Cuando se inició el juicio en su contra sufrió un ataque cardíaco y en el primer día de su condena, un agravamiento que sus opositores ven como estrategia para no ir a la cárcel.
La salud del ex presidente egipcio Hosni Mubarak sigue inestable, después de que se deteriorara coincidiendo con su ingreso al hospital de la cárcel cairota de Tora, donde fue alojado hace diez días, tras recibir una condena a cadena perpetua. Esa es la versión que la agencia Efe adjudicó a “una fuente del Ministerio del Interior”. Según Ap, la misma información fue dada por “agentes de seguridad”. Dpa dijo, en cambio, que son “informaciones procedentes del hospital de la prisión”. Para la oposición, más allá de que un hombre de 84 años pueda padecer problemas de salud, todo se trata de una estrategia montada para lograr que lo trasladen de la cárcel a una clínica privada.
Las fuentes de Efe señalaron, dramáticamente, que el ex dictador que manejó los destinos de Egipto durante 30 años “sufre depresión y a veces se niega a comer y beber”. Sin embargo, otra fuente de la cárcel, situada al sur de El Cairo, negó a la misma agencia las informaciones dadas por algunos medios de comunicación, que apuntaban que Mubarak había entrado en coma. Casi a la misma hora, la agencia Ansa había citado a Farid el Dib, abogado del ex mandatario, quien afirmó que Mubarak temía por su vida, pero no por problemas de salud. “Aquí me quieren matar, sálveme señor Farid, sáqueme de aquí”, le habría dicho ayer de mañana.
Por su parte, la agencia oficial Mena informó que las autoridades habían aceptado el traslado de Alaa, uno de los hijos de Mubarak, al módulo hospitalario donde está encarcelado su padre. A la misma zona de la prisión ya había sido llevado anteriormente Gamal, otro hijo del ex dictador. Según Mena, fuentes no precisadas habrían dicho que Mubarak corre el riesgo de sufrir una embolia. Esto habría llevado a que las autoridades estén considerando la posibilidad de trasladarlo del hospital de Tora al Centro Médico Internacional, donde permaneció ingresado hasta el dictado de su sentencia el 2 de junio.
Mubarak fue condenado junto al que fue su ministro de Interior, Habib al Adli, a cadena perpetua por la muerte de 852 manifestantes durante la revuelta popular que lo llevó a renunciar, en febrero del año pasado. En la ocasión, sus dos hijos fueron absueltos de los delitos de corrupción que se les imputaban, pero las autoridades decidieron que permanecieran encarcelados a la espera de que sean juzgados por otro caso relacionado con operaciones especulativas en la Bolsa.
En abril de 2011, Mubarak había sido hospitalizado en un centro médico de Sharm el Sheij, después de sufrir un ataque cardíaco casualmente el mismo día en el que había sido interrogado por primera vez y, luego, detenido. Las fuentes de Ap señalaron que en la jornada de ayer estuvo inconsciente varias veces y que los médicos tuvieron que utilizar un desfibrilador en dos ocasiones y optaron por alimentarlo por vía intravenosa.
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