La salud política de Insfrán

Coincidencias: Por suerte, la presidenta Cristina Fernández y el gobernador Gildo Insfrán, gozan de buena salud. Los nuevos mandatos que le encomendó la sociedad, les exigirán mayores esfuerzos en sus tareasCoincidencias: Por suerte, la presidenta Cristina Fernández y el gobernador Gildo Insfrán, gozan de buena salud.
Los nuevos mandatos que le encomendó la sociedad, les exigirán mayores esfuerzos en sus tareasEl último martes, al comenzar la mañana una noticia llegada desde Buenos Aires y que hacía referencia a la salud del Gobernador Gildo Insfrán comenzó a dispersarse por las calles de Formosa.

A primera hora del último día del mes de enero, la incertidumbre ganó varias oficinas de la Casa de Gobierno a medida que las preguntas eran más frecuentes y la respuesta que confirme o desmiente la pregunta se hacía esperar desde la Capital Federal.

Muchos funcionarios estaban descolocados e incluso algunos –por desinformación o para despistar- aseguraron que tenían entrevista pendiente con el mandatario que debían cumplirse al día siguiente.

Nadie en las primeras horas de la mañana supo contestar firmemente la situación y varios ministros decidieron apagar el teléfono para evitar ser incomodados.

Cuando cerca del mediodía, un escueto comunicado emitido por parte de las autoridades médicas del Sanatorio de la Trinidad Mitre ubicado en pleno centro porteño, daba cuenta que “el paciente Gildo Insfrán había sido operado exitosamente de las glándulas tiroides y ahora se encuentra descansando”, la incertidumbre desapareció y le dejó su lugar a las especulaciones sobre nivel de gravedad de la enfermedad que había llevado al gobernador formoseño a ser intervenido a menos de dos semanas de haberse reincorporado a la actividad oficial después de sus cortas vacaciones.

Enterados que la noticia había copado los medios de comunicación de Formosa y que todos esperaban una voz oficial para hacer pública la noticia, desde el gobierno se tomó la decisión de reconocer la reciente operación y dar detalles del cuadro clínico del lagunense.

Fue el Ministro de Desarrollo Humano de la provincia y médico personal de Insfrán quien detalló que la cirugía se llevó a cabo por el bocio que se encontró en la tiroides del Gobernador. “Es un quiste que se forma dentro de la misma glándula y que van adquiriendo buen tamaño cada vez mayor y la mayoría de las veces logran ser detectados por alguna sintomatología como puede ser un trastorno de disfonía o alguna inflamación que es fácilmente palpable. Del análisis de lo extraído a Insfrán no había nada anormal y debe seguir un tratamiento post quirúrgico durante 15 días aproximadamente para retomar las actividades”, aseguró el galeno.

El hecho de haber descartado la presencia de células cancerígenas provocó el alivio de las primeras líneas del gobierno, quienes se evitaban tener que responder preguntas incómodas sobre el mandatario.

Otro manejo

Por primera vez en varios años, desde el gobierno provincial se decidió hacer público con voceros autorizados el estado de salud del gobernador Insfrán. De esa forma se evitó las inevitables especulaciones políticas, más aún por tratarse de una figura pública en funciones recientemente renovadas y con cuatro años por ejercer la primera magistratura.

El lagunense goza de un respeto irrestricto de todos los sectores incluyendo a sus ocasionales adversarios políticos. Hasta ahora en la provincia, se excluye los golpes bajos como metodología política aún en épocas de campaña. Desde la cima del poder, -quizás con Insfrán mismo a la cabeza- se decidió correr la tela de hermetismo que rodea a la vida privada de los políticos de primera línea y “blanquear” la situación para evitar comentarios “desafortunados”, aunque todavía muchos duden de la frase “operación programada”.

En el nivel estrictamente político, Insfrán puede ver esta situación de salud como algo que lo potencia en el orden gubernamental en dos sentidos.

En el ámbito local, nadie del arco oficialista ni del opositor durante las horas que duró la incertidumbre se atrevió a emitir opinión basado en supuestos, destacando por sobre todas las cosas que “lo importante es saber que la persona elegida por el 75% de los votos en las últimas elecciones provinciales se encuentre en buen estado de salud para poder cumplir con el mandato del pueblo”, según coincidieron los funcionarios que atendieron el teléfono y los pocos radicales que comenzaron a desperezarse y salieron del anonimato al que se sometieron desde octubre, actitud en la cual la mayoría de los “correligionarios” aún continúa.

Se confirmó también, que aún en situación de extrema incertidumbre, la razón y la lógica primó por sobre el canibalismo propio de un ámbito carente muchas veces de ética como lo es el político.

La Real Academia Española define a la empatía como la “identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro”. Sin quererlo, el estado de salud de Insfrán le permitió ganar un lugar dentro del gobierno nacional en el momento menos esperado.

Apenas pasadas 24 horas de haber sido internado e intervenido, Insfrán recibió el saludo más esperado por parte de la Presidente Cristina Fernández de Kirchner quien en cadena nacional bromeó sobre la operación del primer mandatario provincial.

“Ahora van a decir que Insfrán se operó de la tiroides porque es muy oficialista”, dijo la presidente haciendo referencia al mismo diagnóstico por el que ella también fue operada. El nuevo año y el trato recibido por parte de la presidente en público hace pensar que la mandataria le levantó el “perfil público” al gobernador formoseño después de que el arco ultrakirchnerista, lo castigara públicamente en los medios oficiales por el suceso en La Primavera, donde se derribó una de las banderas del gobierno nacional que alardeaba hasta entonces, de mostrarse tolerante con las protestas sociales y evitar cualquier tipo de represión.

Todo parece haber quedado atrás con el regalo del triunfo rotundo en octubre por parte de Insfrán a la Presidente, garantizándole el apoyo político a de la provincia.

Contra el dispendio

Más allá de que enero descomprime los ánimos hasta de los más nerviosos, en la administración pública no dejaron de confirmarse algunas premoniciones de los empleados sobre los cambios en el gabinete provincial.

Con el objetivo de reordenar los números y “trabajar para evitar que el coletazo de la crisis internacional roce la economía local”, varios ministros cambiaron de despacho y otros ministerios recibieron a novatos que llegaron con el objetivo de “ordenar las calamidades” que siempre fueron fomentados por las líneas medias con la misma fuerza de la negación permanente de los hechos ante las denuncias públicas.

Varios ministros están en la tarea “indecorosa” de tapar los agujeros de las antiguas gestiones de las cuales ellos mismo fueron parte aunque con un grado menor de responsabilidad y en esa tarea encuentran los escollos menos pensados: los mismos funcionarios que ven de a poco perder los “patrocinios” de pertenecer a la élite del poder. Ahora pertenecer al grupo de funcionarios, ya no será tener buena cubertura económica y solo esperar fin de mes para disfrutarlos. Según un alto funcionario, el seguimiento y cumplimientos de tareas, va a ser el único reaseguro de continuidad en el cargo.

No son pocos los diputados que pegaron el grito en el cielo al tomar conocimiento de parte de la cartera económica que se van a reasignar los cupos de combustibles, pasajes de avión, vales de mercadería, etc. “¿Cómo vamos a hacer ahora para movilizarnos si tenemos que poner nosotros de nuestro bolsillo?, se preguntó durante un asado partidario un legislador que desde hace varios años levanta la mano en forma disciplinada en cada sesión sin que haya presentado un solo proyecto de ley que fuera aprobado por sus compañeros.

Educación y salud son las áreas que están siendo exhaustivamente revisadas por las artimañas existentes. “Donde se toca hay secreción”, dijo un funcionario al que recientemente le asignaron la función de rever los contratos de servicios con terceros por parte de una de las carteras mencionadas. “Hay para hacerse un picnic con todas las irregularidades administrativas”.

Para darte una idea: hay contratos firmados hace varios años y renovados automáticamente sin la evaluación anual que requieren algunos tipos de contratos. “Va a llevar mucho tiempo pero se puede ordenar algo”, aseguró el joven técnico.

Pero la limpieza y el ordenamiento no es bien visto por todos los “compañeros”: “No me parece mal que se ajusten los números, pero en las administraciones y los gremios los montos son ínfimos y con varios ceros menos si se comparan con los números que se pierden entre los contratos de obras públicas” dijo un gremialista “pesado” que parece entender y saber bien de qué habla cuando de obra pública se trata.

Habrá que ver si finalmente los anunciados ajustes en las “conducciones” se transforman en mayor cuidado de las arcas públicas, o solo servirán para consentir al juego del reparto, a los nuevos jugadores y a sus seguidores.

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