Santa Catalina obtuvo la promulgación de la ley que la convierte en Reserva

El gobernador Daniel Scioli avaló la decisión del Congreso bonaerense pero todavía su decreto no fue oficializado. A partir de su publicación podrá comenzar a diseñarse el plan de manejo del área. La ley 14.294 la declara Reserva Provincial e incorpora la figura de Paisaje Protegido para las parcelas que pertenecen a la Nación.
Una vecina llamó, como tantas otras veces, al Gobierno bonaerense para buscar novedades sobre Santa Catalina, que fue declarada Reserva Natural Provincial en julio último. Del otro lado del teléfono le dieron un número de decreto, el 1103/11. Esa fue una de las mejores noticias que recibió el colectivo ambientalista: el gobernador Daniel Scioli había promulgado la ley, por lo que el predio lomense se convirtió en el primero de todo el Conurbano en ser reconocido y protegido por su biodiversidad. Sin embargo, al cierre de esta edición el texto no había sido incluido en el Boletín Oficial, un paso necesario para su vigencia y reglamentación.

La 14.294 es la norma que determinó que las 728 hectáreas del pulmón verde sean preservadas para “la realización de estudios científicos de los ambientes naturales y sus recursos”, así como la aplicación de “investigaciones científicas y técnicas”. El documento rubricado por el titular del Ejecutivo provincial que determinó que se “cumpla” el texto legislativo fue firmado el 3 de agosto último pero recién ingresó a la oficina de Legal y Técnica esta semana. Los vecinos y las vecinas prometieron no sacar la mirada de ese procedimiento hasta que se formalice el logro.

Las varias jurisdicciones que se cruzan en el mapa del área son otro de los temas a tener en cuenta a la hora de definir la reglamentación y el plan de manejo. El segundo artículo de la ley aclara que las parcelas que estén asignadas a la Nación constituirán un Paisaje Protegido, que habilita la intervención humana siempre que no afecte al ecosistema natural. Sería el caso del campus de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, ubicado sobre Juan XXIII y Camino de Cintura, y del que está bajo dominio de su par de La Plata.

“Uno de los motivos por los que queremos proteger Santa Catalina es para favorecer la educación, por lo que nunca pediríamos que (las casas de altos estudios) sean removidas, sino que mantengan protegido el medio ambiente”, aclaró ante LA TERCERA Patricia Rodríguez, integrante de la organización Pilmayqueñ, una de las pioneras en la defensa del espacio verde, que comenzó en 2007. La norma que la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad el 13 de julio último incorporó la convivencia de ambas figuras de protección a partir de una modificación realizada por el Senado durante su tratamiento.

En esa instancia, el Organismo Provincial de Desarrollo Sustentable (OPDS) ya había dado su “informe positivo” sobre la pertinencia de constituir la Reserva. Según la norma que avaló Scioli, la zona cumple con los requisitos para su protección: “constituye un hábitat crítico para la superviviencia” de fauna migratoria o amenazada, “provee lugares para nidificación, refugio, alimentación y cría de especies útiles” y constituye un “área útil para la divulgación” de conocimientos. También es el ambiente propicio para la “repoblación” animal.

El cauce de agua que ocupa 43 hectáreas y su “entorno complementario” será objeto de una “tutela preferencial, tendiente a su recuperación y normal funcionamiento”, subraya el artículo noveno de la flamante ley 14.294. A su vez, constituye un antecedente positivo para la echeverriana Laguna de Rocha porque reconoce que “conjuntamente” pertenecen a “los humedales de la margen sur de la cuenca Matanza-Riachuelo” según su conformación “geomorfológica”.

“La comunidad lomense y del resto del Conurbano Sur ve concretado un proyecto colectivo. Pasaron 1594 días desde aquel comunicado de prensa de un ex intendente de que anunciaba las tratativas gubernamentales para instalar en Santa Catalina un centro de tratamiento de residuos para toda la región”, rescató el ingeniero agrónomo Alberto De Magistris desde su boletín digital El Almácigo. “Luego vino la venta de la mitad del predio (a la recolectora de basura Covelia S.A) y todos sus impactos asociados, junto al incremento de otros caprichosos; indebidos y degradantes usos de este querido rincón natural”, condenó el ambientalista.

Los cuatro años de lucha estuvieron repletos de cartas y movilizaciones que consiguieron que 55 mil habitantes firmaran el petitorio para que se avanzara en la protección. La organización vecinal fue la clave para alcanzar el resultado positivo. Ahora, las conquistas escritas deben convertirse en realidad

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