El ex procurador general de la provincia Eduardo Samamé denunció que “hay jueces que no son honestos. En el Superior Tribunal de Justicia no hay honestidad en la cabeza del Poder judicial de la provincia y le resulta facilísimo lavarse las manos echando la culpa al resto”, criticó. Luego de la autocrítica del presidente del Superior Tribunal de Justicia, Jorge Pfleger, dijo no compartir “el discurso en absoluto”. Además, lo mandó “al psciólogo”, tras cuestionar que “involucró a todo el Poder Judicial en un campo de culpa”.
Cuestionó que Pfleger “involucra a todo el Poder Judicial en un campo de culpa y le da la posibilidad al Ejecutivo de justificarse para el desastre que hicieron con la Policía del Chubut”, ejemplificó. “El Ministerio Público Fiscal está para procesar las probanzas que arriman quienes tienen que ser imputadas y lo que generan y activan dentro del proceso para convencer a los jueces son los fiscales sobre la base de la investigación de la policía”, determinó.
Cuestionó que se haya llegado a “someter a la doctora Adriana Ibáñez, que es tan responsable de lo que ocurre en Comodoro como sería imputarle por los deslizamientos del Cerro Chenque”, ironizó.
“Pfleger ha sido formado en una Justicia Federal siempre funcional al poder político de turno pero la provincia de Chubut no tiene a Oyarbide a Bonadío; hay malos jueces pero yo empezaría a analizar por los jueces deshonestos por la titularidad de la procuración general. Hay jueces que no son honestos. En el Superior Tribunal de Justicia no hay honestidad en la cabeza del Poder judicial de la provincia y le resulta facilísimo lavarse las manos echando la culpa al resto”, criticó.
“No tiene envergadura moral para estar en la procuración general de Justicia. Ni Pfleger, ni Caneo, ni Panizzi, ni Roger, ni Pasutti tienen el respaldo de la fortaleza moral para estar en un cargo de envergadura de integrar un Superior estando en sus manos los derechos de todos los ciudadanos de la provincia. Y no excluyo a Miquelarena”, aclaró.
Insistió en que “no hay honestidad. “No son honestos y están descargando en el resto del Poder Judicial la liviandad con la que ejercen. Hablan de lentitud de los procesos y los jueces dictan sentencia en términos oportunos”, cuestionó. “Tienen 80 días cada uno para dar su voto y además ese plazo no lo cumplen. Todos dicen todos lo mismo. No trabajan Es imposible encontrar a los seis juntos”, recalcó.
“No es justo que ponga en la bolsa de la incompetencia a los jueces de Primera Instancia y de Cámara”, determinó. “Hay que decir las cosas con nombre y apellido y si tiene culpa que vea a un psicólogo pero que no las descargue con la facilidad del discurso oportunista del Poder Ejecutivo de todos estos años”.
En torno a su demanda para ser restituido en el cargo, Samamé precisó que “en mi caso, el Superior definió que el juicio había sido nulo con argumentos muy endebles sin tratar la cuestión de fondo, que se había vulnerado el derecho de defensa y por una cuestión formal, dispusieron que ese fallo era nulo.
Comentó que “fueron varios las imputaciones. Dijeron que me negaba a dar licencias a los integrantes del Ministerio Público Fiscal, que no controlaba funciones. Era una cuestión imposible de probar ni de defender una cuestión tan abstracta”, resumió.
En cuanto a las cuestiones administrativas, se cuestionó “que no había delineado una política criminal; parecía que la inseguridad de la provincia de Chubut era consecuencia de mi mal desempeño como procurador general”, relató.
Respecto de la destitución de su cargo, dijo que “tenía una finalidad, que era poner a (Jorge) Miquelarena para garantizar la impunidad del Gobierno al que pertenecía”, en alusión al de Mario Das Neves.
“Resolvió el Superior Tribunal por la falta de números suficientes incorporar la cuestión de la jubilación que la traen a colación como medida para un mejor proveer. Caneo pide mi expediente jubilatorio a la caja y resuelven que era una manifestación tácita de que no podía volver. No pueden los jueces arbitrar ese tipo de medidas. Hay ya un grueso error de Caneo y de los que lo siguieron en el voto y, por otra parte, en ningún momento se habla de que estando yo jubilado no puedo reingresar al Poder Judicial, máxime cuando la causal por la que se habilita mi jubilación no es mi renuncia sino mi destitución”, explicó.
“De no acogerme al beneficio jubilatorio me causaban un daño porque perdía mis aportes”, sumó.
Aseguró que el espacio para ser restituido en su cargo existe. “La nulidad del fallo destitutorio deja sin sustento la designación de Miquelarena. Le digo o hago que se vaya con la fuerza pública. El cargo no está vacante. Resuelto el tema de la jubilación no tiene que seguir en el cargo”, determinó.
Consultado sobre si recibió algún tipo de resarcimiento económico, detalló que “no pedí ninguno porque al haberse producido la destitución quede en condiciones de percibir el haber jubilatorio”:
“Tendría que forzar mi conciencia apara reclamar una indemnización. Nunca reclamé eso”, sostuvo Samamé.

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