En el primer día laborable tras el sismo, la gente se volcó a los supermercados y estaciones de servicio
Hubo saqueos en Puente Alto, Lo Prado, Conchalí y Quilicura. Si bien se consideró que tales hechos eran aislados, el gobierno dispuso el envío de carabineros para garantizar el orden. Un recorrido de La Nacion dio cuenta de la angustiante situación en la región metropolitana de Santiago, menos castigada, sin embargo, que la de Maule y la de Bío Bío.
Las filas en los cajeros eran eternas. Más de media hora para encontrarse con una advertencia tajante de la máquina: "Este cajero sólo puede dispensar billetes de 2000 pesos chilenos (4 dólares) por cifras iguales o menores a 20.000 (40 dólares)". Las estaciones de servicio también racionaban el combustible y no cargaban más de 10.000 pesos (20 dólares).
En el comercio, el nerviosismo cundía entre la población. Filas de autos y estacionamientos copados eran la imagen reiterada en los centros de venta de alimentos. En su interior, los clientes se peleaban por el escaso pan, la harina y el aceite. Algunos incluso miraban las bandejas con carne, claramente en mal estado tras el corte de luz de 48 horas.
En el supermercado Santa Isabel de Huechuraba los artículos de primera necesidad escaseaban. Los pañales se agotaban; algunas señoras acaparaban las bolsas de pan envasado, mientras las botellas de leche comenzaban a desvanecerse. "Habrá que hacer como los irlandeses y llenarnos con papas", decía, a modo de broma, otro vecino, mientras se hacía de una bolsa de ocho kilos de papas.
Dos de los puntos más críticos de la capital son las comunas de Quilicura y Lampa, en el Norte. Allí, los habitantes ?de clase media y baja? saquearon los almacenes y supermercados, lo que obligó la intervención de carabineros y de la policía de investigaciones.
"Toda la noche escuchamos balazos al aire. Tratamos de acercarnos al supermercado y la policía lo resguardaba de los saqueos", contó a La Nacion Sofía Araneda, una empleada doméstica. La mujer también estaba desolada por no saber nada sobre sus familiares en el Sur. "Mi madre vive en Chiguayante y mis hermanos, en Talcahuano. No he sabido nada de ellos", agregó con angustia, mientras intentaba conseguir información a través de los teléfonos de emergencia de la Cruz Roja.
Su historia se repite por cientos. Casi todo el mundo tiene familiares o conocidos en las zonas del desastre. Algunos, los más temerarios, han cargado sus camionetas con víveres y se han lanzado por la ruta rumbo al Sur, en procura de dar con los suyos. Coches repletos con frazadas, agua y alimentos no perecederos son una constante en la ruta 5 Sur.
Pero Santiago también presenta otras cicatrices. Fallas estructurales dejadas por el terremoto obligaron al cierre del hospital Félix Bulnes, desde donde debieron ser evacuados 217 pacientes, y del hospital psiquiátrico El Peral, con 120 pacientes. Y el Transantiago se ha transformado en un nuevo dolor de cabeza: sólo el 50% de los locales habilitados para recargar la tarjeta de transporte están operativos. Los centros de recarga de los teléfonos celulares tampoco funcionaron con regularidad, y la electricidad comenzó a normalizarse con cuentagotas.
La población está indignada con las inmobiliarias responsables de la deficiente construcción de cientos de viviendas en el Gran Santiago. Ya la Iglesia, a través del presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic, había condenado la "codicia", el ahorro en materiales y el poco respeto a las normas de construcción por parte de aquéllas.
Ayer fue el turno de los remezones para la Bolsa, que cerró con una caída del 1,18%, básicamente por el desplome en los papeles de las grandes constructoras. Inmobiliaria Paz cayó un 9,44%, mientras que las empresas de construcción subían con fuerza. A modo de discreto consuelo, la presidenta Michelle Bachelet anunció que este viernes y sábado se realizará una campaña solidaria encabezada por el popular animador Mario Kreutzberger para reunir 30 millones de dólares para la construcción de 30.000 viviendas básicas.
EL VIOLENTO SISMO MOVIO EL EJE DE LA TIERRA
SANTIAGO, Chile ( El Mercurio ).- El terremoto que sacudió la zona centro y sur de Chile habría movido el eje de la Tierra unos 8 centímetros, según Richard Gross, geofísico de la NASA. La consecuencia directa es que el día se podría haber acortado 1,26 microsegundos, según Gross. Agregó que seguramente el eje en el que la masa de la Tierra se balancea se movió unos 8 cm. Esto sucede por el reacomodamiento de la masa de la Tierra producto del movimiento, y se denomina "efecto del patinador de hielo", que al acercar sus manos al cuerpo, empiezan a girar más rápido. Algo similar ocurre con nuestro planeta.

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