Santos exigió el desarme de las FARC

Luego de que el máximo líder de la guerrilla fuera abatido por el ejército, el presidente dijo que el diálogo aún no esta cerrado

POPAYAN, Colombia.- Un día después de que el máximo comandante de las FARC, Alfonso Cano, fuera abatido en una operación militar en una zona montañosa de Colombia, el presidente Juan Manuel Santos exigió ayer la desmovilización de la guerrilla y reiteró que aún está abierto al diálogo.

La caída de Alfonso Cano, alias de Guillermo León Sáenz, despertó gran conmoción entre los colombianos y sembró dudas sobre el futuro de la guerrilla, que en los últimos cuatro años sufrió una serie de golpes que acotaron su margen de acción.

El operativo significa, además, otro gran triunfo para Santos, ministro de Defensa cuando el gobierno de Alvaro Uribe puso en marcha los operativos que más debilitaron a las FARC.

"Siempre dije que la puerta del diálogo no está cerrada con llave, pero insisto en que necesitamos señales muy claras, que cese el terrorismo", dijo Santos, por momentos con lágrimas en los ojos, desde Popayán, la capital del departamento de Cauca, donde murió Cano. "Si nos muestran esa voluntad de llegar a un acuerdo, ese diálogo podría darse. Mientras tanto, seguiremos insistiendo en el camino militar", advirtió.

Santos consideró que la muerte de Cano, en el mando máximo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde 2008, es el golpe "más contundente" sufrido por esa guerrilla debido a la importancia que el líder tenía "frente al resto del secretariado", la cúpula de siete miembros del grupo.

"Políticamente están derrotados. Más del 95% de la población los rechaza y militarmente también están cada vez más debilitados. Desmovilícense, dejen las armas. De lo contrario, como hemos comprobado, terminarán en una cárcel o en la tumba", afirmó.

"Muchos analistas decían que Cano era irreemplazable por la ascendencia [que tenía en la guerrilla]. De ahí la importancia de este golpe -dijo Santos-. Lo que sabemos es que quien lo reemplace no tendrá esa capacidad de mando y control sobre las FARC."

En un comunicado difundido en la Agencia de Noticias Nueva Colombia (Anncol), un sitio afin a los rebeldes con sede en Estocolmo, descartó que la muerte de Cano lleve al fin de la lucha armada. "No es matando insurgentes como se acaba la rebeldía de un pueblo que clama justicia social", dice el comunicado.

El cuerpo de Cano fue llevado ayer a la morgue de Popayán, donde se le practicaron distintos exámenes. Luego sería trasladado a Bogotá.

Según el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, la muerte de Cano se produjo en un combate en tierra, que siguió a intensos bombardeos. En el operativo, en el que también murió su enfermera, participaron entre 800 y 1000 efectivos, revelaron fuentes militares, que desmintieron la muerte de la compañera sentimental de Cano, alias "Patricia".

Funcionarios colombianos que hablaron bajo condición de anonimato señalaron que el jefe rebelde fue muerto de tres tiros de fusil de tropas de asalto del ejército. Los balazos impactaron a Cano en el lado derecho del cuello, en la ingle y en la cadera.

En la persecución en la selva, que duró unas siete horas, las tropas se confundieron al ver al jefe de las FARC sin su tradicional barba espesa, pero para agentes del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la fiscalía, que fueron llevados a la zona para identificar el cuerpo a través de las huellas dactilares, no cabía duda: el cadáver era el de Cano.

Santos dijo que la operación, denominada "Odiseo", fue planeada durante un año y se apoyó en labores de inteligencia. En ese sentido, el presidente confirmó que "gente dentro de las FARC" ayudó al "impecable" operativo para dar con Cano. Además, Santos destacó que en el operativo no se produjo ninguna víctima militar.

Cano, de 63 años, ascendió al mando de las FARC en 2008, luego de la muerte por causas naturales del fundador de esa guerrilla, Manuel Marulanda, alias "Tirofijo".

Pocos días antes de la investidura de Santos como presidente, en agosto de 2010, Cano divulgó un video en el que lo llamaba a dialogar en busca de una salida pacífica al conflicto, honrando su fama de "moderado". Pero desde entonces no habría habido ningún contacto directo entre la debilitada guerrilla y el gobierno.

Cano deberá ser reemplazado por algún miembro del secretariado, en el que ya no quedan líderes históricos. Según analistas, lo más probable es que sea sustituido por Timoleón Jiménez, alias "Timochenko", o por Iván Márquez.

La muerte de Cano siguió a la de Jorge Briceño, alias "Mono Jojoy", líder militar de la guerrilla, abatido en septiembre del año pasado. En marzo de 2008, el ejército abatió al entonces número dos de las FARC, Raúl Reyes, en un bombardeo a su campamento en territorio ecuatoriano.

En su discurso, Santos recordó a los rehenes en poder de las FARC, 18 de ellos policías y militares. "Haremos todo lo que esté a nuestro alcance para su liberación", señaló.

"Cano tenía varios anillos de seguridad en un lugar a donde la fuerza pública difícilmente podía llegar, pero lo logró -dijo Santos-. Que esto sirva de advertencia: nadie de las FARC estará seguro en ningún rincón de nuestro territorio."

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