Subió el tono de sus críticas a Hollande y apuesta a la extrema derecha para vencer en el ballottage
PARIS.- El tramo final de la campaña presidencial francesa será probablemente sucio, violento y despiadado. El presidente Nicolas Sarkozy comenzó a disparar con artillería pesada para tratar de demoler a su rival socialista, François Hollande, y comenzó una estrategia de seducción con los electores del partido de extrema derecha Frente Nacional (FN).
El sábado, 3000 personas se habían desplazado hasta el Palacio de Deportes de Saint-Raphael, en la Costa Azul, para escucharlo. En un discurso con el que se dirigió casi exclusivamente a los votantes del FN, mayoritarios en esa región francesa, Sarkozy comenzó a golpear contra su adversario socialista y llamó a los simpatizantes de ultraderecha a votar por él.
Una y otra vez repitió que el crecimiento del FN "siempre benefició" a la izquierda. "Creo que votar por el FN dentro de 15 días le servirá a Hollande, como hace 20 años le sirvió a François Mitterrand (presidente desde 1981 a 1995)", dijo Sarkozy, antes de invitar a los electores del FN a obstaculizar el éxito de la izquierda.
De la izquierda, que lo acusa justamente de intentar seducir a la extrema derecha, el presidente denunció el "terrorismo intelectual": "Esa gauche caviar que adora decir «soy enemiga de las finanzas», pero que frecuenta asiduamente los clubes exclusivos parisinos", ironizó. También denunció violentamente las "lecciones de moral" del Partido Socialista (PS) sobre la cuestión de la inmigración.
Consciente de que la limitación de la inmigración es un tema caro a los electores de ultraderecha, Sarkozy insiste en que, si es reelegido, dividirá por dos el número de inmigrantes que podrán entrar legalmente en Francia: "No puedo aceptar una inmigración guiada por la única esperanza de consumir las generosas prestaciones sociales de Francia", dijo sin ruborizarse, ante una lluvia de aplausos.
Cuando faltan 12 días para la primera vuelta, las encuestas muestran a Sarkozy con ventaja, pero perdería en el ballottage, con 46% de los votos contra 54% para Hollande.
El presidente sabe que la única forma de reducir esa diferencia es jugándose el todo por el todo. De ahí la virulencia de sus propósitos, no solamente contra Hollande, sino también contra la líder del FN, Marine Le Pen, y contra Jean-Luc Melenchon, líder de la extrema izquierda. Ambos son los principales representantes del voto de protesta, cuyos porcentajes sumados superan el 28% para la primera vuelta.
En una campaña caracterizada por la ausencia de debate en torno de los grandes problemas que preocupan a la sociedad (el desempleo, el costo de vida, la educación, la economía), una encuesta realizada por el instituto CSA y publicada ayer por el diario Le Monde muestra que Le Pen es la candidata preferida de los jóvenes de entre 18 y 24 años. El 26% estaría dispuesto a votarla en la primera vuelta. Otro candidato que obtuvo una parte importante de esa franja del electorado en los últimos meses fue Melenchon, que consiguió transformarse en el verdadero fenómeno de la campaña, con 13% de intenciones de voto.
Anteayer Sarkozy volvió a la carga al afirmar que "Hollande practica la estrategia de esquivar, la ambigüedad, y padece la debilidad de decir sí a todo el mundo".
"Hollande imita a Mitterrand por la mañana y apela al antisarkozysmo por la noche", dijo. "El problema es que el antisarkozysmo no es lo que él creía y tampoco es suficiente quererlo para ser Mitterrand", lanzó.
La belicosidad del mandatario sacó de quicio a más de un representante de la izquierda. "Los franceses tienen derecho a tener un presidente que no menosprecie categorías enteras de sus compatriotas y que sepa unir al pueblo, en vez de dividirlo", dijo el alcalde socialista de París, Bertrand Delanoë.
En respuesta a Sarkozy, que afirmó en una entrevista que "la movilización será más importante que nunca" y que "ve venir la ola", el vocero del PS, Benoît Hamon, ironizó: "Yo también la veo venir. Y no estoy convencido de que Sarkozy no vaya a recibir esa ola en plena cara".
En ese clima de tensión, ayer comenzó la campaña oficial, que concluirá el 20 del actual, dos días antes de la primera vuelta. En este período, las reglas que deberán respetar los diez candidatos a la presidencia serán mucho más rígidas.
Carteles, avisos publicitarios y spots estarán sometidos a una estricta reglamentación. Cada candidato tendrá derecho a 43 minutos de espacio televisivo entre el 9 y el 20 del actual. Esta es también la época en que los candidatos enviarán por correo sus respectivas plataformas a los 45 millones de electores.
En unas elecciones donde la abstención podría elevarse al 30%, esos programas tienen una extrema importancia, pues -según los politólogos- un número significativo de electores se decide después de leerlos..


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