan alejado en los sondeos, no tiene muchas más opciones que asumir riesgos. Para derribar montañas, apuesta por un derrumbe de su rival socialista, que, para él, ya ha disparado todos sus cartuchos y no soportará la violencia de una campaña de dos meses.
Tras el anuncio, los representantes de la oposición no ahorraron municiones. "Cuando el capitán estrella su barco contra un arrecife, es necesario cambiarlo", ironizó el candidato centrista François Bayrou. "Sarkozy, el mago cuyo traje deja ver los hilos" de la trampa, lanzó la presidenta de la extrema derecha, Marine Le Pen..



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