Fue un hombre fundamental de la renovación del folclore argentino. Su relación con Carlos “Peteco” Carabajal y Jacinto Piedra. En febrero pasado actúo en La Salamanca con su nuevA formación, Orquesta de Cámara Los Amigos del Chango.
Familiares del músico informaron que el cortejo fúnebre partirá hoy, al mediodía, desde Télam (donde se levantó la capilla ardiente ayer, desde las 17) hasta el Cementerio de la Chacarita, donde será enterrado en el Panteón de Sadaic.
Nombre fundamental de la renovación del folclore argentino, este músico nacido el 19 de diciembre de 1937 en Santiago y criado en el barrio porteño de San Telmo, fue el impulsor de grupos como los Huanca Huá, Músicos Populares Argentinos (MPA) y La Manija.
El “Chango” arrastraba desde hace años un cáncer, enfermedad que no le impidió continuar con una intensa actividad musical, que en el último año lo devolvió a los escenarios al frente de su proyecto Orquesta de Cámara los Amigos del Chango, que interpretaba música popular en ciclos que se desarrollaban todos los martes en distintos reductos musicales. Con esta formación estuvo, en febrero pasado, en el Festival de La Salamanca, de La Banda.
Farías Gómez fue uno de los grandes renovadores del folclore argentino, desde la aparición de Los Huanca Huá en 1960, que propuso nuevas normas para la interpretación vocal y donde surgió Hernán Figueroa Reyes.
Guitarrista, percusionista, cantante, compositor e intérprete, unió siempre una fina concepción musical y arreglística con una fe transformadora y una profunda cercanía por lo popular.
Exilio, MPA y política
Creador del Grupo Vocal Argentino en 1964, en 1975 conformó un trío con Kelo Palacios y Dino Saluzzi, pero la irrupción de la dictadura militar en 1976 lo obliga a exiliarse en España. La dictadura militar instaurada en marzo de 1976 decidió cobrarle las audacias y su militancia peronista y lo empujó al exilio español.
A su regreso, creó en 1985 Músicos Populares Argentinos (MPA) una agrupación en la que reunió a jóvenes talentos como Rubén “Mono” Insaurralde, Verónica Condomí y los santiagueños Carlos “Peteco” Carabajal y Jacinto Piedra y que vuelve a marcar las coordenadas de la renovación folclórica en la recuperación democrática.
Con MPA sumó el uso de instrumentos como la batería y el bajo eléctrico que no formaban parte del acervo sonoro del folclore.
Director Nacional de Música entre 1989 y 1992, cuando renuncia en desacuerdo con los indultos a los militares dispuesto por Carlos Menem, y legislador porteño entre 2003 y 2007, la presencia cultural y musical de Farías Gómez a lo largo de 50 años de carrera ha sido fundamental para construir un nuevo cancionero y una nueva sonoridad en las músicas de raíz argentina.
La Ley 1322 fue el primer logro en la lucha que venían librando las murgas porteñas desde mediados de la década del 90 para recuperar los feriados históricos del lunes y martes de carnaval que la dictadura de Rafael Videla había quitado del almanaque en 1976. Fue así que logró imponer en 2004 el proyecto de ley que estableció en el ámbito de Buenos Aires el feriado de lunes y martes de carnaval.
De ese modo, se logró la recuperación de los feriados de carnaval el 22 de abril de 2004 en la ciudad de Buenos Aires, como días no laborables para la administración pública, antecedente que sirvió a la declaración nacional del festejo del Dios Momo el año pasado por la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, que con carácter de feriado nacional se extendió a todo el país.
Bien popular
Farías Gómez logró ejercer la idea de que la música popular es un territorio donde tradición y vanguardia, rabia y sutileza, continuidad y ruptura, son ideas vitales capaces de entrar en pugna y potenciarse para desde allí construir un discurso creativo que ha sentado las bases para dotar de alas y larga vida a los sonidos argentinos.
Llevó siempre al extremo una búsqueda sin concesiones que si bien le impidió alcanzar masividad lo convirtió, sin embargo, en un artista profundamente popular. Fue un incansable promotor de músicas y encuentros como para que el folclore en su más amplia expresión hurgara en la profundidad de raíces desde la que proyectó sus mejores frutos. Así fue como dio forma a agrupaciones que enarbolaron lo mejor del pasado para vislumbrar el futuro, tales los casos de dos grupos vocales que forjó a mediados de los 60: los Huanca Huá primero y el Grupo Vocal Argentino después.
Cine y teatro
La composición de obras para cine y teatro fueron parte de los nuevos desafíos que luego, y ya en los albores de la década del 90, lo empujaron a seguir innovando y proponiendo, esta vez desde La Manija, la posibilidad de indagar en las raíces africanas e hispanas de la música argentina.
En paralelo, además, exhibió su oído sabio para asumir el desafío de producir artísticamente a nuevos artistas (la cantante folclórica Paola Bernal o el grupo tanguero Buenos Aires Negro, por citar sólo un par de ejemplos) o para comandar el registro de uno de los más logrados discos de Mercedes Sosa como sin dudas fue Corazón libre (2005).


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