Un año a los saltos para los grandes

Un año a los saltos para los grandes
El balance de Boca, River, Independiente, Racing y San Lorenzo hablará de problemas deportivos, cortocircuitos internos y conflictos institucionales; fue un 2012 que recordarán por mucho tiempo.
Por Francisco Schiavo

Miran atrás y ven lo que quedó. Es el tiempo justo antes de abrir otra agenda. Efímeros momentos de felicidad y tumultuosas horas que parecieron eternas. En 2012, Boca, River, Independiente, Racing y San Lorenzo habrán sacado la conclusión de que mientras más grandes, problemas más pesados. En general, a algún momento de satisfacción le siguieron varios de zozobra. Las causas habrán sido deportivas, económicas, de seguridad, de manejos grupales, de egos... por cualquier motivo las naves insignia del fútbol argentino se movieron entre tempestades que aún hoy los tienen con las ropas mojadas.

Una cuestión de piel xeneize

Boca sintió la primera turbulencia justo en el ansiado regreso a la Copa Libertadores. Fue en Venezuela, en el 0-0 con Zamora, en febrero, donde empezó a escribirse el final de una historia que, paradójicamente, no tuvo resultados tan malos. Ahí se profundizó la grieta entre Julio César Falcioni y Juan Román Riquelme. Una orden no cumplida por Darío Cvitanich, la idea del DT de que Riquelme lo desautorizó y la renuncia frente al presidente Daniel Angelici, que, al final, lo convenció para que se quedara. Nada fue igual. Ni para Falcioni. Ni para Riquelme. Ni para los amigos. Siempre hubo un rumor, una suspicacia o una decisión que, a la larga, perjudicó al grupo.

El segundo desencuentro fue en San Pablo, nada menos que en la final de la Libertadores, frente a Corinthians, donde Riquelme tomó la decisión de irse de Boca tras la derrota. Dijo sentirse vacío. La verdad fue que ya no podían verse las caras. La gente marcó a Falcioni. Poco importó la conquista en la Copa Argentina, ante Racing, y sí se tomó en cuenta la rápida eliminación en la Copa Sudamericana, contra Independiente, y la caída con Arsenal, por la Supercopa. En los torneos locales, dos campañas de 33 puntos cada una lo dejaron a medio camino.

Cada tanto sobrevoló el recuerdo de Riquelme y, cuando Angelici le ofreció la renovación de contrato a Falcioni, el Nº 10 apareció públicamente y gritó sus diferencias con ambos. Dos puertas se cerraron al mismo tiempo. Primero, la del futbolista, que antes había dicho estar a disposición de Boca. Segundo, tras el rugido de la Bombonera contra el DT en el éxito ante Godoy Cruz por 2-1, Angelici se echó para atrás y soltó al entrenador, paso que abrió el camino al muy probable regreso de Carlos Bianchi.

De entrañas millonarias

River pareció moverse siempre en puntas de pie. Ya a principios de año se hablaba de la desestabilización de Matías Almeyda. Si hasta trascendió un encuentro entre el presidente Daniel Passarella y el DT Miguel Ángel Russo. Por si acaso, dos referentes, Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez, avisaron que no tolerarían la salida del técnico. Les costaría caro más adelante, pero, ya con David Trezeguet en el plantel, siguieron en el equipo. El ascenso fue trabajoso. River se consagró campeón en la B Nacional, pero nunca llegó la pacificación. Ni lo disfrutó. Cavenaghi y el Chori Domínguez tuvieron una desprolija salida. Almeyda asumió la responsabilidad, pero se dijo que Passarella les había bajado el pulgar mucho antes. No hubo demasiados refuerzos y la reambientación en primera no pareció tan sencilla.

El presidente mereció un párrafo: la gente nunca le perdonó el descenso y lo insultó cada vez que pudo. Incluso con victorias, el Monumental estalló contra el dirigente. Al final, con las idas y venidas, incluido el 2-2 con Boca, que empató sobre la hora después de que River ganaba 2-0, Passarella despidió a Almeyda. Fue antes del partido con Lanús, por la 18ª fecha. Trezeguet, que horas antes se había reunido con el Káiser, fue acusado de traidor por un sector de la hinchada, que hasta colgó banderas en contra del francés. El atacante tampoco se salvó de la irregularidad: apenas hizo un gol y, entre lesiones, se dudó de su estado físico y hasta de la continuidad. Los problemas personales y los constantes viajes a Mónaco le restaron oportunidades.

Pese a que no lo tenía entre los preferidos, Passarella se rindió ante la presión de la hinchada y contrató a Ramón Díaz.

Los Rojos: puños y corazón

Ya en el primer amistoso del verano, frente a San Lorenzo, en enero, la barra brava le avisó al flamante presidente de Independiente, Javier Cantero, todo lo que vendría durante el año. Esa noche, en Mar del Plata, los insultos y los agravios a los demás hinchas empezaron a lastimar a un club que supo de penurias deportivas y asfixia financiera. Hoy, como en una línea prolongada de ese comienzo, se mantiene en la incertidumbre, en los puestos del descenso y con la gente en tensión permanente.

No bien asumió, Cantero mantuvo en el cargo a Ramón Díaz. No era uno de sus favoritos, pero quiso respetar el vínculo del riojano, que, al final, se fue por un mal comienzo en el Clausura 2012. El gusto popular, incluso el de Ricardo Bochini, actualmente asesor, pidió a Américo Gallego, que, entre suspicacias, rechazó la propuesta. Si hasta el Tolo había inhibido al club... Los aceptables partidos bajo la conducción del entrenador de la reserva, Cristian Díaz -ganó los clásicos con Boca por 5-4 y con Racing por 4-1-, le valieron la confirmación y, acaso en uno de los errores que se le subrayan a Cantero, la extensión del vínculo.

La presión de la barra brava se mantuvo constante. En la cancha o fuera de ella. Cantero fue encerrado por 30 violentos en su oficina, en mayo, y, en un marcha en la sede de Avellaneda, en junio, hasta discutió cara a cara con Pablo "Bebote" Álvarez, que llevó puesta una máscara de Frankenstein. El empeoramiento del promedio siempre alentó las cuestiones extradeportivas.

Finalmente, Cristian Díaz se fue y, a principios de agosto, por fin dio el sí Gallego. El entusiasmo duró poco. Salvo por una racha en la Copa Sudamericana -luego quedó eliminado ante Universidad de Chile- y de tres éxitos seguidos en el Inicial, los Rojos nunca alzaron la vista. Los peores momentos fueron frente a Belgrano, en Avellaneda, donde el partido se suspendió antes de que empezara el segundo tiempo por una agresión con bombas de estruendo al arquero Juan Carlos Olave, y en la fecha final, en el 2-2 con Colón, tras el que los socios perdieron la paciencia y colmaron el hall del estadio Libertadores de América. Se cuestionó a los jugadores, al técnico y hasta la política de contratación de los dirigentes, ya que llegaron futbolistas de mucha experiencia y arreciaron las lesiones. Continuará...

La Academia: el pulso, al galope

Ni los hinchas de Racing más pesimistas se habrían imaginado que el regreso de Alfio Basile, un emblema del club, iba a durar apenas cuatro meses. El escándalo que marcó a la Academia se desató después de la goleada sufrida ante Independiente por 4-1, en abril. Es cierto que la tensión estaba acumulada dentro de un plantel que no conseguía buenos resultados, pero en el vestuario visitante del Libertadores de América se encendió la brasa que faltaba. Fue justo Teófilo Gutiérrez, el futbolista que Coco dijo que haría 15 goles bajo su mandato, el que salió expulsado. Cansados por las repetidas irresponsabilidades y gestos individualistas, y encabezados por Sebastián Saja, los jugadores increparon al colombiano, que, desesperado, sacó un arma en el vestuario. Se dijo que era de juguete, pero luego algunos deslizaron lo contrario. Tan desencajado quedó que se fue del estadio solo y en taxi. De más está decir que, horas después, el 14 de abril, Basile renunció al cargo. Teo, en tanto, jugó la Copa Libertadores para Lanús y después volvió a Colombia, donde firmó en Junior.

La gente dudó por el flojo momento del plantel y porque los márgenes en los promedios empezaron a achicarse. Ninguno quiso repetir viejas experiencias. Los dirigentes apostaron por alguien ajeno al club: Luis Zubeldía, de 31 años. El ambiente se descomprimió sin Teo, pero igual los éxitos se demoraron en el torneo local. En cambio, llegó a la final de la Copa Argentina, pero perdió el título con Boca.

Si bien se encarriló y fue uno de los animadores en el torneo Inicial, Racing quedó eliminado muy rápido de la Copa Sudamericana (con Colón). En cuanto al grupo, y pese a la aparición y a la cotización de juveniles con el talento y el empuje de Ricardo Centurión, Luciano Vietto y Bruno Zuculini, se le cuestionaron a Zubeldía algunos de los refuerzos más costosos, sobre todo, José Sand, Mauro Camoranesi y Javier Cámpora. Dentro del campo, y aunque ganó muchos partidos, a la Academia le costó demasiado hacerse protagonista y ganar los encuentros decisivos.

Los ojos vidriosos del Ciclón

San Lorenzo apenas pudo encarrilarse en la parte final de este año. Pero no habrá que saltearse los principales datos para entender el relato. Luchó y sufrió en busca de la permanencia, algo que consiguió gracias a la abrupta caída de Banfield, que se fue al descenso directo, y tras haber sorteado a Instituto, en la Promoción. Lo logró de la mano del controvertido Ricardo Caruso Lombardi, que calentó el clima en cada una de sus múltiples apariciones mediáticas. Si hasta se trompeó ante las cámaras con Fabián García, ayudante de campo de Leonardo Madelón, antecesor en la dirección técnica.

De a ratos, nada pareció salirle bien. Alcanzará con recordar el gol que le valió el empate a Colón (1-1) sancionado por Diego Abal, pese a la insólita posición adelantada de Ariel Garcé. Todo fue cuesta arriba, a pesar de que, en cierto modo, no hubo tantos vaivenes como antes en la relación entre los jugadores, que se unieron en los peores momentos. Eso sí: habrá que subrayar la tirante relación que sostuvieron Caruso Lombardi y el uruguayo Carlos Bueno, decisivo en la última parte de la campaña.

Las idas y venidas dirigenciales fueron constantes y, cuando muchos hablaban de acefalía y hasta de "golpe de Estado", renunció el presidente Carlos Abdo. El club quedó bajo la conducción de Matías Lammens y por fin apareció el hombre fuerte que pidió la gente: Marcelo Tinelli, que, aunque con un cargo de vicepresidente, tomó la batuta. El empresario por primera vez metió mano en los temas políticos del club. Por fin encontró algo de calma institucional y, con la llegada de Juan Antonio Pizzi como DT, deportiva. Eso sí: Caruso se despachó contra Tinelli no bien estuvo fuera de San Lorenzo.

Está a la vista: fue un año a los saltos para los poderosos.

Todos con otros DT

En 2013, ninguno tendrá el mismo DT con el que empezó 2012: R. Díaz por Almeyda (River), Gallego por R. Díaz (Independiente), Zubeldía por Basile (Racing), Pizzi por Madelón (San Lorenzo) y ¿Bianchi? por Falcioni (Boca).

Entre cinco, un título

Boca fue el único de los grandes que ganaron un campeonato en primera en 2012: la Copa Argentina. Como dato curioso, Arsenal sumó dos: el Clausura 2012 y la Supercopa, justo ante los xeneizes.

Fechas en rojo

Todos supieron de momentos tensos en 2012:

14 de febrero

En Venezuela, Falcioni casi se va tras un cruce con Riquelme.

4 de julio

Tras la final ante Corinthians, Román anuncia que deja Boca.

8 de diciembre

La Bombonera estalla contra Falcioni. Luego, no se le renueva el contrato.

28 de junio

Tras el ascenso, se anuncia que se irán Cavenaghi y el Chori Domínguez.

28 de octubre

No aprovecha la ventaja de dos goles: el clásico con Boca termina 2-2.

28 de noviembre

Passarella despide a Almeyda por los flojos resultados en el Inicial.

12 de enero

La barra increpa a Cantero; fue la primera piedra de una larga lucha.

14 de noviembre

El boicot: la barra agrede a Olave y se suspende el cotejo con Belgrano.

9 de diciembre

Tras el 2-2 con Colón, la gente insulta a los jugadores en el hall del estadio.

14 de abril

Teo Gutiérrez saca un arma en el vestuario tras el 1-4 con los Rojos.

15 de abril

Se confirma la renuncia que Basile presentó horas antes.

8 de agosto

Fin de una ilusión: ante Boca, pierde la final de la Copa Argentina.

1° de julio

Luego de un año de angustia, se salva del descenso en la Promoción.

23 de julio

En medio de versiones encontradas, renuncia el presidente Abdo.

9 de octubre

Con Lammens-Tinelli en el poder, se desvincula el DT Caruso Lombardi.

DIXIT

"Estoy molesto con la actitud de algunos jugadores. Hay que hablar menos y transpirar la camiseta"

DANIEL ANGELICI

Presidente de Boca

9/10/2012

"Almeyda no fue echado de River. Enfrentamos juntos el desgaste que causa este club"

DANIEL PASSARELLA

Presidente de River

30/11/2012

"Me preocupa más el promedio y la deuda que la barra brava. Ya le ganamos varias batallas"

JAVIER CANTERO

Presidente de Independiente

10/10/2012

"Los jugadores y los dirigentes respaldamos a Caruso. No nos pusimos plazos en su continuidad"

MATÍAS LAMMENS

Presidente de San Lorenzo

1/10/2012

"Es un patrimonio del club y vamos a defenderlo, pero Teo Gutiérrez no tiene lugar en Racing. Trataremos de potenciar su carrera"

GASTÓN COGORNO

Presidente de Racing

10/12/2012

Comentá la nota