Miles de fieles participaron ayer de los oficios en honor al Patrono de los enfermos y de las mascotas. Se realizaron misas durante toda la jornada y por la tarde tuvo lugar la tradicional procesión en las inmediaciones del templo ubicado en avenida Avellaneda y Haití. El arzobispo Alfredo Zecca presidió el oficio central.
Una señora comentaba emocionada que hace 76 años que tenía en sus hombros ese hábito en cada procesión
El lema de la festividad religiosa este año fue: "Tu felicidad renueva el compromiso bautismal", los actos centrales comenzaron el día 15 y concluyeron ayer con la misa presidida por el párroco del Templo, Presbítero Francisco Urbanc.
En forma paralela, en muchas parroquias se celebraron misas.
La tradicional procesión por la zona del parque 9 de Julio culminó a las 21.00, tras lo cual se desarrolló en la Parroquia la "Misa del Peregrino", destinada a feligreses que, por vivir en otros puntos de la provincia no pudieron participar de los primeros oficios del día, y que estuvo a cargo del padre Andrés David Ortega.
La de San Roque es una procesión que conjuga en nuestra ciudad especiales particularidades, donde se entremezclan los fieles, los vendedores ambulantes y los perros (es el Patrono de los enfermos y de las mascotas). Una multitud acompañó ayer la peregrinación, que transitó por calles Cuba, Córdoba, Balcarce y Santiago para culminar con la misa en el Parque 9 de Julio, a la altura de calle Guatemala, presidida por el Arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Zecca.
Las actividades en honor a San Roque este año adhirieron a las celebraciones por el Centenario de la Coronación de la Virgen de La Merced. En este sentido, por primera vez, la histórica imagen de Nuestra Señora de la Merced precedió la imagen de San Roque, junto a la Cruz y el Sagrado Corazón.
Particularidades de una
devoción creciente
Las famosas kermeses, que hoy están relegadas a una cuadra lateral del Templo, años atrás prácticamente ocupaban varias cuadras de la avenida Avellaneda a ambos lados. La particularidad de esta devoción por San Roque mezcla sectores sociales, costumbres, hábitos; pero perdura la emoción y la fe, que como se dice, mueve montañas.
Tal vez muchos de los fieles se pregunten el por qué de la imagen tradicional del Santo junto a un perro. Roque significa "fuerte como una roca". Nacido en Montpellier de una rica familia, Roque vendió todo lo heredado, lo repartió a los pobres y se dirigió a Roma. Nunca pudo llegar; al estallar la epidemia de fiebre tifus se dedicó a atender a los más necesitados y a muchos curó haciéndoles la señal de la Cruz en su frente.
Contagiado por la enfermedad se refugió en un monte; un perro de una acaudalada familia, tomaba un pan y le llevaba todos los días. El dueño del animal lo siguió y recogió a Roque proporcionándole cuidados. Murió un 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen, de 1378. Es en nuestra provincia y en la provincia de Catamarca donde congrega verdaderas multitudes, aunque el culto al Santo se extendió por toda la América Hispana.
Por ello, la gente convirtió a San Roque en el patrono de sus mascotas.
También a él acuden los enfermos, puesto que el venerado Santo es el depositario de los ruegos para combatir "las pestes y toda clase de epidemias".

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