Si se analiza cuánto se usa del “vital elemento” en la producción de todo lo que se exporta, se obtienen magnitudes poco conocidas. La provincia, con su régimen de lluvias y su litoral fluvial, tiene una ventaja estratégica decisiva.
Sin embargo, de ese universo exportado, sólo la leche fluida, el aceite y la cerveza salen en estado líquido. El resto son sólidos que, de todas maneras, insumieron grandes cantidades de agua para su producción, antes de ser exportados.
El imaginario más elemental sugiere que exportar agua es embotellar y sacar del país el preciado y vital elemento. Pocos asumen que es innecesario y caro, por cuanto supondría consumir -en transporte- mucha más energía de la necesaria para desalinizar el agua de mar o subterránea, allí donde sea necesaria, en lugar de trasladarla.
La “huella hídrica” de cada producto o servicio es el agua que se insumió en su procesamiento. Es lo que se conoce como exportación de “agua virtual”.
La mayor exportación de agua se va con los cueros o con los granos. Incluso producir un kilo de carne vacuna y venderla al exterior, insume mucha más agua que embarcar un litro de leche fluida o de cerveza.
La clave es lo que insume el proceso de producción, ya sea a manera de lluvias y riegos en el caso de las especies agrícolas, como en la etapa industrial de esos productos o de otras manufacturas no agropecuarias.
Granos y carnes
El Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe ha calculado que en los últimos cuatro años, la provincia de Santa Fe exportó un total de 41.616.000 decámetros cúbicos en la exportación de los trece productos que representan el 80 % del valor FOB de sus exportaciones, y el 90 % de las toneladas remitidas al mercado externo. Cada decámetro cúbico es el equivalente a un cubo de diez metros de lado.
“Los productos que mayor cantidad de agua exportada representan son los granos, tanto cereales como oleaginosos, seguidos por carnes y productos lácteos”, apunta el informe. Si bien los cueros insumen más agua para su producción, los volúmenes del comercio exterior de granos aportan la mayor incidencia en la exportación de “agua virtual”.
Expone que “en promedio, por la exportación de trece productos seleccionados, la provincia de Santa Fe exportó 3.221 metros cúbicos anuales por habitante” en el período de los cuatro años analizados. A nivel nacional, el promedio anual es de 1.300 metros cúbicos.
El solvente universal
“No hay proceso industrial si no existe el agua”. Rubén González, titular de Aguas Procesos de Sunchales, explica así la dimensión que adquiere el líquido elemento en el proceso fabril.
Como ejemplo menciona su uso para transporte de energía en forma de vapor, o como refrigerante. Además recuerda que el agua es “el solvente universal, aunque a veces tarda siglos”.
González señala casos obvios de bebidas o helados, pero también comenta lo que pasa cuando se fabrica una remera. “En una prenda de algodón, los procesos de teñido, de preparación de la fibra y de confección requieren agua. En una hilandería, sin regular la temperatura y la humedad del ambiente, no podrían trabajar las máquinas; por ejemplo las cortinas de agua que saturan el aire y regulan la carga estática, porque sin esa humedad, la fricción se convertiría en fuego; no se podría trabajar la tela”.
“Una variación de sólo 1 % en humedad es capaz de sacar de servicio una máquina de telas sintéticas”, añade. En cuanto a la atención que en el país se da a los desechos líquidos, dijo que “es la mínima exigible por los Estados y entes de control. Cuando pasamos períodos de crisis se relajan los controles”.
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