La salud de Hillary genera dudas sobre su futuro

La salud de Hillary genera dudas sobre su futuro
A punto de dejar su cargo, lleva un mes fuera de escena por diversos problemas, que podrían apartarla de la carrera para 2016
Días antes de que un virus, primero, y una trombosis cerebral, después, la apartaran de la vida pública, Hillary Clinton tuvo una nueva muestra de su popularidad. Acompañó a su marido en la noche de fiesta de la fundación que lleva su nombre, pero, más allá de elucubraciones sobre el cambio climático, la verdadera intención de muchos de los asistentes no era otra que verla a ella.

"A los 65 años y tras cuatro como secretaria de Estado, Clinton se mantiene sin duda como una de las figuras políticas de mayor popularidad, no sólo dentro del elenco de la administración demócrata, sino también dentro del partido", señaló Jack Durham, de la Universidad de Nueva York.

Pese a todo, su futuro político es incierto. La especulación de que entrará en la carrera presidencial para 2016, cuando tenga 69, es enorme. Pero nadie lo sabe a ciencia cierta, quizá ni siquiera ella misma. Las dudas que ahora se abren sobre su salud y, en especial, si ésta podría impedirle competir en la carrera presidencial de la era post-Obama, se suman a las conjeturas con visiones dispares.

"Es impresionante la cantidad de personas, sobre todo mujeres, que dicen a diario que Hillary debería aspirar a la Casa Blanca en 2016", dijo a The New York Times la escritora Ellen Chesler, a quien se le reconoce una amistad con la secretaria de Estado. "Sin embargo, creo que estos episodios de salud pueden llegar a alterar un poco las cosas."

Fue la primera persona cercana a Hillary que habló en esos términos del impacto que los episodios de salud pueden tener en el futuro político de la funcionaria.

El expediente empezó a escribirse el pasado 7 de diciembre. Ese día, Hillary dio parte de enferma con un virus estomacal. Guardó cama y se vio forzada a cancelar una gira.

Las cosas se complicaron con un desvanecimiento, una conmoción cerebral producto de la caída, y luego una trombosis cerebral que obligó a internarla por 48 horas en observación mientras se la trataba con anticoagulantes.

En total, hace ya cuatro semanas que la activa funcionaria está fuera de escena, aunque se especula con que el retorno se producirá esta semana. Mientras, las versiones mezclan los buenos deseos con el cálculo, la sospecha política y las denuncias de falta de transparencia en el manejo informativo sobre la salud de quien maneja la diplomacia del país.

"Hay algo en todo este asunto que no nos están diciendo", denunció, por caso, el ex embajador norteamericano ante la ONU y conocido republicano John Bolton.

Molestos por el cuentagotas con que llegaron los informes médicos sobre Clinton, varios medios reclamaron, sin éxito, tener acceso al expediente médico. Entre ellos, la cadena NBC. "Aquí hay algo muy raro porque es altamente improbable que un coágulo producido por una conmoción pueda ser tratado con anticoagulantes", dijo su corresponsal médico.

El Departamento de Estado negó que haya ocultamiento y, por el contrario, dijo que los médicos prevén una "recuperación completa".

"No estamos ocultado nada, somos absolutamente transparentes", dijo la vocera del Departamento de Estado, Victoria Nuland.

SOSPECHAS

En el frente republicano hubo quienes vieron en la enfermedad una excusa de la secretaria para evitar comparecer en el Congreso y asumir responsabilidades por la matanza ocurrida en Benghazi, donde perdieron la vida cuatro norteamericanos, entre ellos, el embajador en Libia, Chris Stevens.

"Lo que tiene es una «gripe de Benghazi»", fue la ironía con la que fue atacada la funcionaria desde las filas republicanas en la Cámara de Representantes. A través de voceros, Clinton hizo saber que irá al Congreso apenas se lo permita su salud.

Hillary dijo que dejará el gobierno apenas su sucesor, el senador John Kerry, esté en condiciones de asumir. Difícilmente eso ocurra antes de fines de este mes o la primera semana de febrero.

Su popularidad es sólida, pese a que, sin poner en duda su compromiso y su esfuerzo personal, muchos dudan de los resultados de lo que ella definió como "una agenda diplomática para el siglo XXI".

Al asumir, identificó ese objetivo como la convicción de que Estados Unidos debía estar "más cerca y más atento" a lo que demandaban los movimientos populares en el mundo, muchos de ellos nacidos gracias a las redes sociales.

Muchos denuncian que ese ideario falló en cuestiones como la paz en Siria o en Medio Oriente. Quienes la respaldan sostienen, sin embargo, que su aporte ha sido enorme para mejorar la imagen del país y para ratificar un compromiso de vinculación transformadora con otros países. Un vínculo que se apoye más en factores civiles, y hasta comerciales, que en militares.

EN DEFENSA, UN REPUBLICANO

Pese a que podría encontrar ciertas resistencias, el presidente norteamericano, Barack Obama, tiene previsto nombrar como secretario de Defensa y jefe del Pentágono al ex senador republicano Chuck Hagel, informaron varios medios.

El nombramiento podría hacerse la próxima semana. Hagel, de 66 años, ya es uno de los principales asesores de Obama en materia de servicios secretos.

Comentá la nota