“Santiago ha dado figuras de una gran proyección y de una gran conciencia social”

El historiador argentino Mario “Pacho” O’Donnell dialogó con EL LIBERAL acerca del aporte de la “Madre de Ciudades” a la historia argentina, donde destacó la figura del caudillo santiagueño Juan Felipe Ibarra y subrayó que “Santiago del Estero es una provincia extraordinariamente interesante, históricamente hablando, ha dado figuras muy especiales”.
¿Cuál es el aspecto que valora de lo hecho por Juan Felipe Ibarra?

Yo le he dedicado especialmente a Juan Felipe Ibarra, un gran caudillo, dejado de lado por nuestra historia oficial, que es una historia escrita por un porteño, elitista, europeizada, antiprovinciales, que justamente fueron los vencedores en las guerras civiles donde derrotaron justamente a los caudillos, los federalistas, a los representantes de las provincias y a los sectores populares. De alguna manera nuestras guerras civiles tuvieron un aspecto muy vigoroso en la lucha de clases.

¿Qué papel jugó Ibarra?

En ese sentido es importante la obra de Juan Felipe Ibarra, porque es quien denuncia justamente esto, mucho antes que Marx. Él dice que ‘las luchas civiles en realidad es una lucha de clases, entre ricos y pobres’. Ibarra es un hombre que se rodeó de gente muy capaz, inclusive incorporó a sus equipos gente proveniente del unitarismo, es decir que fue un hombre de consenso, un hombre de la conciliación.

¿Cómo se puede explicar esta lucha?

Los unitarios representaban la oligarquía portuaria en su alianza con las oligarquías provinciales, y los federales eran la voz de los sectores populares. Su reivindicación. Por eso algo que no es tolerable en Rosas -aunque no fue un caudillo- es que puso en superficie a los sectores populares. Estos seguían a los caudillos porque se sentían representados por ellos. El tema de clases se ve cuando se habla de la crueldad de los federales, de su brutalidad. Y tiene que ver con el hecho de que las víctimas de los federales eran muchas veces personajes de las clases altas, en cambio las víctimas de los unitarios eran los gauchos. Que no importaban.

¿Por qué molestaba tanto?

Hay que recordar que el gran Manuel Dorrego, una figura extraordinaria y uno más de los no reivindicados -como se merece- por nuestra historia, fue delegado de Juan Felipe Ibarra en la Legislatura en Buenos Aires cuando representaba a Santiago del Estero. Fue en esa ocasión que enunció esos maravillosos discursos en contra de los “decentes”, como se autocalificaban los pudientes de Buenos Aires.

El 16 de julio de 1831 Ibarra justificó un impuesto a los “decentes” de la capital provincial “para hacer que la pensión gravite únicamente sobre personas que espontáneamente se prestaban a no omitir sacrificio alguno a fin de sostener la anterior administración, cuyo manejo abolía la justicia social y destruía la especie humana”. Todo indica que es ésta la primera oportunidad en que aparece en nuestra historia el concepto de “justicia social”.

En ese sentido, Santiago del Estero ha dado figuras de una gran proyección y de una gran conciencia social.

¿Fue un hombre con un gran temperamento?

También hay que recordar que Ibarra tuvo una actitud de gran dignidad ante Rosas, si bien el coincidía con los postulados de don Juan Manuel, no tenía ningún inconveniente en contrariarlo cuando pensaba que la razón estaba de su parte, como por ejemplo con el tema de la Constitución. Es decir, Ibarra era partidario de que se dictara una Constitución de orden federalista mientras que Rosas insistía en que todavía no era tiempo y favorecía los pactos interprovinciales, es decir, esto es una discusión que se extenderá a lo largo del tiempo; aunque es importante destacar que Ibarra le ponía el pecho a Rosas cuando él pensaba que tenía que hacerlo.

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