ATENAS (De una enviada especial).- Nadie realmente sabe si tiene la capacidad para sacar a Grecia del atroz pantano en el que se encuentra. Pero sí muchos creen que si Antonis Samaras ayer finalmente ganó las elecciones más importantes de los últimos tiempos fue debido al miedo del electorado a una eventual victoria de Syriza, la izquierda radical del joven Alexis Tsipras, que se opone al memorándum de rescate.
Hábil orador de 61 años, ateniense, el líder del conservador Nueva Democracia (ND) fue quien convirtió estas cruciales elecciones legislativas en un referéndum a favor o en contra del euro. En el cierre de campaña que protagonizó el viernes pasado en la plaza Syntagma, de hecho, llamó a elegir con frases de tonos populistas entre "el euro y el dracma".
Para muchos analistas fue el pánico al "Grexit" -la salida de Grecia del euro- en caso de un triunfo de su rival de izquierda lo que determinó el éxito de Samaras, un político más bien famoso por sus cambios de línea política y ambigüedades.
Muchos no le perdonan, por ejemplo, haber estado durante dos años totalmente en contra del memorándum firmado por Grecia para obtener el rescate -a cambio de durísimas medidas de austeridad-, acusando a su rival, el ex premier socialista Giorgios Papandreu, de haber "vendido" el país. Más tarde, sin embargo, cambió de posición, votó por el segundo acuerdo de salvataje y apoyó el gobierno técnico del banquero Lucas Papademos, hasta que lo saboteó pidiendo a gritos elecciones anticipadas.
De hecho, a Samaras se le atribuye haber puesto a Grecia entre la espada y la pared. Las elecciones del 6 de mayo pasado, que tanto reclamó y que pensaba ganar fácilmente, determinaron el derrumbe del socialista Pasok y el auge de la coalición de izquierda Syriza, de Tsipras, un fenómeno político que revolucionó el panorama electoral griego, hasta hace poco bipartidista.
Licenciado en Economía en el Amherst College -donde tuvo como compañero de cuarto a Papandreu-, Samaras luego pasó por Harvard.
De familia adinerada, con 26 años fue uno de los más jóvenes diputados de ND. A los 39 fue ministro de Finanzas, y a los 40, canciller en el gobierno del conservador Constantinos Mitsotakis. Pero en 1992, con su posición contraria al reconocimiento de Macedonia, provocó una ruptura en ND. Fundó otro partido, Primavera Política, lo que provocó la caída de Mitsotakis. Esto le costó 11 años de ostracismo de ND, partido al que pudo volver recién en 2004.
Samaras -que ahora pretende formar un gobierno estable para mantener a Grecia en la eurozona- también es considerado culpable de haber pertenecido al gobierno del conservador Kostas Karamanlis, que falseó las cuentas del déficit griego.
Su esperanza es poder renegociar el plan de austeridad impuesto por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional a cambio de un rescate millonario que, hasta el momento, evitó la bancarrota del país del Partenón..
Comentá la nota