La medida denominada “lapiceras caídas”, que volvió a implementarse desde ayer en los hospitales y centros de salud, tuvo realidades diferentes. Desde algunos establecimientos informaron que se había trabajado con normalidad después de un difícil inicio de semana, a raíz de la protesta de los Profesionales.
Desde el Bouquet Roldán indicaron que no es fácil trabajar con quite de colaboraciones y paros semanales, a lo que sumaron el mal pago de las guardias. “El conflicto se está desarrollando en una época donde las atenciones aumentan”, mencionó Rubén Butigué, director del Bouquet Roldán, quien explicó que en esta parte del año hay más trabajo por lo que se necesita contar con todo el personal en condiciones y con buenas remuneraciones.
“La no atención en otros lugares hace que la gente concurra donde sí es atendido y eso genera una saturación o doble esfuerzo. A esto se le suma el mal pago de las guardias, lo que hace que siempre trabajen los mismos equipos con sobrecargas”, mencionó Butigué. Hizo saber que en este contexto hay médicos que repiten guardias cada 48 horas cuando lo normal sería hacer 5 al mes y que los más perjudicados son los pacientes. “Sería bueno encontrar una rápida solución y que las autoridades respondan a los planteos realizados”, subrayó.
En el caso del Heller, la medida no trajo problemas y hasta media tarde el trabajo había sido normal. Mientras que desde el Castro Rendón se escucharon diversas voces, aunque rescataron el regreso de las atenciones en consultorios externos.
La protesta continuará hasta el martes, cuando los Profesionales retomen la huelga por 48 horas con una movilización el miércoles a Casa de Gobierno.
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