La Sanidad y los taxistas sumieron a la ciudad en el caos

Los trabajadores de nosocomios privados retomaron sus reclamos en pos de lograr que se cumplimente lo acordado en paritarias de 2009 donde se fijó un incremento salarial en torno del 19 por ciento.
La postal imperante de ayer en el microcentro capitalino estuvo confeccionada por el crujir de las protestas referentes a reivindicaciones laborales y el malestar de transeúntes y automovilistas que vieron, una vez más, coartados sus derechos de poder transitar libremente por las calles y aceras de la ciudad, en una imagen que, poco a poco, comienza a tornarse como algo habitual y estresante. De este modo, doce fueron los cortes efectivizados por los trabajadores de la salud, quienes se desempeñan en el área de los nosocomios y clínicas privadas tucumanas. El motivo de la protesta se basó en la exigencia por parte de dicho sector en agilizar el cumplimiento establecido en paritarias de agosto de 2009, donde se esquematizó un incremento en los salarios del 19 por ciento. La medida afectó la atención en los consultorios externos, las cirugías programadas y el sector administrativo.

Desde la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA), su secretario general, René Ramírez destacó que mantuvieron una reunión con los responsables de la Asociación de Clínicas y Sanatorios (ACS) a quienes les plantearon la problemática suscitada, sin embargo, no lograron alcanzar un principio de acuerdo ya que desde tal entidad se comunicó que resulta imposible otorgar el aumento en cuestión.

Ante ello, el gremio de la sanidad decidió concretar las medidas de fuerza desarrolladas durante la jornada del martes alegando que se cumpla de acuerdo a la ley lo pactado: "El personal del sector privado ya esperó el tiempo suficiente para que clínicas y sanatorios se sienten a conversar y acordar para que ese incremento llegue al bolsillo del trabajador. No tenemos otra opción, pese de haber participado en muchas negociaciones, pero hasta ahora estamos sin respuestas claras y concretas", indicó Ramírez, al tiempo de advertir que ante lo "insostenible de la situación se suprimirán todo tipo de actividades para concretar un paro total por tiempo indeterminado".

Por su parte, Nelly Ganim, interventora del Subsidio de Salud, señaló que el problema descripto se circunscribe a la relación entre los médicos y los propietarios de clínicas y sanatorios. En este sentido, apuntó que "para poder otorgar incrementos a todos nuestro prestadores, nosotros estamos haciendo todas las gestiones para los fondos y dar respuestas favorables tanto a nuestros empleados, con el aumento el salarial, como para en el incremento de valores para las clínicas y sanatorios y todos los prestadores de la Obra Social que lo están solicitando".

Sin embargo, desde la ACS, su titular, Carlos Pesa, sostuvo que para que la entidad pueda concretar el aumento solicitado por los profesionales galenos es necesario que el Subsidio de Salud actualice los valores de las prestaciones sanatoriales ya que el organismo oficial financia casi el 60 por ciento de las prestaciones médicas.

Entre denuncias y agresiones

Otro de los puntos conflictivos que sustentaron el caldeado panorama se llevaron a cabo en las puertas del Concejo Deliberante capitalino donde propietarios y peones de taxis hicieron sentir su malestar ya que bregaron por el reconocimiento de la adjudicación de créditos financieros para la renovación de las unidades, como así también exigieron la homologación de una ordenanza que posibilite las transferencias de licencias ya caducadas junto a los modelos de autos vencidos por su antigüedad y de esta forma ser reincorporados al Sistema Único de Transporte Público de Pasajeros (SUTRAPA). Más allá del reclamo en sí, se produjo un momento de máxima tensión, cuando el concejal oficialista José Miranda advirtió que el presidente de la Asociación de Conductores de Taxis, Julio Rodríguez, había incurrido en lamentables actitudes, en la intención de acceder a los préstamos de renovación de unidades emitidos por el Banco Nación. A esta situación se suma, lo a la postre denunciado por varios ediles, una supuesta agresión física que habría consumado el dirigente gremial contra el concejal oficialista, en el momento que se realizaba una reunión entre referentes del sector automotor y la Comisión de Transporte del cuerpo deliberativo municipal.

A raíz de esto, y luego de diatribas periodísticas e improperios al que habrían incurrido los involucrados, los concejales Teresa Felipe de Heredia, Luis Humberto Marcuzzi y Javier Morof repudiaron la agresión de Rodríguez como así también la metodología de protesta impulsada (cortes de calle) al recalcar que en un sistema de gobierno representativo y republicano todo los tipos de reclamo deben realizarse en un marco donde primen valores como el diálogo y el respeto.

Más allá del reclamo en sí, se produjo un momento de máxima tensión, ya que el presidente de la Asociación de Conductores de Taxis, Julio Rodríguez, fue denunciado por el concejal José Miranda de haber incurrido en el lamenables actitudes para poder acceder a los préstamos de renovación emitidos por el Banco Nación.

Se adiciona a esto, como instancia correlativa, una supuesta agresión física por parte del dirigente contra la integridad del edil justicialista en el momento en que mantenían una reunión entre referentes del sector automotor y la Comisión de Transporte del cuerpo deliberativo.

Como consecuencia de ello y luego de diatribas periodísticas e improperios entre ambos involucrados, los concejales Teresa Felipe de Heredia, Luis Humberto Marcuzzi y Javier Morof repudiaron la agresión de Rodríguez como así también la metodología de protesta impulsada (cortes de calle) al recalcar que en un sistema de gobierno representativo y republicano todo los tipos de reclamo deben realizarse en un marco donde primen valores como el diálogo y el respeto.

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