El presidente de Colombia reveló detalles sobre el diálogo con la guerrilla. Tal fue el secretismo con el que se manejó, que ni la Primera Dama lo sabía. "La paz es más importante que mi reelección", aseguró. Sin embargo, su imagen mejoró desde el anuncio
Según el presidente, los “astros están alineados para terminar el conflicto, de eso se da cuenta cualquiera”.
Ambas partes aceptaron la instalación de la mesa de negociaciones en Oslo, Noruega, que comenzará el 8 de octubre. Para fines de ese mes, el Gobierno espera ya estar sentado en Cuba. Las conversaciones en la isla serán a puerta cerrada. Hasta allí llegarán 30 enviados de cada parte, pero sólo 5 delegados se sentarán a definir los detalles del acuerdo.
El pacto alcanzado entre Colombia y las FARC no contiene despejes de territorio ni la suspensión de operaciones militares. A diferencia de otros intentos, se negoció en otro país (Cuba) y tendrá un tiempo limitado para dar resultados. “Es nuestra obligación constitucional. No habrá ni despejes, ni ceses al fuego. Afuera, en Oslo y La Habana, vamos a tratar de llegar a un acuerdo que permita el fin del conflicto. Pero mientras tanto en Colombia seguiremos cumpliendo con nuestro deber”, insistió Santos.
Cuando semana le preguntó por sus temores, el mandatario reconoció que su único miedo es perder una “oportunidad real” de terminar el conflicto. “Las cosas se dan cuando se pueden dar y este es el momento”, aseguró.
Aunque le quitó importancia a los rumores de reelección, el jefe de Ejecutivo colombiano, en los últimos días se conoció una nueva encuesta que le adjudica muy buenos niveles de aprobación.
A la pregunta "¿Usted aprueba la decisión del presidente Santos de abrir los diálogos de paz con la guerrilla?", el 78% respondió afirmativamente, mientras el 20% lo hizo de forma negativa y el 2% optó por "no sabe o no contesta".
En tanto, el 57% consideró que este proceso resultará en la paz, mientras que el 34% opinó que dará pie a más violencia y el 9% prefirió no pronunciarse.

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