La salud mental, un tema pendiente en el fútbol

La licenciada Carolina Ciuffo cuenta su trabajo.

Compartió su experiencia en el Deportivo Roca.

Cuando Carolina Ciuffo aprobó la última materia de la carrera de Psicología, su vecino le ofreció trabajo. René Citroni, por entonces presidente de Unión de Santa Fe le sugirió que no estaría mal armar un proyecto en el club. Ciuffo lo hizo y si tiempo de más se encontró en 2003 trabajando en el club de sus amores y en un campo aún yermo: la psicología aplicada al deporte.

Ciuffo, Licenciada en Psicología de la Universidad Nacional del Litoral, se abrió camino casi sin herramientas y con muy poco interés de parte del club que la había convocado. Tras la breve experiencia en Unión, siguió su trabajo en El Quillá, otro club de la ciudad de Santa Fe que participa de la liga de fútbol local. Allí coincidió con Ricardo Pancaldo.

Aquella experiencia fue muy positiva y el ahora DT del Deportivo Roca la convocó para trabajar en el club Naranja, donde estuvo hace poco menos de un mes.

Actualmente Ciuffo trabaja en Santa Fe Fútbol Club, un emprendimiento fundado en 2005 y que le pertenece a Horacio Ameli, Roberto Trotta, Gabriel Amato, Carlos Mazzoni y Ariel Garcé, además de Esteban Kreig, representante de jugadores.

Tras nueve años de experiencia en la psicología aplicada al deporte, Ciuffo concluye: "En Argentina se trabaja en la salud física del deportista, pero casi nadie presta atención a su salud mental. Se habla todo el tiempo del factor psicológico en el fútbol, pero nadie lo atiende. Los entrenadores, los jugadores, los dirigentes, los periodistas... todos hablan de los efectos psicológicos pero nadie los aborda seriamente. Son apenas juegos de palabras que en la realidad existe y tiene efectos que los protagonistas sufren pero desconocen su origen".

"Hay que naturalizar el trabajo del psicólogo en el ámbito deportivo. Que deje de ser algo extraño. Y eso se logra con una apertura de parte de los protagonistas. Sobre todo dirigentes y entrenadores", sostiene la profesional. Y redobla la apuesta: "Decir 'somos todos machos y nos arreglamos en el vestuario' es una postura cómoda y cerrada. Preguntarse qué herramientas puede darme un psicólogo es una apertura muy grande".

"La idea de que jugar a la pelota es simple y lo puede hacer cualquiera, que no trae aparejada otra implicancia es un error. Hay entrenadores que me han dicho "pero esto es fútbol", como minimizando cualquier afectación y suponiendo que todo se soluciona en un vestuario", apunta.

¿Qué aspectos sobresalen en la práctica del fútbol en divisiones formativas? "Narcisimo y altísimos niveles de autoexigencia", cuenta Ciuffo.

"Muchos chicos necesitan rendir de determinada forma para ser. Todo el mundo espera que ellos rindan así. Son muy buenos y son señalados como el futuro del club y esa es una carga demasiado pesada para ellos. Al poco tiempo decaen un poco y son olvidados. El club deja de mirarlos y atiende a otras promesas. Esto genera una frustración muy grande en el chico a una corta y son pocos los que le prestan atención a esto. Algunos chicos asumen la exigencia, otros no y sobrevienen conflictos internos que no pueden resolver y que los clubes no atienden".

Las desafectaciones son otros momentos críticos: cuando los clubes dejan libres a los chicos. "Ningún jugador está preparado para una desafectación", afirma la licenciada. "'El chico sabe que va a quedar libre', suelen subestimar los técnicos y no es así. Decaen, se apartan del deporte. Es muy duro para un chico escuchar que no tienen condiciones para dedicarse al fútbol a una edad en la que no hay cabida para un retiro, que no es tal porque pueden seguir jugando en otro club, pero en esos momentos les cuesta entenderlo".

¿Cómo trabaja la psicología aplicada al deporte? Ciuffo explica sus herramientas: "La más importantes es la palabra. Hablar después de los partidos sobre qué pasó: ok, perdimos por el árbitro, pero qué hicimos y qué no hicimos nosotros. Los jugadores hablan entre ellos del juego como no lo hacen cuando están con el entrenador. También hay juegos para trabajar determinadas cosas como la confianza en el compañero. A veces los hago escribir, también aplico sociodramas".

Santa Fe FC, que hace unos meses firmó un convenio con el Corinthians de Brasil, tiene como principal objetivo formar jugadores para colocarlos en otras instituciones. Por eso las presiones allí suelen ser muy grandes: "Los chicos que se van a probar a otro club se van con una evaluación previa acerca de la motivación, concentración, confianza", cuenta Ciuffo.

¿Cuál es la clave? "Tengo que llegar al deseo del chico, si puedo detectar el deseo genuino del jugador entonces ese chico puede afrontar un desarraigo para probarse en otro club, más allá de las presiones a las que es expuesto".

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