Tiene 24 años y su familia vive en la zona donde aparecieron los cuerpos. El juez lo indagó ayer y lo dejó detenido. Aún no se sabe en qué lugar estuvieron las víctimas en los 10 días previos a su muerte. Lo vinculan con el arma usada para matarlas.
Hasta ahora, la investigación que encabeza cuenta con un informe minucioso sobre cómo fueron asesinadas las chicas y una fecha aproximada para el crimen. También están las declaraciones de dos detenidos (de los cuales uno ya fue liberado), pero persiste una enorme incógnita: “Entre el día 15, en que salen a hacer la caminata por la Quebrada, y la fecha estimada del asesinato, hay más de diez días en los que no se sabe dónde estuvieron estas chicas”, le contó el juez a Clarín . Cuando se le preguntó por la posibilidad de que las jóvenes hayan estado secuestradas durante ese tiempo en algún lugar de la zona, dijo que no se decide “por ninguna hipótesis” .
Ayer fue uno de los días más movidos desde que empezó el caso, ya que llegaron los familiares de las víctimas y se ordenó que un joven quedara imputado. Se trata de Daniel Octavio Vilte, un obrero de 24 años. Lo arrestaron el lunes a la tarde y ayer –tras prestar declaración– quedó imputado en el asesinato de Cassandre Bouvier (29) y Houria Moumni (23). “Se lo detuvo en relación al arma, parece que poco antes del crimen el hombre estuvo ofreciendo un arma calibre 22”, señaló el juez. Otra fuente del caso señaló que, en realidad, a Vilte le ofrecieron un arma por esos días y que, como él no la podía comprar, ofreció que se la vendieran a un conocido suyo.
Lo curioso es que el arma con la que mataron a Bouvier y Moumni hasta ahora no apareció y de hecho tampoco hay seguridad aún sobre si los plomos calibre 22 recuperados –uno de la cabeza de Bouvier, otros muy cerca de donde quedó el cuerpo de Moumni y un tercero hallado ayer a unos metros– pertenecen a la misma arma.
Vilte tiene dos hijos y su mujer está embarazada del tercero, un varón. Aunque vive en la capital salteña, nació y se crió en San Lorenzo. La casa de su abuela –donde lo detuvieron el lunes a la tarde, cuando fue a visitarla– está en un barrio humilde ubicado en una de las laderas de la Quebrada, a unos kilómetros de la escena del crimen. Y a menos de doscientos metros de distancia, por una huella de tierra que hay que recorrer a pie, vive Francisco Tejeda (43), el hombre al que detuvieron el domingo y liberaron al día siguiente .
En una localidad como San Lorenzo, donde abundan las casas de lujo y los chalé de fin de semana , el contraste con ese caserío humilde es notable. Hay viviendas muy precarias; la de la abuela del detenido, sin ir más lejos, es toda de madera y barro, con piso de tierra .
Las casas están interconectadas por pequeñas huellas de tierra y muchos de sus habitantes nacieron ahí y se ganan la vida trabajando en campos vecinos o cuidando animales en el monte. Por eso se dice que conocen mejor que nadie la zona donde mataron a las dos jóvenes francesas .
“Me acuerdo cuando hace dos años se perdieron unos turistas en la Quebrada, la Policía nos vino a pedir ayuda para buscarlos y salimos con ellos. Ahora, en cambio, vienen a detenernos y a culparnos de algo con lo que no tenemos nada que ver”, contó Nelson Vilte (23), hermano del imputado y uno de los sospechosos que fueron demorados en los últimos días .
Nelson y su vecino Tejeda denunciaron que fueron torturados por la Policía
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