El municipio la declaró ayer porque dice que la situación es delicada, que no hay inmuebles para alquilar y que por cupo, el departamento sólo recibió 19 casas de las que repartió el Instituto Provincial de la Vivienda. Hay 1.500 familias que no tienen casa.
"La situación está muy complicada, tenemos a familias enteras viviendo en casas de sus padres o alquilando pequeñas piezas; sólo en el Registro Nacional de la Vivienda (Renavi) hay 1.560 familias santarrosinas que han completado todos los requisitos para llegar al techo propio pero que siguen esperando", explicó el intendente, que con la emergencia habitacional aprobada en las últimas horas por el Concejo Deliberante viajó a Buenos Aires con la idea de buscar recursos extras para la construcción de casas.
Salgado explicó que en su departamento se han dado una sumatoria de factores que han llevado a que el problema habitacional sea grave. "En los últimos años hemos construido algunas viviendas, pero en comparación con la demanda han sido pocas", explicó Salgado y agregó: "Por cupo, a Santa Rosa sólo le corresponde el 1,75% de las casas que reparte el IPV y entonces, de las algo más de mil que se entregaron, a nuestro departamento sólo van a llegar diecinueve, que aunque agradecemos muchos al Gobierno, está claro que no son suficientes".
Un ejemplo de la necesidad de casas que hay en Santa Rosa ocurre en el barrio Primavera de la villa cabecera, donde se licitó la construcción de las 19 casas del IPV a las que se refiere Salgado, aunque el total de lotes es de 56 parcelas y sus socios llevan más de 14 años esperando por una vivienda.
A esta situación de escasas soluciones habitacionales se suma el hecho de que en Santa Rosa muchas de las construcciones existentes son de adobe y se ven perjudicadas por las distintas lluvias, lo que lleva a repetidas evacuaciones y clausuras de habitaciones, cuando no de toda la vivienda.
Mariela Vega tiene 39 años y vive junto a sus cuatro hijos en una humilde vivienda que alquila en la villa cabecera. La mujer dice que desde hace más de nueve años está detrás de conseguir una casa propia pero que se hace muy difícil lograrlo y que se conformaría con una vivienda de emergencia que la saque de la situación en la que se encuentra. "Soy celadora en una escuela y cobro poco más de $ 2.500 de los cuales $ 920 se me van en el pago del alquiler", cuenta Mariela y explica que la casa que alquila, en realidad es una pieza con cocina y un baño compartido en el patio.
Como lo hacen Mariela y sus hijos, hay muchas otras familias viviendo en Santa Rosa y el escenario se complica aún más porque son muy pocas las casas ofrecidas para alquiler.
"Si querés alquilar una vivienda no vas a encontrar. Entonces se hace muy difícil progresar y hay familias enteras a las que no les queda otra que buscar una casa en otros departamentos", cuenta otro de los vecinos.
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