Lo hizo una asamblea del Hospital Lucio Molas. Es por la falta de respuesta a los reclamos del sector.
La asamblea se desarrolló temprano, en el hall del hospital. A su término, convocaron a la prensa. El secretario general del Sindicato de Salud, Carlos Ortellado, leyó la comunicación de los gremios a Trabajo que ampara legalmente el paro de 72 horas. De esta forma, desmintió a la Subsecretaría de Trabajo, que amenazó con declarlo ilegal.
"Vienen apretando en forma sistemática", denunció Ortellado. Y contó que la médica Susana Pérez, que encabezó las protestas en el área de Pediatría, sufrió el descuento unilateral de guardias como represalia por su postura. Esa modalidad se repitió en el área de Computación. También dijo que los directores del hospital realizan "listas nefastas" con los nombres de los trabajadores adheridos a la protesta.
"Lejos de dar respuestas echan más leña al fuego. No están acordes a las circunstancias. Potencian los conflictos", dijo el médico Edgardo Gigena, al fundamentar el pedido de renuncias. "Persiguen a los trabajadores. Hay listas para amedrentar. Si no quieren la protesta, que dialoguen. Estos funcionarios están excacerbando más el conflicto", dijo.
Los aprietes y persecuciones se replican en otros centros del interior de la provincia, aseguraron. "Jorge sigue hablando del autódromo, ahora también del petróleo, pero no habla de salud", señaló Ortellado.
"Esto es la gota que colmó el vaso. Con la prepotencia no nos dejan otra alternativa. Estamos hartos", resumió.
Después de la asamblea, los trabajadores se manifestaron con aplaudidas y bombos a las puertas de la dirección del Hospital.
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