En la reanudación del juicio por la megacausa de la UNSa, en la audiencia de ayer el Tribunal Oral Federal de Salta se abocó a desentrañar el caso de un exagente de inteligencia de la Policía Federal que fue secuestrado y desaparecido junto a su esposa.
El abogado Néstor Raúl Adet dijo que Parada concurría asiduamente a su estudio jurídico y que luego pudo corroborar que formaba parte del aparato paramilitar. “Al final cayó en su propia trampa”, opinó. Cree que el hombre cayó en desgracia cuando se ofreció a recuperar un auto robado al abogado Francisco Balbi, que estaba en poder de un militar en la provincia de Catamarca.
También Adet sostuvo que Parada mantenía estrechos vínculos con Oscar Chapur, un militar que participó del secuestro y desaparición de su cuñado Juan José Figueroa Elías. El testigo contó que a través de su colega Juan Carlos Issa y la esposa de éste tomó conocimiento de que a Parada lo “chuparon” por haber recuperado el vehículo del doctor Balbi, y que lo propio hicieron con Cascella cuando en una entrevista con el imputado Joaquín Guil, la mujer amenazó con viajar a Buenos Aires y denunciarlos ante los altos mandos del Ejército. El 29 de marzo Cascella recibió una llamada telefónica -en su trabajo de la peluquería Burgos- desde la Central de Policía pidiéndole que se haga presente con el argumento de que su esposo iba a ser liberado. Jorge Burgos, su empleador, la llevó hasta el lugar y a partir de ese momento nunca más se supo de ella. Según el abogado Adet, por boca del matrimonio Issa supo que el sacerdote Carlos Escobar Saravia confesó haberle dado la extremaunción a Parada de Mello

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