Sonia Sánchez es autora del libro "Ninguna mujer nace para puta"
Sonia Sánchez nació en la localidad chaqueña de Villa Ángela, hace 47 años, y tras una vida tormentosa, en la que no le quedó otra que ejercer la prostitución, hoy es una activista feminista y está recorriendo el país para presentar su libro "Ninguna mujer nace para puta".
En una entrevista con una radio de Santa Fe, donde este viernes presentará su obra, afirmó que "La provincia de Santa Fe es la cuna de los proxenetas, y el Chaco fabrica putas a través de la gran pobreza, de la vulnerabilidad".
"Cuando yo estaba en la putesquina, conocí a muchas chicas santafesinas, y cuyos fiolos también eran santafesinos", agregó.
En cuanto al libro en sí, indicó que "no es un relato que va a alimentar el morbo, y que va tratar de una puta dando su testimonio lastimoso".
Comenzando a narrar su historia de vida y cómo ingresó en el mundo de la prostitución, Sonia Sánchez relató: "No terminé la secundaria porque empecé a trabajar como empleada doméstica en Buenos Aires, a los 17 años. A mí siempre me gustó leer mucho. El único rato libre que tenía para leer eran los domingos a la tarde, porque el trabajo era cama adentro. Yo leía los domingos a la noche el diario entero y veía que no me pagaban ni siquiera la mitad de lo que ofrecían a otras empleadas domésticas en los periódicos. Entonces a los seis meses pedí un aumento y no me lo quisieron dar. Como era rebelde, le dije a la patrona que se busque otra y a la semana trajeron una chica paraguaya más joven que yo. Ella se quedó con el trabajo, y yo en la calle".
"Encontré una pieza en el hotel más barato que pude, y dejé plata para comprar el diario. A los 15 días se me acabó la plata para el hotel y para los diarios. Terminé durmiendo en la `Plaza de los Prostituyentes´, como la bauticé yo, y allí viví 5 meses y medio. Un día ví a una mujer que siempre la veía, super maquillada. Le conté mi situación y esa chica me dio monedas y me dijo: anda a comprarte shampoo, crema de enjuague y jabón, te vas a duchar en el baño de hombre y te venís y te sentás. Entonces yo le pregunte: ¿pero después qué hago? A este interrogante, ella respondió: tranquila, ellos te van a enseñar. Y así los varones me hicieron puta”, continuó Sonia.
Posteriormente a declarar que ella fue víctima de la trata de personas, aseguró que “no se elige ser puta. Ninguna mujer nace para ser puta. Miles de causas te impulsan. Hay una elección inducida, coaccionada”.
uego de 6 años, cuando decidió dejar definitivamente la prostitución, la activista feminista indicó que se cuestionó acerca de qué haría a partir de ese momento. “Porque la puta tiene la cultura de la explotación pero no la del trabajo. Entonces hay que volver a construir toda una nueva cultura. Y yo lo que hice fue empezar a buscar trabajo como empleada doméstica”, contó. Sonia remató la nota afirmando que hace poco "me enteré que las peronas que me habían explotado en Río Gallegos, ahora son multimillonarias en Calafate, dueñas de hoteles muy importantes".
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